No hace falta recorrer cientos de kilómetros para cambiar de aire. Muy cerca de la Ciudad de Buenos Aires todavía existen pequeños pueblos donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo, lejos del tránsito, el ruido y las obligaciones cotidianas.
A 100 km de CABA: la escapada perfecta para recargar energías y conectarse con la naturaleza
Calles tranquilas, historia ferroviaria y un ritmo diferente convierten a este destino en una alternativa ideal para un viaje de fin de semana.
-
A solo una hora de CABA: las termas "ocultas" que son ideales para una escapada express
-
Tiene solo 1.000 habitantes y dos nombres: el pueblito de Buenos Aires que tenés que visitar
A pocos kilómetros del ritmo acelerado de la ciudad, este rincón bonaerense invita a disfrutar de una experiencia completamente diferente.
Entre esas opciones aparece Solís, una localidad bonaerense que, sin grandes atractivos turísticos tradicionales, conquista a quienes buscan descansar, caminar entre árboles y disfrutar de un entorno rural. Su crecimiento en los últimos años también despertó el interés de viajeros que prefieren experiencias simples antes que destinos masivos.
Aunque conserva el perfil de un pueblo tranquilo, suma propuestas gastronómicas, espacios verdes y construcciones que recuerdan su pasado ferroviario. Es una escapada ideal para ir en pareja, en familia o incluso para una salida de un solo día cuando la idea es desenchufarse un rato de la rutina.
Dónde se ubica Solís
Solís pertenece al partido de San Andrés de Giles, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Se encuentra a unos 100 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una distancia que permite llegar en poco más de una hora y media dependiendo del tránsito.
La localidad nació a fines del siglo XIX alrededor de la estación del Ferrocarril Central Argentino, un elemento que impulsó el desarrollo de numerosos pueblos bonaerenses durante aquella época. Aunque el movimiento ferroviario cambió con el paso de los años, la impronta histórica todavía forma parte de su identidad.
Actualmente viven allí pocos habitantes, lo que contribuye a mantener un ambiente muy sereno. Las calles arboladas, las casas bajas y la escasa circulación de vehículos forman parte de una postal habitual para quienes llegan por primera vez. Uno de los aspectos más valorados por los visitantes es precisamente esa sensación de tranquilidad. No hay grandes centros comerciales ni largas filas de turistas, sino un entorno pensado para caminar sin apuro y disfrutar del paisaje.
Qué se puede hacer en Solís
La principal propuesta del pueblo pasa por bajar un cambio. Caminar por sus calles, recorrer la antigua estación ferroviaria y descubrir la arquitectura típica de la zona son algunas de las actividades más elegidas por quienes lo visitan. También es un buen lugar para organizar un picnic o simplemente sentarse bajo la sombra de los árboles a disfrutar del silencio. En una época en la que muchas escapadas están asociadas a cronogramas cargados de actividades, Solís invita a hacer exactamente lo contrario.
La gastronomía ocupa otro lugar importante. En los alrededores funcionan restaurantes de campo, almacenes tradicionales y casas de té, donde es posible probar carnes asadas, pastas caseras, empanadas y productos regionales. Durante los fines de semana suelen recibir visitantes provenientes de distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Quienes disfrutan de la fotografía también encuentran escenarios interesantes. Las construcciones antiguas, los caminos rurales, la vegetación y los amplios espacios abiertos ofrecen postales muy diferentes a las de la ciudad.
Según la época del año, además, pueden realizarse recorridos por establecimientos rurales cercanos o participar de algunas actividades organizadas por productores locales. La oferta puede variar dependiendo de la temporada, por lo que conviene consultar previamente qué espacios estarán abiertos durante la visita.
Cómo ir hasta Solís
Llegar desde la Ciudad de Buenos Aires es relativamente sencillo. La alternativa más práctica es viajar en auto por la Ruta Nacional 7, uno de los principales corredores que conectan la Capital con el oeste bonaerense. El trayecto demanda aproximadamente una hora y media, aunque el tiempo puede variar según el tránsito, especialmente durante los fines de semana largos o las vacaciones.
También existen opciones de transporte público hasta localidades cercanas, aunque los horarios y combinaciones pueden cambiar. Por ese motivo, muchas personas optan por el automóvil, ya que brinda mayor flexibilidad para recorrer la zona y visitar otros puntos de interés en los alrededores.
- Temas
- Turismo
- Buenos Aires




