En una esquina emblemática del barrio, dentro de una construcción histórica considerada patrimonio barrial, abrió sus puertas Casa Bellucci, una casa de pastas y pizzas porteñas contemporáneas que invita a recorrer sabores clásicos desde una mirada actual. El proyecto es impulsado por Eduardo “Cabito” Massa Alcántara, Guillermo Busquiazo, Javier Labaké y José Villar, quienes detectaron el potencial de una propiedad “detenida en el tiempo” y decidieron recuperarla conservando su esencia: techo original, paredes con su traza intacta y detalles arquitectónicos que hoy dialogan con una puesta en valor contemporánea.
La nueva casa de pastas y pizzas de Parque Chacabuco que recupera el ritual porteño de moscato, pizza y fainá
En un edificio de casi 90 años, recuperado por el equipo detrás de Mondongo y Coliflor, Casa Bellucci propone una experiencia que combina pizzas al molde a la leña, pastas caseras y una moscatería que rescata costumbres de otras épocas.
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Dirección: Del Barco Centenera 1698, Parque Chacabuco.
El edificio funcionó originalmente como fábrica y tienda vinculada al universo apícola, un pasado que no sólo se respeta, sino que se honra tanto en la ambientación —con pisos, estanterías y estructuras originales— como en la carta, donde la miel es un ingrediente transversal. Desde el ingreso, Casa Bellucci despliega una identidad visual típica y con carácter: frente vidriado, puertas de madera, piso de damero blanco y negro, mesas con manteles blancos y sillas de cuero que conviven con una iluminación de impronta industrial. La gran estantería de madera oscura de piso a techo, repleta de frascos, botellas y objetos, evoca una antigua despensa barrial, mientras que la cocina abierta, con barra de mármol veteado y horno a leña negro, se convierte en el foco del salón.
Entradas que reinterpretan los clásicos
En lo gastronómico, la propuesta amalgama historia y contemporaneidad con una carta que recorre sabores conocidos, bien ejecutados. Entre las entradas sobresalen la fainá frita con queso crema de albahaca, mortadela, rúcula y miel de naranja con ají, y la fainacotta de ricota con burrata y tomates asados. También se lucen la lasaña de berenjenas, el vitel toné, la sopita de tomate con jamón crudo y huevo, y el Crudo y Cositas, con jamón crudo, caponata agridulce y burratina.
Las ensaladas aportan frescura y contraste, desde combinaciones como espinaca, peras y queso azul, hasta versiones con quinoa, hinojo y aderezo de naranja, rúcula con choclo a la leña o una original ensalada de sandía con aderezo de moscato y miel. El recorrido continúa con las pastas caseras, elaboradas con harinas seleccionadas y salsas ligeras que priorizan el producto: agnolotti del plin de ternera con crema de cebolla y emulsión de guayaba, cavatelli con pomodoro y albahaca, ñoquis con gorgonzola y trufas, ravioles de espinaca y ricota, y una lasaña clásica con estofado de carne.
Pizzas a la leña y empanadas porteñas
Las pizzas, uno de los grandes ejes de la casa, se trabajan con cocción a la leña, respetando la tradición local pero con guiños contemporáneos en los toppings. La carta recorre desde la clásica mozzarella, fugazza con queso, jamón y morrón asado o napolitana, hasta una pizza a la sartén, una opción keto individual y el capricho del pizzero, una variante que cambia a diario. A esto se suman empanadas fritas de matambre cortado a cuchillo, pollo, jamón y queso, queso y cebolla, carne picante y una versión sin TACC.
El cierre dulce mantiene la identidad del lugar, con la Torta Delphina —un bizcocho de miel con queso crema—, postre de chocolate con sal marina y naranja confitada, ananá a la leña con merengue crocante, arroz con leche con especias y cítricos, y un tiramisú que incorpora moscato como sello de la casa.
Moscatería y ritual porteño
Casa Bellucci se define como moscatería y recupera el ritual profundamente porteño de “moscato, pizza y fainá”. La barra ofrece cócteles con moscato como el Moscato de Verano o el Beso de Dama, además de clásicos como vermut, gin tonic, Negroni y Old fashioned. La selección de vinos incluye blancos, rosados, naranjos, tintos y espumosos de bodegas nacionales, con un apartado especial de moscatos locales e internacionales, mientras que la cafetería acompaña sobremesas con espresso, jarrito, cortado, té y submarino.
Así, Casa Bellucci se consolida como un nuevo punto de encuentro en Parque Chacabuco: un bodegón moderno que recupera la historia del barrio y la convierte en experiencia, invitando a sentarse con hambre y salir con vivencias, en una celebración viva de la tradición porteña.








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