Nico Cotton: "Tenemos artistas que están haciendo música que nunca se hizo en Argentina"

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El productor, ingeniero de mezcla y compositor argentino colaboró con artistas como Wos, Cazzu, Nicki Nicole, Conociendo Rusia, Tiago PZK, Louta, Ca7riel y Juan Ingaramo. Está nominado a 17 Premios Gardel 2022.

Nico Cotton tiene 33 años. Es productor, ingeniero de mezcla y compositor argentino. Fue tres veces nominado a los Latin Grammys y ganador de varios Premios Gardel, incluyendo un Gardel de Oro.

Nacido en Caballito, más allá de algunas mudanzas siempre se mantuvo en el barrio. Su primer trabajo como productor de manera profesional fue a los 19 años. Cotton colaboró con artistas como Wos, Cazzu, Nicki Nicole, Conociendo Rusia, Tiago PZK, Louta, Ca7riel, Juan Ingaramo, J Mena, Zoe Gotusso, Natalie Perez, Axel, El Kuelgue, Los Nocheros, MYA, entre otros.

Es el encargado de la producción y composición de la música original para la serie El Reino (Netflix), donde también colaboró en la composición y en la producción de la canción de Cazzu “Sobre mi tumba”, canción principal de la serie.

En dialogo con Ámbito, Nico habló sobre sus inicios en la música, cómo llegó a la producción, por qué a pesar de estar tan ligado no se considera un productor del género urbano, qué siente tras ser nominado a 17 Premios Gardel y sus futuros proyectos.

Periodista: ¿Cómo fueron tus inicios con la música? ¿Qué se escuchaba en tu casa?

Nico Cotton: En mi casa siempre había mucha música. Mi papá cuando era joven tuvo bandas, él era guitarrista y siempre había instrumentos a mano, por ejemplo, el típico teclado Casio, ese todavía lo tengo conmigo.

Cuando era chico me interesaba mucho lo que era la batería, le pegaba a cualquier cosa y mis viejos me compraron una de juguete, que terminé rompiendo. Después ya me compraron una mejor. Siempre tuve el apoyo de la familia, por suerte se dieron cuenta temprano de que me interesaba la música y siempre me apoyaron.

P.: Antes del Nico productor, estuvo el Nico músico. ¿Cómo fue empezar en ese mundo?

N.C.: A los 12, 13 años empecé a tocar con bandas, me acuerdo salir del colegio e ir a ensayar. En una época llegué a tener cinco bandas a la vez. Eso fue una escuela espectacular porque eran todas de distintos estilos y eso significaba mucho entrenamiento musical, sobre todo el poder compartir con otra gente. Hoy en día quizás se perdió un poco eso de interactuar con otros músicos, sobre todo en la música urbana. Después entré a tocar en MAM la banda que tenía Omar Mollo, en ese momento me tocó reemplazar a Catriel (Ciavarella) que se fue a tocar con Divididos.

P.: ¿En qué momento empezó a surgir el Nico productor?

N.C.: En paralelo a tocar en bandas me puse a hacer mis canciones, las grababa en la computadora tocando todos los instrumentos. No me daba cuenta, pero ya estaba “produciendo”. Para mí lo que hacia era un juego, en lugar de componer con la guitarra y la voz y guardarlo en una nota de voz o lo que sea, grababa todos los instrumentos, grababa las voces, hacía coros, mezclaba. Lo dejaba sonando lo mejor posible dentro de mis posibilidades y todo desde mi casa, desde mi cuarto. Ahí empezó como esa cosa de entender que tocaba cada instrumento, eso me lo dio la experiencia de tocar con bandas y poder ver qué tocaba cada integrante y qué lugar ocupaba cada uno. De esa manera empezó esa experimentación personal de horas sin que importara nada más que la música, yo y la computadora. Eso después me llevó a que me conozcan otros artistas y poder hacer lo que yo hacía en mi cuarto de manera profesional.

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P.: ¿Qué significó en tu carrera haberte cruzado con Axel?

N.C.: En el momento en que yo estaba por empezar a trabajar con él fui a verlo en un show en Vélez, tenía esas dudas y nervios de si me iba a llamar o no. Por suerte me llamó y empezamos a trabajar, primero componiendo canciones, después a él le gustó la forma en que yo grababa los instrumentos, cómo preparaba las maquetas. Él ya sabía que yo había estado produciendo otras cosas y así se dio que hicimos dos discos. Uno ganó el Gardel de Oro (Tus ojos mis ojos) y al otro lo nominaron a los Latin Grammy (Ser). Digamos que fue con el primer artista “grande” con el que trabajé.

P.: ¿Cómo llega a tu vida profesional el género urbano?

N.C.: Es raro. Yo no soy en sí un productor de música urbana, lo mío va por algo más amplio, no me considero un “productor urbano”. Sí tengo un gusto musical amplio, siempre escuche de todo y cuando deje de trabajar en ese género más pop melódico me llamo Juan Ingaramo e hicimos un disco que se llamó “Best Seller”, ahí pude plasmar un poco más mi gusto musical. Fue un primer acercamiento al género urbano, pero desde un lado más pop, más “cancionero” y ese disco me abrió un poco las puertas. Después de ahí vino Louta, hicimos cosas con Wos, con Nicky Nicole, etc. Ese disco fue el que me puso a mí como un productor de las nuevas generaciones y no tanto de esos artistas ya consagrados, que, si bien está buenísimo y las experiencias fueron espectaculares, era más lógico que yo este produciendo un artista como Juan (Ingaramo) que un artista de renombre con un estilo que quizás no era tan afín al mío.

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P.: Vos qué estás dentro de esta movida, ¿a qué creés que se debe el éxito masivo que están teniendo los artistas urbanos?

N.C.: Hay muchos factores, el principal es que tenemos artistas tremendos que están haciendo música que nunca se hizo en Argentina, con un nivel de producción, de sonido y contenido increíbles. Hay una nueva generación que es espectacular.

Después hay un tema de consumo, la música hoy se consume de una manera diferente a 10, 15 años atrás. Ahora todo es inmediato, y no es la misma manera como consume la música un pibe o una piba de 10, 12 años a alguien de 35 años, hay mucha diferencia. Siento que la música de estas nuevas generaciones tiene mucho más consumo que artistas que están más cerca de los 30 años. Eso se ve reflejado mucho en cantidad de reproducciones, venta de tickets, pero no quiere decir que no haya otra música que quizás no esté tan “viralizada”, por ponerle un nombre, que no sea increíble también.

P.: Y estos nuevos artistas que cobraron relevancia a través de las redes y las plataformas ahora debutan en vivo llenando estadios…

N.C.: Es una locura, algo muy atípico, creo que la pandemia hizo que la gente tenga muchas ganas de ir a ver shows, y eso lo veo como algo muy positivo. Coldplay va a agotar 10 estadios de River, algo que creo nunca se hubiesen imaginado, pero eso demuestra que hay una necesidad de consumir arte y es algo para valorar y prestarle atención. No es entretenimiento, es algo más. Y sí, ahora hay artistas que nunca habían pisado un escenario y de repente les toca debutar con shows para 10 o 15 mil personas y eso es algo muy loco. Imaginate que cuando yo tenía mis bandas era ensayar y ensayar y de repente debutar para 10 personas, que eran los amigos y la familia, eso era algo normal. Hoy en día cambió mucho el camino de cómo se llega a eso y está bueno que los artistas se den cuenta y que asuman esa responsabilidad, que se preparen para afrontar esa situación. En mi caso con los artistas que trabajo eso lo tienen en cuenta y se preocupan por el show, por el canto, por los bailes y eso está bueno.

P.: ¿Creés que estos artistas pueden ser capaces de sostenerse en el tiempo y no ser más que un fenómeno del momento?

N.C.: Es responsabilidad 100% del artista. Hay algunos a los que les ha explotado el éxito en la cara y después no lo supieron sostener, y a veces pasa que la curva baja y no necesariamente es algo malo, te diría que es algo natural.

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P.: Más allá del género urbano seguís trabajando con Mateo (Sujatovich) de Conociendo Rusia, alguien que sigue la senda del Rock Nacional. ¿Hay espacio para otros artistas como él?

N.C.: Yo te diría que sí, quizás hay cosas que no se ven reflejadas en cantidad de reproducciones, pero hay proyectos como Conociendo Rusia que de repente van a llenar un Movistar Arena. Eso me parece increíble porque digamos que no es la música “que está de moda”. Me parece muy importante fomentar la diversidad de estilos, no todo es lo que está Top 50 en Spotify, también hay un montón de música que no está y sin embargo convoca mucha gente. Aunque parezca inevitable, a veces hay que dejar de mirar un poco los ranking y concentrarse en la música.

P.: ¿Cómo fue estar detrás de la música de El Reino? ¿Volvés para la segunda temporada?

N.C.: Fue un flash, nunca imaginé hacer la música para algo tan importante. De chico había laburado un poco para programas de televisión, haciendo músicas incidentales, pero eran laburos pequeños. Esto fue una experiencia espectacular con la cual aprendí un montón, pero fue un trabajo bastante largo de realizar. Vuelvo para la segunda temporada y lo bueno es que ya tenemos bastante definida la paleta musical, pero no deja de ser un desafío el poder renovarse y que sea algo que transmita la emoción de la serie.

P.: ¿Te ha pasado de rechazar algún proyecto y arrepentirte?

N.C.: Sí, obviamente. Quizás por falta de tiempo o por estar dedicado a algo que después no llega a nada. Pero bueno, uno no tiene la bola de cristal y está bueno no autoflagelarse y disfrutar del proceso. La experiencia es todo a la hora de elegir los proyectos, si te dedicás mucho tiempo a algo, a la larga te va a salir bien. Obviamente siempre hay cosas para mejorar.

P.: Este año estás nominado a 17 Premios Gardel, ya sabés lo que es ganar ahí, también tuviste nominaciones a los Latin Grammy. ¿Qué significa ese reconocimiento para vos?

N.C.: Siempre sorprende, porque uno no se lo espera, es muy loco. Estar nominado me genera agradecimiento y felicidad por participar de estos proyectos que están yendo bien con estos artistas que son tan buenos, ya sea participando como ingeniero de mezcla o como productor es un placer enorme. Después ganar o perder es lo mismo; ya estar nominado por estos proyectos es el premio más grande. Disfruto de ser partícipe y eso está buenísimo.

P.: ¿Podés adelantar algo de lo que estás haciendo ahora, o de algún proyecto futuro?

N.C.: Hay muchas cosas que no puedo revelar, pero sí puedo contar que estoy trabajando con Soledad (Pastorutti) y básicamente estamos haciendo un disco de folclore que es un género que yo nunca produje y me entusiasma mucho. Estamos a la mitad del disco y está quedando espectacular, así que supercontento con ser parte de este proyecto y que Sole me haya confiado esta tarea. El que sea un disco de folclore fue una propuesta mía, ella me llamó para producir, pero yo le dije: “Hagamos un disco de folclore”, a ella le gustó la idea, así que estamos en ese proceso creativo y muy contentos. Lo más lindo es que no estamos pensando en nada comercial, sino en música y sentir la vibra de lo que está sucediendo, y para mí es muy importante que ella se preste para eso.

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