Durante mucho tiempo, algunas prácticas dominaron las rutinas de entrenamiento sin que la gente se lo cuestionara. Muchas se repitieron por costumbre, otras por tradición, aunque no siempre fueron las más adecuadas para cada etapa de la vida.
El adiós a las sentadillas: el ejercicio "olvidado" que los expertos recomiendan a las mujeres de más de 50 años
Una mirada distinta sobre las rutinas corporales prioriza la salud ósea y el sostén muscular en la etapa adulta.
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Este es el mejor ejercicio para hacer a partir de los 50 años.
Con el paso del tiempo, los expertos del movimiento empezaron a buscar otro foco. Los especialistas en actividad física y salud ósea hoy priorizan los gestos que acompañan mejor los cambios del cuerpo y ayudan a sostener fuerza, equilibrio y autonomía.
¿Sentadillas o Peso Muerto? Por qué uno de estos ejercicios es el rey indiscutible para tus huesos después de los 50
Durante años, las sentadillas eran primordiales cuando se hablaba de tren inferior. De todas formas, muchos profesionales empezaron a priorizar otra variante: el peso muerto. Este movimiento trabaja caderas, espalda baja, glúteos y piernas de forma integrada, con una carga que estimula el tejido óseo.
A diferencia de la sentadilla clásica, el peso muerto exige menos flexión profunda de rodillas, algo muy importante para las molestias articulares. Además, refuerza la cadena posterior, una zona fundamental para la postura y la prevención de caídas.
Otro punto a favor es la transferencia a la vida diaria. Levantar bolsas, mover objetos o incorporarse desde el piso son acciones que se parecen mucho más a este gesto que a una sentadilla. Esa cercanía mejora la coordinación y aporta seguridad.
Ciencia vs. costumbre: la razón por la que caminar ya no es suficiente para mantener tus piernas firmes
Caminar sigue siendo una actividad valiosa para el sistema cardiovascular y el bienestar general. Pero cuando el objetivo es conservar masa muscular y densidad ósea, se queda corta. El cuerpo necesita estímulos más intensos para sostener esas estructuras con el paso de los años.
Una alternativa sencilla está en un gesto cotidiano: subir escaleras. Este movimiento activa glúteos, cuádriceps y pantorrillas, además de exigir la estabilidad del abdomen. Al repetirse de forma consciente, genera un trabajo de fuerza y resistencia difícil de lograr solo con caminatas.
Especialistas señalan que pocos minutos diarios alcanzan para generar cambios. La clave está en la atención al movimiento: apoyar bien el pie, mantener la espalda alineada y controlar la respiración. Incluso se puede variar el ritmo o sumar una carga para aumentar el desafío.
Integrar estas prácticas le permite al adulto seguir activo, fuerte y confiado, sin depender de fórmulas que ya cumplieron su ciclo.
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