En una tranquila esquina del barrio de Caballito, una antigua casona convertida en refugio tropical rompe la rutina porteña e invita a descubrir los sabores latinos de Ronconcon. Entre luces tenues, paredes de tonos cálidos y un mural pintado a mano que retrata a una mujer colorida y diversa, como América Latina misma, el ambiente se impregna de ritmo y alegría. El salón es acogedor, con una barra vibrante que anima la noche, y para disfrutar al aire libre suman mesas en la vereda. Maderas, caños reciclados y detalles selváticos completan una ambientación artesanal donde nada parece forzado: todo vibra con autenticidad, como si la ciudad se tomarátomara un descanso en alguna playa del Caribe.
Dónde probar cocina latina en Caballito
Buenos Aires siempre fue un crisol de culturas y sabores, pero en los últimos años creció el interés por la comida del Caribe, como la venezolana, y por otras gastronomías vecinas que ganaron presencia, como la peruana. En Ronconcon, todas confluyen en un mismo lugar: un restaurante que celebra la diversidad latina a través de platos para compartir, un espíritu festivo y coctelería llamativa.
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Dirección: Beauchef 527, Caballito, CABA.
Al frente del proyecto está Emilio Bruno, bartender y alma de la casa, discípulo de Fede Cuco, con experiencia en barras icónicas como 878, Florería Atlántico, Isabel y Franks. El espacio abrió sus puertas en 2019 con una cocina que combina técnicas contemporáneas e ingredientes autóctonos, y una carta de cócteles inspirada en los clásicos de la región.
Emilio Bruno, bartender y alma de la casa.
La propuesta gastronómica de Ronconcon se organiza en platos pequeños pensados para compartir, ideales para llevar al centro y armar un picoteo. Cada preparación refleja la diversidad de Venezuela, Colombia, México, Perú, Ecuador y Argentina, con ingredientes autóctonos y toques contemporáneos.
Entre los imperdibles se encuentra la ya conocida arepa con bondiola braseada, barbacoa de tamarindo, hinojo, chicharrón, coleslaw y cilantro; los tacos de entraña llegan con carne marinada, chuleta ahumada, frijoles, chicharrón, salsa macha, cebolla morada, cilantro y lima, y el ceviche de pesca blanca se presenta con leche de tigre de ají amarillo, maíz chuspillo, mango verde, cilantro, cebolla morada, jalapeños y chips. Para quienes buscan algo diferente, el aguachile de uva y ciruela sorprende con trigo sarraceno, cebolla encurtida, huacatay, eneldo, tajín casero y casabe, un plato donde el contraste entre lo frutal, lo ácido y lo crocante logra una armonía perfecta.
Patacones.
Ceviche.
Tacos de entraña.
Para acompañar, no faltan clásicos de la casa como los famosos tequeños de queso llanero, servidos con salsa de ajo y jalea de ají amarillo, o los buñuelos de queso con salsa de papelón, ambos pensados para abrir el apetito al ritmo del Caribe.
Nuevo after office y brunch de fin de semana
Recientemente el restaurante estrenó de lunes a viernes de 19 a 20.30 h, y los sábados de 16 a 20 h, un imperdible happy hour, ideal para probar cócteles de autor ($7500), vinos por copa ($4000) y bocados a precio especial. Entre las opciones más pedidas aparecen el Ronpapelón (ron Santa Teresa Añejo, papelón, lima y especias), el Amarillo Sour (pisco macerado con ají amarillo y maracuyá) y el Gimlet Caribe (gin Merle, flor de Jamaica, lima y cilantro). Para el picoteo hay alternativas como el trío de snacks caseritos con chips de mandioca, batata o papa, maíz chuspillo y maní tostado, y empanadas de osobuco y papa, entre otros amasijos de la casa.
Barra.
Los fines de semana, de 12 a 17 h, el plan se traslada al mediodía con el nuevo brunch. El menú incluye un amasijo, un plato principal y una bebida ($19.900 sin alcohol o $23.900 con alcohol), con opciones que van desde los tacos de entraña o las arepas Reina con pollo desmechado hasta los Latin Bowls como el pabellón venezolano (arroz blanco, carne mechada, frijoles negros y pico de gallo) o el ají de gallina (arroz, huevo frito y tajadas de plátano maduro). Para maridar, hay aguas frescas de Jamaica, tamarindo o limonada de coco, cerveza Bierhaus, vinos por copa o cócteles.
Con una propuesta que combina autenticidad, calidez y disfrute, Ronconcon logra convertir cada visita en un pequeño viaje sensorial. Su cocina casera con técnica, su barra creativa y su energía contagiosa se mezcla con ritmos alegres, que van del latin jazz a la bossa, la salsa y canciones populares, creando una atmósfera que invita a quedarse un rato más. Sin dudas, una parada obligada en el circuito gastronómico de Caballito, ideal para picotear, brindar y dejarse llevar por el sabor del continente.
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