15 de marzo 2025 - 10:11

Flavia Amad: "Cuando cocinamos entre mujeres se siente una sinergia distinta"

La Chef que lidera el ciclo Al Mando tiene como objetivo dar visibilidad a cocineras argentinas y acaba de tener una edición especial por el Día de la Mujer.

Flavia Amad

Flavia Amad

La cocinera mendocina Flavia Amad es la Chef de Osadía de Crear, el restaurante de la bodega Susana Balbo, y de La VidA, el restaurante de fine dining del exclusivo Susana Balbo Winemaker’s House & Spa Suits. Ambos fueron recomendados en la Guía Michelin 2024.

La pasión de Flavia por la cocina nació en su infancia, como consecuencia de crecer observando a su abuela materna, de origen italiano, elaborar comida casera para agasajar a sus seres queridos. Su tía paterna, de ascendencia árabe, despertó en ella un enorme entusiasmo por la pastelería. Las incontables horas que pasó ayudando y creando en las cocinas de su familia hicieron que desarrollará un lazo único con la gastronomía y que la llevara a profesionalizar esa pasión con una amplia formación académica y laboral en Argentina y Estados Unidos.

Desde 2023, Amad lidera el ciclo Al Mando en el que convoca a cocineras de diferentes puntos del país para ofrecer un menú colaborativo en el restaurante de la bodega de la primera enóloga mujer de Argentina, Susana Balbo. Este 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el ciclo tuvo su primera edición especial donde la chef cocinó junto a 14 grandes cocineras para ofrecer una cena acompañada por vinos de mujeres de la industria.

Periodista: ¿Cómo surge la idea de gestar un ciclo como Al Mando?

Flavia Amad: Al Mando nació de escucharme a mí misma y procesar mis sensaciones… y del deseo de romper estereotipos en un mundo culinario históricamente dominado por hombres. Cuando volví de estudiar y trabajar en Estados Unidos, veía la escasa representación femenina en posiciones destacadas dentro de la cocina local y que todos los pop ups eran de hombres y una mujer o solo de hombres.

Y me surgían un montón de preguntas… hay cosas que me parecen incoherentes, porque en la casa la mujer es la que cocina y se asume que ese es “nuestro lugar”, pero en ámbito profesional la cocina está muy masculinizada.

Esto me motivó a buscar y entender qué podía hacer yo para que sea más equitativo y que hayan más lugares, opciones, propuestas donde se muestren a la mujeres que estamos al mando de un proyecto gastronómico o somos la mano derecha de un gran chef .

De ahí un surge la idea - junto a Ana Lovaglio Balbo y Picky Courtois - de gestar este ciclo hermoso que se llama Al Mando y que no es más que un espacio donde las mujeres podemos brillar y ser reconocidas por nuestra labor culinaria, celebrando nuestro talento y creatividad.

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P.: ¿Cómo es cocinar entre mujeres?

F.A.: Técnicamente hablando no importa si sos hombre o mujer. La cocina es muy técnica en muchas cosas y en ese sentido no hay diferencias. Pero también tiene mucho de pasión y amor… y lo que a mí me pasa cuando cocino con mujeres es que siento que hay otro otro tipo de energía.

Me ha pasado que cuando he cocinado con las chicas - porque lo que tuvo esta edición especial es que fueron todas las cocineras que ya pasaron en los 2 años que lleva el ciclo Al Mando – es que compartimos charlas en las que nos podemos identificar entre nosotras, como escuchar a las cocineras más chicas y sentirme reflejada cuando yo tenía la edad de ellas; o con las que tienen mi edad y que somos mamás, compartimos cómo llevamos adelante la maternidad y ser gastronómicas al mismo tiempo; y, con las más grandes, sus experiencias en muchos aspectos son consejos.

Básicamente cuando cocinamos entre mujeres se siente una sinergia distinta… la amabilidad, la risa, la delicadeza se sienten de otra manera.

Y cocinar entre mujeres en el marco de "Al Mando" es una experiencia enriquecedora y colaborativa. En cada edición reunimos a destacadas cocineras de diversas regiones de Argentina y eso nos permite el intercambio de técnicas, conocimientos y culturas gastronómicas. Es un ambiente en que se fomenta la sororidad y el aprendizaje mutuo, donde se fortalece la presencia femenina en la cocina profesional, pero además se crean lazos que trascienden lo culinario.

P.: ¿Qué sentís que identifica y une a la cocina de mujeres y federal?

F.A.: Que las mujeres somos las que cocinamos en nuestras casas, somos las que estamos en el día a día , gestionamos la dinámica del hogar en torno a lo que se va a comer y como se va a alimentar a la familia. Creo que a las mujeres, en general, nos une eso en una gran mayoria. También podemos decir que la cocina de las mujeres argentinas se caracteriza por una profunda conexión con la tradición y la cultura local. Las cocineras solemos incorporar recetas ancestrales transmitidas de generación en generación, adaptándolas con creatividad y respeto a los productos regionales. Esta unión entre tradición e innovación refleja una identidad culinaria rica y diversa, donde el papel de la mujer es fundamental en la preservación y evolución de los sabores autóctonos.

Lo que identifica y une a la cocina federal es la cocina de olla, la cocina popular, como el pastel de papa, un guiso de lentejas, una milanesa con puré, entre tantas otras. También se distingue por su diversidad cultural y la riqueza de sus productos regionales; cada zona aporta ingredientes y técnicas únicas. Esta variedad no sólo enriquece la gastronomía nacional, sino que también promueve un intercambio cultural constante, donde las diferentes tradiciones se entrelazan, creando una identidad culinaria inclusiva y dinámica.

P.: ¿Cómo fue el recorrido de los 2 años de Al Mando? ¿qué rescatás como experiencia?

F.A.: El recorrido de estos dos años con Al Mando ha sido un viaje increíble, lleno de aprendizajes, sorpresas y momentos de mucha emoción. Cuando empecé este proyecto, nunca imaginé lo que significaría para mí, ni cómo podría impactar a tantas mujeres en la gastronomía. Lo más valioso ha sido ver cómo se ha formado una comunidad de cocineras que se apoyan y comparten lo que saben, enriqueciendo no sólo nuestras cocinas, sino nuestras historias personales. Cada evento, cada encuentro, me deja una sensación de gratitud. Rescato sobre todo la conexión genuina que se ha generado entre las cocineras y el público, y lo orgullosa que me siento de ser parte de un ciclo que celebra el talento femenino y da visibilidad a las voces que merecen ser escuchadas.

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P.: ¿Cómo fue la experiencia de una edición especial entre 15 cocineras?

F.A.: Fue súper dinamica y de adhesión instantanea. A todas les encantó la idea de poder participar nuevamente y hacerlo colaborativo entre las cocineras que participamos de este ciclo. Algunas ya habían cocinado juntas en Al Mando y muchas se conocían de antes, por lo cual fue una gran grupo de colegas con vinculos ya formados.

Cada una de las chicas trajo consigo su historia, sus sabores y saberes y su esencia. Juntas creamos un espacio donde el respeto, la admiración y la pasión por la cocina nos unieron en un mismo lenguaje, demostrando que, más allá de las técnicas o los ingredientes, lo que realmente nos complementa es la generosidad de compartir.

Solo tengo palabras de agradecimiento para cada una de ellas. Las cocineras de Mendoza fuimos Ailin Rosas, Ginella Mazzocca, Josefina Diana, Maira Bitar, Mariana Zevallos, Pato Roggerone y Patricia Courtois – que también lidera una cocina en Salta-; de Buenos Aires vinieron Cons Cerezo Pawlak, Christina Sunae, Patricia Ramos y la cordobesa Sol Peretti. Desde Bariloche nos acompañó Florencia Lafalla. Y el extremo norte y extremo sur también estuvo representado con Florencia Rodriguez desde Tilcara, Jujuy, y Paula Chiaradía de Trevelin, Chubut.

P.: ¿Qué se llevaron los asistentes de la experiencia?

F.A.: Quienes asistieron a esta Edición Especial se llevaron mucho más que una experiencia gastronómica; se llevaron historias, emociones y el testimonio vivo de mujeres que han transformado sus pasiones en un camino de excelencia.

No sólo disfrutaron de la creatividad y el talento de cocineras excepcionales, sino también del conocimiento y la visión de grandes mujeres de la industria del vino, que participaron en esta Edición Especial en el Día de la Mujer, cuyo trabajo es esencial para contar la historia de nuestra tierra.

Al Mando tiene su sede en una bodega que representa la visión y el liderazgo femenino en la industria vitivinícola. Susana Balbo, la primera enóloga de Argentina, es un faro de inspiración para muchas mujeres y compartir ese momento en su casa, junto a su hija Ana Lovaglio, quien es un pilar fundamental para organizar y llevar adelante el ciclo, lo hace aún más significativo.

Quienes tuvieron la oportunidad de asistir, disfrutaron de una cena de sensaciones, donde cada plato contó una historia y cada copa de vino elevó ese momento. Y en cada plato y en cada copa hubo un mensaje: el de la dedicación, la resiliencia y la fuerza de las mujeres que, con su arte y oficio, siguen abriendo caminos y dejando huella.

P.: ¿Cómo continúa Al Mando?

F.A.: Este ciclo va a seguir creciendo con la misma esencia con la que nació: como un espacio de encuentro, aprendizaje y visibilización de las mujeres en la gastronomía. Lo que comenzó como un sueño se ha convertido en una comunidad que no deja de fortalecerse, y el camino por recorrer sigue lleno de posibilidades. Pero, sobre todo, queremos que cada edición siga siendo un recordatorio de que hay mujeres talentosas en cada rincón de la gastronomía del país, listas para ser escuchadas, reconocidas y celebradas.

Esta edición especial de Al Mando fue el punto de partida a un calendario que se anunció públicamente en este encuentro, con el cual la bodega Susana Balbo planea visitar diferentes lugares de Argentina, para reunir cocineras y bodegueras y crear una agenda de encuentros gastronómicos únicos, como los que vienen proponiendo desde hace dos años, cuando nació este ciclo.

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