De Lituania a Buenos Aires por amor...¿a la música?

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Con formación en Literatura Inglesa en la universidad de St Andrews (donde se conocieron el Príncipe William y la Princesa Kate) y una maestría en Producción Musical en Leeds Conservatoire en donde llegó a ser alumna de Dom Morley, Marija Clara Vysniauskaite, presenta "Deep Dive" su nuevo EP (Extended Play) con un recital en vivo desde su cuenta de Instagram.

El mundo es muy grande o muy chico, según cómo se lo mire. Y el arte tiene esa virtud de hacernos olvidar las medidas de todo y de acercarnos a mundos que desconocemos o que creemos inalcanzable.

Algo así es el presente de la multiinstrumentista y cantautora Marija Clara Vysniauskaite de 28 años, nacida en Vilnus, capital de Lituania que casada con un argentino, vive en Buenos Aires y el pasado 16 de septiembre presentó “Deep Dive” (bucear en lo profundo) su nuevo EP (Extended Play) con un recital en vivo desde su cuenta de Instagram.

Con formación en Literatura Inglesa en la universidad de St Andrews (donde se conocieron el Príncipe William y la Princesa Kate) y una maestría en Producción Musical en Leeds Conservatoire en donde llegó a ser alumna de Dom Morley, famoso productor y ganador de un Grammy que trabajó con Amy Winehouse, Adele y Sting; Marija Clara encontró en los géneros del Soul y R&B (Rythm and Blues) su propio estilo.

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“Mi primer contacto con Argentina fue de muy niña y fue a través de la música. Mi madre escuchaba en casa todo lo que hacía Marta Argerich, a quien admira mucho; y también sonaban los discos de Gardel y las canciones de Mercedes Sosa”, confiesa Marija Clara.

“Mi primer contacto con Argentina fue de muy niña y fue a través de la música. Mi madre escuchaba en casa todo lo que hacía Marta Argerich, a quien admira mucho; y también sonaban los discos de Gardel y las canciones de Mercedes Sosa”, confiesa Marija Clara.

Sus años en Europa Occidental sirvieron también para elegir sus instrumentos favoritos: la flauta irlandesa, el teclado y también el looper, esa máquina que los millennials se ocuparon de colar en sus canciones para reproducir ritmos, sonidos o voces automatizadas que en el pasado requerían la presencia en el escenario o estudio de grabación de cada instrumento o hasta un coro entero.

Marija Clara, nació en una familia de músicos. Ambos, su padre, Petrás Vysniauskas, un saxofonista de jazz famoso en Lituania y su madre, una instructora de piano, fueron responsables en introducirla en las artes musicales y le dieron absoluta libertad para estudiar lo que deseaba en todo momento. Y Marija Clara eligió la música...

“Mi primer contacto con Argentina fue de muy niña y fue a través de la música. Mi madre escuchaba en casa todo lo que hacía Marta Argerich, a quien admira mucho; y también sonaban los discos de Gardel y las canciones de Mercedes Sosa”, confiesa Marija Clara que por entonces no imaginaba que bailaría su primer tango en Buenos Aires casada con un argentino-alemán que había vivido la mayor parte de su vida muy cerca de la frontera de Luxemburgo y solo había visitado la Argentina un par de veces para pasar vacaciones en la provincia de Corrientes para visitar a sus abuelos.

Lejos también estaba de su imaginación que se incorporarían a su listado de músicos favoritos Loli Molina y Santiago Vázquez o el uruguayo Jorge Drexler. Es que el arte nos sorprende todo el tiempo, puede hacer convivir en la mente de una persona a los músicos latinos mencionados y a la par a otros totalmente distintos como Louis Cole, Jacob Collier y Lianne La Havas que continúan siendo una inspiración para la música de Marija Clara.

A pesar de la fama internacional del tango, que estuvo presente en su casa desde muy temprana edad; el folclore fue el primer género que adoptó Marija Clara desde su llegada al país. Con sus raíces en el jazz, soul y blues supo encontrar los “puentes” para conectar sus gustos y la música del norte argentino.

Y siguiendo los cánones de todo músico millennial que confía en el campo digital para romper las reglas establecidas y usar la tecnología para bucear, descomponer y producir algo propio; Marija Clara se animó a recrear un clásico como “Samba de mi esperanza” usando solamente su voz y arreglos propios con la introducción de “armonías sobreimpuestas”, que viene incluyendo en su música con la ayuda de un looper y que aunque no sepamos bien qué son ya hemos escuchado algo de esto en la interposición de distintas capas de voz en Bohemian Rapsody de Queen o en la espectacular música de Jacob Collier. ¿El resultado? Una versión mística e inspiradora de nuestra Samba, desnuda de efectos especiales que regala una mirada de cómo es entendido y puede ser reinterpretado el folclore por músicos que provienen de otros géneros musicales.

“Me encanta vivir en Argentina. Los argentinos tienen una rara habilidad para disfrutar de la vida, algo que admiramos en Europa Oriental. Argentina con todos su realidad me está regalando una experiencia muy cálida. Encuentro permanentemente nuevos motivos que inspiran mi música, cada tarde salgo a mi balcón a admirar el atardecer, los colores del cielo, siempre espectáculo”, comenta Marija Clara.

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