Después de un día de playa o de varias horas al aire libre sin suficiente protección en verano, la piel puede enrojecerse, doler y, días más tarde, comenzar a "pelarse". Pero, esa descamación no es casual.
Por qué la piel se "pela" después de quemarse con el sol y para qué sirve evitar arrancársela
La radiación UV daña las células de la epidermis, provoca inflamación y activa un recambio acelerado que elimina las capas superficiales lesionadas.
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Después de la quemadura, lo ideal es mantener la piel hidratada y usar paños fríos para evitar el ardor.
El desprendimiento de láminas muy finas es una señal visible de que la radiación ultravioleta (UV) dañó las células de la capa más externa y que el organismo está activando un mecanismo de reparación: cuando recibimos más irradiación de la que podemos tolerar, se activa una respuesta inflamatoria que elimina el tejido dañado y lo reemplaza por uno nuevo. A continuación, conocé los detalles.
Por qué se te pela la piel tras quemarte con el sol
La piel se pela porque la radiación UV, especialmente la UVB, responsable de las quemaduras, y la UVA, que penetra más profundamente, atraviesa la superficie cutánea y altera el ADN de las células de la epidermis.
Cuando el daño supera la capacidad de reparación inmediata del organismo, se desencadena una reacción inflamatoria: los vasos sanguíneos se dilatan (lo que produce enrojecimiento), aumenta la sensibilidad y puede aparecer dolor, sensación de ardor o hinchazón.
Este proceso suele comenzar entre el tercer y el quinto día después de la quemadura y puede durar hasta más de dos semanas, dependiendo de la intensidad. En las más leves, la descamación es fina y casi imperceptible; en casos moderados o severos, puede acompañarse de ampollas.
Después, el organismo acelera el recambio de piel: desde las capas más profundas comienzan a ascender nuevas células para sustituir a las lesionadas. A medida que la renovada se forma, la superficie dañada pierde cohesión y empieza a desprenderse en forma de láminas o pequeñas escamas.
Aunque pelarse forma parte del mecanismo natural de reparación, no significa que el episodio haya sido inofensivo. Cada quemadura implica daño acumulativo en el material genético del tejido, lo que a largo plazo se asocia con envejecimiento prematuro, manchas y mayor riesgo de cáncer de piel.
Por qué no hay que arrancarse la piel pelada
La tentación de tirar de los fragmentos sueltos es común, pero hacerlo interfiere con la recuperación natural y se pueden generar pequeñas heridas abiertas, aumenta el riesgo de infecciones bacterianas, quedan pigmentaciones irregulares o cicatrices, y hasta se prolonga la inflamación.
La capa que se está desprendiendo actúa como una cobertura temporal mientras la piel nueva termina de consolidarse, por lo que quitarla de forma forzada deja desprotegida una superficie todavía muy sensible.
Además, al manipular la zona se incrementa la irritación. Lo recomendable es dejar que el proceso siga su curso y ayudar a la piel con cuidados suaves, no agresivos.
Cómo evitar que se pele la piel
La única manera real de evitar la descamación es prevenir la quemadura. Para esto, la medida esencial es utilizar protector solar de FPS 30 como mínimo (idealmente 50 si la piel es clara o sensible), aplicarlo 30 minutos antes de la exposición, y volvérselo a poner cada 2 horas y siempre después de nadar o transpirar. No olvides las orejas, el cuello, los empeines y el cuero cabelludo.
A esto se le suma evitar las horas de mayor radiación, entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, donde los niveles de UV son más intensos. Se recomienda buscar lugares con sombra, usar ropa clara, prendas con protección UPF, anteojos de sol y gorras o sombreros.
La hidratación también es un punto clave, ya que beber suficiente agua ayuda a mantener la función barrera de la piel y favorece su capacidad de recuperación.
Cuidados post solares para la piel
Si la descamación ya comenzó, el objetivo es aliviar la inflamación y facilitar la regeneración sin irritar. Entre los cuidados que recomiendan los especialistas, se encuentran:
Hidratación intensiva
Utilizar productos calmantes y reparadores, preferentemente con aloe vera, ácido hialurónico, vitamina E y pantenol. Lo ideal es aplicarlos varias veces al día ya que ayuda a restaurar la barrera cutánea.
Duchas templadas o frescas
Evitar el agua muy caliente y los chorros fuertes. Secar la piel con toques suaves, sin frotar.
Nada de exfoliantes
Durante esta etapa no deben usarse retinoides, ácidos glicólicos, peelings ni productos con alcohol o fragancias intensas.
Compresas frías
Paños húmedos y frescos pueden reducir la sensación de ardor.
No volver a exponerse
Hasta que la piel esté completamente recuperada, es fundamental evitar el sol directo. Si la exposición es inevitable, usar protección alta y barreras físicas, como remeras protectoras.
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