“La obra toma como punto de partida a todos los Faustos”, dice Mariano Tenconi Blanco, autor y director de “Las ciencias naturales”, segunda obra de la trilogía iniciada por “Las cautivas”.
“Las ciencias naturales”: todos los Faustos reunidos en uno solo
Diálogo con Mariano Tenconi Blanco, que estrena mañana su nueva obra en la Sala Casacuberta.
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Creada por la Compañía Teatro Futuro, “Las ciencias naturales” se estrena mañana en la sala Casabuerta del Teatro San Martín con Agustín Rittano, Ariel Pérez de María, Marcos Ferrante, Juan Isola, Gabriela Ditisheim y Andrea Nussembaum. La música es de Ian Shifres, la escenografía de Rodrigo González Garillo, el vestuario de Magda Banach, la iluminación de Matías Sendón y la composición coreográfica de Jazmín Titunik. Dialogamos con Tenconi Blanco.
Periodista: En “Las cautivas” se contaba el amor entre una europea y una indígena ¿cómo continúa la exploración de la relación entre Europa y América Latina?
Mariano Tenconi Blanco: En este caso la historia gira en torno a un científico alemán, y su secretario español, un dúo quijotesco que viene a la Argentina con el objetivo de hallar el origen del ser humano. Y si “Las cautivas” giraba en torno al mito de la cautiva, acá lo que aparece, transformado, es el mito fáustico. Este científico, el doctor Rudolph Weiss, a la vez carga con un pasado trágico: su hijo murió ahogado y su esposa se suicidó. El demonio no se le aparece del modo clásico de firmar un pacto sino que lo que emergen son sus propios demonios, personificados en uno, y uno bien particular.
P.: ¿Cuál es la tercera obra de la saga y qué cuenta?
M.T.B.: La tercera se llama “Las Invasiones Inglesas” y cuenta la historia de un actor inglés que viene a la Argentina para poner un teatro y justo se desarrollan las invasiones inglesas.
P.: ¿En qué sentido es “Todos los Faustos, el Fausto”?
M.T.B.: La obra no es una reescritura pero toma como punto de partida a todos los Faustos: el de Goethe, el de Thomas Mann, el de Marlowe, pero también el fantástico Fausto criollo, de Estanislao Del Campo, donde dos gauchos se emborrachan mientras uno le cuenta al otro la ópera Fausto de Gounod que vio la noche anterior. Ese gesto de narrar una ficción, y ese gesto irreverente de continuar la línea del clásico a través de una obra delirante y feliz es una gran influencia para nuestra obra.
P.: ¿Cuál es el punto más alto de sus obras? ¿El texto? ¿La puesta? ¿La actuación?
M.T.B.: Trabajo con intensidad en todos los aspectos. Me importa mucho escribir y pensar al teatro como literatura, de la más alta. Al mismo tiempo, considero central elegir actores y actrices talentosos y darles la potestad y los recursos para lucirse. Nos importa mucho el trabajo con la música. Y trabajo con un gran equipo de artistas para que la puesta en escena sea sólida y poderosa.
P.: ¿Esperaba la repercusión que tuvo “Las cautivas”?
M.T.B.: Me sorprendió. Trato de no esperar nada. No es algo que pueda manejar. Prefiero concentrarme en el trabajo, y que la obra se parezca a lo que queríamos que fuera. Es muy hermoso cuando una obra conecta de un modo tan profundo con los espectadores. Mucha gente me ha saludado tan conmovida que no podía hablar, y eso me encanta porque yo también, como espectador, valoro mucho cuando una obra me conmueve.
P.: Nunca faltan sus obras en festivales, teatros oficiales y ahora el comercial...
M.T.B.: Me hace feliz poder mostrar las obras en distintos países. Es el fruto del trabajo de diez años que venimos llevando junto a Ian Shifres y Caro Castro, mis compañeros de Compañía Teatro Futuro. Y estar con nuestras obras en el teatro comercial me pone contento porque estamos en el sentido más cabal del término; obras que tienen nuestra poética y nuestras inquietudes. Y que estas obras puedan dialogar con un público amplio nos genera entusiasmo.
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