Sexo sin tabúes: vuelven las reuniones tuppersex

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Ya no son simples encuentros de mujeres riéndose alrededor de un pene de yeso o unas plumitas de colores para hacer caricias. Mientras hace unos años estos eventos se dedicaron casi exclusivamente a las despedidas de solteras, hoy las cosas cambiaron y, sobre todo, volvieron recargadas después del aislamiento por la pandemia.

¿Qué pensaría el americano Earl Silas Tupper, creador de los famosos contenedores de plástico para los alimentos, si se enterara que su invento se transformó en una de las mejores formas de vender juguetes sexuales?

O, yendo más allá, si descubriera que, atendidas por expertas, las reuniones Tuppersex son una de las mejores opciones para aprender sobre nuestra sexualidad?

Con más de 10 años desde su inicio, las reuniones Tuppersex ya no son simples encuentros de mujeres riéndose alrededor de un pene de yeso o unas plumitas de colores para hacer caricias. Mientras hace unos años estos eventos se dedicaron casi exclusivamente a las despedidas de solteras, hoy las cosas cambiaron y, sobre todo, volvieron recargadas después del aislamiento por la pandemia.

Sexólogas y especialistas se dedican con esmero no sólo a organizarlas y dotarlas de novedades, sino también a responder decenas de preguntas que, aunque parezca anticuado, aun hoy se hacen las mujeres. Pero también ellos.

Tras meses de zoom a la distancia, las reuniones presenciales Tuppersex volvieron con todo. Es una forma de festejar setiembre, el mes de la primavera y no casualmente también de la Salud Sexual y el mes del sexo oral, entre otras efemérides de “el arte de amar”.

En el siglo XXI, el sexo ya no es más pura penetración. Y ellas y ellos aprovechan las reuniones para ahondar no sólo en miles de preguntas, sino también para conocer detalles sobre temas como el uso del preservativo en el sexo oral, los nuevos juguetes para principiantes o para hombres, las relaciones 2.0 y la virtualidad, la anorgasmia, disfunciones eréctiles, etc., etc.

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De hecho, los stand up de sexólogas y especialistas llenan auditorios en todo el país y hay una suerte de boom de influencers devenidos en sexconsultores que se desviven en las redes por hablar de vaginas y coitos apelando a frutas, figuras de masa o dibujos para no ser censurados por la bendita y democrática internet.

Pero las despedidas de soltero aún son las más requeridas. Tal vez porque hay un desenfado cosmético frente a la monogamia que vendrá (si es que viene cuando uno arma pareja), o porque en esa instancia de divertimento, todes están más abiertos a tomarse las cosas a risa y así esconder un poco sus represiones o ignorancias sobre el tema.

En los encuentros se disfrazan, eligen kits eróticos para la noche de bodas, aceite para masajes, velas, plumitas, esposas, palmetas, antifaces. “Todo lo que tenga que ver con bondage, muy pedido desde las “50 Sombras de Grey” es un boom”, nos cuenta Verónica Paciullo, creadora de @sensualissimaonline y organizadora de reuniones Tuppersex, entre otros dones.

“Siempre luego de la sorpresa inicial, las risotadas y los cachetes colorados, llega un momento de consultas. Un poco más relajados y en el contexto íntimo del encuentro con amigos, todos comienzan a hablar con más libertad y apertura. Una de las cosas que más me llaman la atención cuando comienzan las preguntas es que la mayoría de ellas con parejas estables consideran que no necesitan cuidarse con preservativo. Yo lo que siempre les digo es que la estabilidad no garantiza la inmunidad. Las enfermedades de transmisión sexual están a la hora del día. Si bien ha cambiado mucho en cuanto a la gravedad crecieron por ejemplo 300% las infecciones con sífilis, clamidia, blenorragia, tricomonas, el HPB ha crecido un 1000%. No son cepas graves afortunadamente pero la realidad es que la gente no se controla y menos los hombres. Nada te garantiza inmunidad por más contrato de exclusividad que tengas. Es odioso tratar estos temas pero la realidad es esta y hay que aprovechar todos los ámbitos para plantearlo”, cuenta.

Otro de los mitos que siempre causan conmoción es el del sexo anal. “Hay un porcentaje de personas que sí les gusta practicarlo y otras que no pero por miedo o desconocimiento o falta de información lo dejan de lado. Lo ideal es comenzar con juguetes e ir experimentando y ahí, las reuniones son muy interesantes porque se pierde el miedo y la vergüenza y hay una actitud más abierta para aprender”, comenta.

Ellas y ellos vuelven a disfrutar de la presencialidad. Podría decirse que son como clases pero desde la intimidad del hogar. Les enseñan a usar juguetes, disfrutan, se relajan, adoptan nuevos lenguajes y costumbres. Durante dos horas se dedican, jugando, a la actividad más antigua que practica el ser desde su creación: sexo. O al menos pierden los temores y lo mencionan con todas las letras frente a otros.

A no olvidarse de que gracias al sexo somos humanidad.

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