5 destinos poco concurridos para descubrir este verano

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Salir de la rutina y animarse a ir en busca de lo poco conocido, ésa es la propuesta que les acercamos con estos destinos para visitar en vacaciones.

Argentina es un país que tiene un universo de paisajes para todos los gustos. Sin embargo, muchos suelen viajar a los destinos más conocidos. Hoy traemos un especial para viajar por nuestro país y descubrir 5 destinos poco conocidos de Argentina que valen la pena.

Villa Pehuenia, Neuquén

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Imagínense caminando en un pueblo salido de un cuento, una aldea rodeada de montañas con lagos espejados y cabañitas pintorescas. Transitando la Ruta 40 se puede ingresar a Villa Pehuenia. Es un destino que enamora, sin dudas, uno de los mejores destinos poco conocidos de Argentina.

Villa Pehuenia se encuentra a 310 km de su ciudad capital en dirección a la Cordillera de los Andes, fronteriza con la ciudad chilena de Icalma. Para llegar a Villa Pehuenia (si no es con auto propio) hay que viajar hasta Neuquén y alquilar un auto o bien en bus desde Buenos Aires o Neuquén.

Se puede visitar todo el año, ofreciendo actividades para todos los gustos. Desde Canopy, Trekking o Kayaking hasta deportes de invierno en el Volcán Batea Mahuida, centro de esquí administrado en su totalidad por la Comunidad Mapuche Puel. Es recomendame armarse los mates y hacer un paseo por los lagos y lagunas: La unión de los lagos Aluminé y Moquehue forman un paseo turístico llamado «Cinco Lagunas – Quechu Lafquen», una postal detrás de otra.

Su nombre remite a un paisaje cordillerano y típicamente patagónico, rodeado de pehuenes (araucarias). En estos árboles milenarios se encierra la historia de los pueblos patagónicos y de las culturas aborígenes que se encuentran allí.

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Las majestuosas araucarias o pehuenes

Los pehuenes brindan un fruto llamado piñon que los aborígenes de la región, sobre todo los mapuches, utilizaban como alimento. Las araucarias son de fácil reconocimiento y son árboles que pueden crecer más de 40 metros de altura.

Villa Pehuenia fue fundada en 1989. Comenzó con la venta de loteos a bajos precios por parte del gobierno neuquino para promocionar esta zona casi desconocida y poco a poco comenzaron a aparecer las primeras construcciones.

Esta localidad tiene muy pocos años de vida turística. Se puede visitar con la idea de recorrerla a caballo, en bicicleta o simplemente a pie buscando sentirse parte de la naturaleza.

Esta ubicada en el centro-oeste de la provincia de Neuquén y muy cerca del vecino país de Chile, a 15 km del Paso Icalma, por el cual se accede a las ciudades chilenas de Melipeuco, Cunco y haciendo 133 km desde la villa se llega a Temuco.

Quienes viajen desde la de capital neuquina tienen 310 km de distancia y pueden llegar por las Rutas Nacionales Nº 22 y 40. Hacia el sur, a 180 km, se encuentra Junín de los Andes y a 195 km al norte está Caviahue, otro paisaje patagónico rodeado de pehuenes.

La villa está a las orillas del lago Aluminé y se une con la localidad de Aluminé por la Ruta Provincial Nº 11, pasando por los lagos Ñorquinco y Pulmarí en un recorrido de 100 km desde Moquehue. Esta ruta no está asfaltada por lo que hay que hacer unos kilómetros sobre ripio.

En las playas del lago Aluminé hay un área de picnic y bajada para lanchas. Unos kilómetros más, siempre hacia el oeste, se encuentra un camping con minimercado. Tanto el lago Aluminé como el Moquehue se pueden recorrer en botes, lanchas, canoas, kayacs y embarcaciones a vela.

Lagos, lagunas, ríos y arroyos, todo lo que pueden pedir los pescadores, que si son exigentes descubrirán que éstas son de las mejores zonas para la pesca deportiva de todo tipo: trolling, spinning y fly fishing.

Volcán Batea Mahuida

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No se puede ir a Villa Pehuenia sin visitar el volcán Batea Mahuida. Durante el invierno funciona como centro de esqui y desde el cráter del volcán se vislumbran varios picos de volcanes del cercano país de Chile.

Se puede llegar en auto hasta unos 300 metros antes de la boca del volcán, pero debido a que se transita por territorio de la comunidad Puel, corresponde solicitarles autorización para ingresar. También se puede contratar a sus guías baqueanos.

Para los amantes de las caminatas se puede hacer trekking en un hermoso paseo, pero una dura caminata. Se inicia en Villa Unión por una picada en territorio de la Reserva Puel. El recorrido abarca gran diversidad de paisajes, ambiente volcánico, mallines, bosques de araucarias, dos lagunas enclavadas en el volcán y dos miradores.

Y quienes continúen con ganas de caminar pueden hacer trekking a la Península de los Coihues. Partiendo de playa Cura Huapi (hostería en el lago Aluminé). Se recorren 6 km bordeando el lago y la villa, atravesando bosques naturales de radales, coihues y ñires, y se pasa por mirador del lago Aluminé para llegar a la península.

Lago del Desierto, Santa Cruz

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El lago del Desierto o laguna del Desierto es un lago que se encuentra en el departamento Lago Argentino de la provincia de Santa Cruz en Argentina, en inmediaciones de la frontera con Chile.

Es accesible por la RP 41 recorriendo 37 km desde la localidad de El Chaltén, ubicada a 25 km al sur del lago. La zona es un estrecho valle de forma rectangular de 10 km de largo y un promedio de ancho de 1 km, que corre en sentido nordeste/sur-suroeste al oriente del encadenamiento principal de la cordillera de los Andes, entre el lago O'Higgins/San Martín y el monte Fitz Roy o Chaltén a lo largo de 48 km en línea recta entre los dos puntos.

Es uno de esos rincones del país que te dejan sin aliento apenas llegas. La Patagonia en sí son paisajes deslumbrantes. Uno más impactante que el otro. Pero no es solo la belleza natural lo que hace importante visitar este lugar, también la historia de esas tierras que fueron objeto de un conflicto limítrofe entre Chile y la Argentina en el siglo pasado.

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¿Qué podés hacer? hay varios senderos para recorrer. Uno te lleva hasta el hito limítrofe N°62 (son 5 horas de trekking). También hay un sendero que te lleva hasta la laguna Huemul que es alimentada por el Glaciar del mismo nombre y que tendrás en frente tuyo, a muy pocos metros. Para realizar este sendero debes pagar un ingreso a un camping privado.

También paseos en lancha por el lago e incluso un servicio que cruza el lago del Desierto y O’higgins del lado de Chile.

El Hoyo, Chubut

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El Hoyo es un lugar pequeño que se puede recorrer fácilmente si tienen poco tiempo, aunque con más días podrán recorrer los miles de senderos que tiene para poder investigar. Sin dudas que si son amantes de la naturaleza este lugar es para ustedes.

Una de las caminatas más lindas que hay es la de cascada Corbata Blanca, ya desde la ruta se puede apreciar este increíble salto que deja sin palabras a cualquiera. Para acceder a este salto se entra por la ruta 40 hasta el fondo de la localidad hacia las montañas donde encontrarán con un parque de ingreso donde podrán ver todo lo necesario para subir y las distintas dificultades del sendero según la época del año.

Una vez allí tienen que avisar que van a empezar a caminar por el sendero hacia Corbata Blanca. Es una caminata para todo público sin tanta dificultad, lo que sí tiene tramos empinados. Es super recomendable ir con zapatillas adecuadas, sobre todo si se accede en verano porque se pueden encontrar con mucha tierra seca. La caminata dura entre 40/45 minutos a un ritmo normal.

Durante el sendero hay varios árboles típicos de la zona como el coihue que representa mucho a la Patagonia argentina. Es un lindo camino y al final se encuentran con este salto de agua de casi 80 metros de altura. Si van en época de mucho calor se pueden refrescar en el sitio.

Puerto Patriada

Puerto Patriada es, quizás, uno de nuestros lugares favoritos del sur de Argentina. Un lugar que muchos se quedan enamorados al visitarlo. Altamente recomendable e imperdible si están por la zona. Se ingresa desde El Hoyo mediante un camino que atraviesa bosques. Durante el camino hay distintos miradores, en uno de ellos podrán ver a lo lejos el laberinto Patagonia. Al llegar al final del camino se encontrarán con el camping y el lago Epuyén.

El lugar posee parrillas con costa de lago, alquileres de Kayak, SUP, entre otras actividades. También hay un estacionamiento gratuito. En verano se suele llenar de gente que disfruta de los días de calor.

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Laberinto Ptagonia

Laberinto Patagonia es una actividad para toda la familia y para todo público. Si tienen ganas de divertirse dense una vuelta por el laberinto Patagonia. Se lo considera uno de los laberintos más grandes de Sudamérica. Adentro se encuentra el laberinto de cerco vivo que posee dos instancias, contando con una fase en el medio de descanso. 5 entradas y 1 única salida. Es muy divertido ver quien gana si es que van con más personas.

Adentro también posee una casa de té con productos de la zona. El predio es muy grande y tiene unas vistas increíbles a las diferentes montañas, así que también es un hermoso lugar para sacar fotos.

Barreal, San Juan

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Los valles sanjuaninos son una opción en el abanico turístico nacional. El pueblo de Barreal, estandarte del valle de Calingasta, es la mejor opción para los que buscan descanso, historia, silencio...

El tiempo parece detenido en el sopor de la siesta. Los 6.770 metros del cerro Mercedario se apropian del horizonte bajo un cielo que estalla ante los ojos del visitante. Barreal, en el departamento Calingasta, es toda una invitación a los sentidos, un ritual de descubrimiento que no deja de sorprender a todo aquel que lo descubre.

Puerta de entrada a la naturaleza y la historia regional, con sus calles envueltas en la sombra de álamos y sauces y el agua que despliega vida en las rumorosas acequias, tiene todo para ser uno de los centros turísticos más cautivantes de la provincia.

Estratégicamente ubicado a 230 kilómetros de la ciudad de San Juan y a 220 de Mendoza, el pueblo sorprende por su ritual de calma y silencio. Sobre la calle Roca, arteria principal que atraviesa el trazado urbano prolongando las rutas de acceso por el norte o por el sur, se concentran la plaza San Martín, la municipalidad, las oficinas de información turística, la estación de servicio, los supermercados y los restaurantes.

Pareciera que todo está allí, pero el verdadero Barreal se despliega a metros del centro, en la imperdible Calle de los Enamorados, en el intrincado rumbo de callecitas viejas con aroma a pan casero, a casas de adobe y a leyendas de amores prohibidos entre caciques huarpes y doncellas españolas.

Está en el museo regional de don Renzo Herrera (“abierto cuando usted llega”, repleto de una ecléctica y variada colección de piedras, huesos, armas, vasijas y otras sorpresas); en la casa de don Fangao, un hijo de inmigrantes alemanes, viejo sabio detenido en las cosas simples, que diariamente obtiene de sus vacas la mejor leche recién ordeñada de la zona; en la capilla Jesús de la Buena Esperanza, con su Cristo de madera tallada mansamente sentado en la penumbra de la nave central; en la ribera del río Los Patos; en las interminables chacras en las que nogales, membrillos y manzanos forman un disciplinado ejército de sensaciones; en el saludo de su gente, en los diálogos sin tiempo, en la risa de los niños jugando entre las acequias.

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Esta es una enumeración de atractivos turísticos que, tomando a Barreal como punto de partida, se abren hacia los cuatro puntos cardinales.

Hacia el norte (a 20 kilómetros, en el pueblito de Hilario), un monumento natural provincial corta el aliento. Se trata de El Alcázar, una formación rocosa que parece besar el cielo alimentando la leyenda de amor que guardan sus piedras. Como la proa de un gigantesco navío, la mole blanquecina rasga el celeste con una arrogancia de siglos.

Unos metros más adelante asoman las chimeneas centenarias de las Ruinas de Hilario, las cuales concentraban la incipiente producción minera que, de la mano visionaria de Sarmiento, se abría en los albores de la historia sanjuanina.

Hacia el sur, la ruta lleva al Barreal Blanco o Pampa del Leoncito (una planicie interminable, de suelo lunar y terrenal espacio para la aventura y el asombro) y el Parque Nacional El Leoncito, custodio de uno de los cielos más diáfanos del país. Allí, en los dominios del suri, el guanaco y el puma, sobresalen dos observatorios astronómicos de renombre mundial.

Al oeste, el río Los Patos empuja las nieves cordilleranas en su tránsito hacia el río San Juan. En el horizonte, la huella sanmartiniana se perpetúa en circuitos como Manantiales, Morrillos, Alvarez Condarco y las Hornillas. Grandes vegas de vegetación rala anteceden la majestuosidad de los Andes y atesoran la memoria de la gesta libertadora.

El este es propiedad absoluta de la sierra del Tontal. Una sucesión de policromías y atardeceres suavizados por el viento y la memoria del agua. Los Escalones y Cerro Colorado son nombres que invitan a cabalgatas, caminatas y ensoñaciones crepusculares.

Suntuosas hosterías, hostels para aventureros, posadas históricas y campings garantizan variedad de alojamiento para todos los gustos. Las clásicas semitas (pan con chicharrón) y la cocina en horno de barro son condimentos ineludibles de una visita. Cochinillos, chivitos, asados, locros, empanadas, conservas, dulces de membrillo, alcayota, nueces y manzanas entrelazan una comida regional basada en lo artesanal, las manos caseras y la leña perfumada.

Claro que no todo es contemplación. La adrenalina encuentra su máxima expresión en las múltiples opciones de turismo aventura que ofrece el lugar: carrovelismo, cabalgatas, montañismo, trekking, mountain bike y excursiones en 4x4.

Empachados de imágenes, lo mejor de Barreal pareciera siempre estar por descubrirse. Entre tantas apelaciones a los sentidos, cada visitante es su propio guía en un universo de sensaciones. Transitando en puntas de pie, sigiloso y atento, el pueblo se apodera de la memoria de las buenas cosas a fuerza de silencio, naturaleza y simplicidad, abrumando las retinas de cielo límpido y el corazón con una paz infinita.

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Cómo llegar:

Para acceder a Barreal, si no viaja en vehículo particular, solo hay una empresa de micros (empresa El Triunfo) que diariamente realiza el servicio San Juan/Barreal. No hay empresas de transporte público desde Mendoza a Barreal ni de Barreal al parque nacional. En tales casos, existe un servicio privado de remises que también viajan a la capital sanjuanina.

En vehículo particular, desde Mendoza se debe tomar la ruta 7 hasta Uspallata y luego continuar hacia Barreal (110 km, de los cuales 70 están pavimentados).

Desde San Juan, se debe tomar la ruta 40 hacia el norte y en Talacasto desviar a la izquierda por la ruta a Calingasta/Barreal.

Para tener en cuenta:

El parque nacional El Leoncito (www.elleoncito.gob.ar) está abierto todo el año. Ofrece áreas de picnic y acampe con mesas, parrilleros, quincho y sanitarios. Entre sus atractivos se destacan tres circuitos de diferente dificultad: la cascada El Rincón (200 m), el sendero Paisajes de Agua (dos km) y el trekking al cerro El Leoncito (6 km). Es necesario registrarse en el Centro de Visitantes, ubicado en el acceso, donde los guardaparques informan al visitante sobre las opciones y recomendaciones para disfrutar a pleno el área natural.

Dentro del parque, los observatorios astronómicos ofrecen visitas guiadas diurnas y observación nocturna, cada uno con sus propias pautas. El Cesco atiende diariamente de 10 a 12 hs y de 16 a 18; la visita nocturna es por orden de llegada, a partir de las 19:30 hs. El Casleo se puede visitar diariamente de 10 a 12 hs y de 14:30 a 17 hs; las visitas para observación nocturna requieren reserva propia. Las reservas se pueden hacer telefónicamente en la sede de San Juan (02648-441088) o a través de un operador local (posada El Alemán, 02648-441193).

Ruta de los Seismiles, Catamarca

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¿Alguna vez les pasó sorprenderse mucho con un lugar? ¿Saber a dónde iban, y así y todo encontrarse con un lugar vibrante que los deje totalmente fascinados? Bueno, eso pasa con el camino de los Seismiles en Catamarca.

¿Qué es y dónde está el camino de los Seismiles?

Recibe ese nombre por la altura que alcanzan las cumbres en la zona. Se encuentra en la Ruta Nacional N° 60 y es una de las regiones de mayor elevación de la Cordillera de los Andes en Argentina. Esta ruta culmina con el cruce fronterizo llamado “Paso San Francisco”, siendo uno de los nexos de unión entre Chile y Argentina con una altura de 4726 msnm. Comenzando en Fiambalá hasta el paso atravesaremos unos 200 km.

El camino se inicia en la ciudad de Tinogasta, atravesando la bella Ruta del Adobe (ubicada sobre la Ruta Nacional N° 60), se llega a la ciudad de Fiambalá, allí hay que tomar a la izquierda destino oeste para comenzar la aventura. Algunos de los caminos que se pueden tomar en esta ruta, es recomendable realizarlo con vehículos acordes por las características del lugar y con el tanque lleno, ya que no hay servicios en el camino.

Lo primero que los va a dejar sin palabras es la Quebrada de las Angosturas, un paisaje que parece salido de un cuadro, donde el rojo y verde se entremezclan en las montañas y los valles haciéndonos sentir envueltos en una pintura surrealista.

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Continuar avanzando y la vista que se obtiene del entorno comienza a mutar, dejando los rojos y verdes para sumergirse en un paisaje árido con lagunas, picos inmensos alrededor y un camino sin fin por delante.

A mitad de camino, en el kilómetro 100 encontrarán el paraje Cortaderas, en donde se ubica una hostería en el medio de la ruta, ideal para descansar un poco, reponer fuerzas y seguir camino. Acá se pueden empezar a observar los picos del Monte Pissis, uno de los mayores atractivos de la ruta, el volcán inactivo más alto del mundo con 6792 metros y la cuarta montaña más alta de América. Luego se comienza a visualizar el Nevado Ojos del Salado (6893 msnm).

El paisaje se empieza a llenar de lagunas con flamencos y aves acuáticas, lo que lo hace alucinante. Se sigue avanzando, y pasando el kilómetro 150 se puede empezar a observar otros de los atractivos de la ruta: el Volcán Incahuasi (6621 msnm) y el San Francisco (6050 msnm). Ya en el kilómetro 179 se toparán con el puesto de gendarmería en Las Grutas, en la frontera con Chile.

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