1 de julio 2026 - 14:45

Crean un reloj biológico basado en la huella genética que estima la supervivencia humana

A través del análisis de miles de tejidos, la Universidad de Harvard identificó marcadores celulares que calculan el desgaste corporal real.

Dos individuos nacidos el mismo año pueden mostrar un deterioro corporal completamente diferente, según revelan los últimos estudios.

Dos individuos nacidos el mismo año pueden mostrar un deterioro corporal completamente diferente, según revelan los últimos estudios.

BBC (Captura)

Dos personas pueden haber nacido el mismo día y tener la misma edad cronológica, pero sus cuerpos no siempre envejecen igual. Mientras una conserva células jóvenes, la otra puede acumular un desgaste interno más avanzado. Entender por qué ocurre esto fue, durante años, uno de los mayores misterios de la ciencia. Ahora, un equipo de científicos descubrió un patrón de señales genéticas que comparten los humanos con otros mamíferos al envejecer. Este hallazgo permitió crear nuevos "relojes moleculares" que no solo miden la verdadera edad del organismo, sino que también pueden calcular cuánto tiempo queda de vida.

Publicada en la prestigiosa revista Nature, la investigación, titulada “Rasgos transcriptómicos universales del envejecimiento y la mortalidad en mamíferos”, estuvo a cargo de un equipo internacional. El trabajo fue liderado por los científicos Alexander Tyshkovskiy y Vadim N. Gladyshev, ambos pertenecientes a la Facultad de Medicina de Harvard y al Brigham and Women’s Hospital de Boston.

Para lograrlo, los científicos estudiaron más de 11.000 "transcriptomas", que son perfiles que muestran la actividad de los genes. Analizaron muestras de más de 25 tipos de tejidos de humanos, ratones, ratas y macacos, buscando patrones de envejecimiento que todas estas especies tuvieran en común. El transcriptoma funciona como un registro que revela qué genes están activos y cuáles se apagan o cambian con el tiempo. Gracias a esto, el equipo pudo entender con precisión exacta cómo envejecen las células a nivel general.

Tras este análisis masivo, los investigadores descubrieron que el envejecimiento deja una huella biológica idéntica en tejidos y organismos que, a simple vista, no tienen nada en común. “Descubrimos que la mayoría de los tipos celulares comparten estos cambios moleculares a medida que envejecen, a pesar de tener orígenes y funciones muy diferentes”, destacó Tyshkovskiy sobre los resultados del estudio.

Cómo funciona la huella universal del envejecimiento celular descubierta por Harvard

El estudio reveló que, al envejecer, ciertos genes se activan de forma masiva en todos los mamíferos. Específicamente, aumentan los genes vinculados a la inflamación y al desgaste celular (cuando las células pierden sus funciones o se programan para morir), mientras que se apagan aquellos encargados de reparar los tejidos y sostener los órganos. Al descubrir que este proceso se repite de manera idéntica en distintas especies y órganos, los científicos confirmaron la existencia de una "huella universal" del envejecimiento.

Con este hallazgo, el equipo diseñó nuevos relojes moleculares que miden la edad real de un cuerpo según la actividad de sus genes. Estos medidores no solo calculan los años biológicos con una precisión idéntica a las tecnologías más avanzadas del mercado, sino que tienen una ventaja única: son más fáciles de interpretar y permiten predecir la expectativa de supervivencia de una persona en base a sus datos celulares.

Esta capacidad convierte a los nuevos relojes en una herramienta clave para la medicina del futuro, ya que reaccionan a factores que alteran la longevidad. De hecho, los científicos comprobaron que estos indicadores cambian ante situaciones de estrés celular y enfermedades crónicas, pero también ante tratamientos que alargan la vida, como la restricción calórica. Por eso, prometen acelerar el desarrollo y la evaluación de terapias diseñadas para retrasar el envejecimiento.

A pesar del entusiasmo, la comunidad científica mantiene la cautela. En un análisis adjunto publicado en Nature, el biólogo João Pedro de Magalhães señaló que, si bien estos marcadores ayudarán a medir el impacto de futuras terapias, todavía queda una duda fundamental por resolver: determinar si estas señales genéticas son la causa directa que nos hace envejecer o si son simplemente una consecuencia del paso del tiempo.

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