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12 de enero 2026 - 13:56

Vacaciones con padres separados: como evitar una guerra que pagan los chicos

Qué dice la ley cuando los padres están separados, qué errores se repiten cada verano y cómo resolver viajes y autorizaciones sin dañar el bienestar emocional de los niños.

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Los conflictos vinculados a permisos de viaje, revocaciones y desacuerdos entre progenitores ganaron visibilidad pública, muchas veces a partir de casos mediáticos. 

Son las 23 horas de un viernes de enero. Una madre llega al aeropuerto de Ezeiza con sus dos hijos, valijas armadas y pasajes en mano. En migraciones le informan que el padre revocó el permiso de viaje tres horas antes. El vuelo se pierde. Las vacaciones, también. Y los chicos no entienden por qué no pueden subir al avión.

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Esta escena se repite cada verano en consultorios jurídicos, aeropuertos y tribunales de familia. Las vacaciones, que deberían ser un momento de descanso y vínculo, se transforman en el escenario de batallas adultas que pagan los hijos.

Los conflictos vinculados a permisos de viaje, revocaciones y desacuerdos entre progenitores ganaron visibilidad pública, muchas veces a partir de casos mediáticos. Sin embargo, detrás de esas situaciones que llegan a los medios o a los tribunales, existen miles de familias atravesando escenarios similares lejos de las cámaras, donde las vacaciones se convierten en un campo de batalla evitable si se actúa con información, anticipación y responsabilidad adulta.

Qué dice la ley cuando los padres están separados

En caso de separación o divorcio, rige lo establecido en la demanda de divorcio o en el acuerdo de régimen de comunicación homologado judicialmente. Ese acuerdo no es una sugerencia: es ley entre las partes y debe cumplirse.

Cuando existe acuerdo entre ambos progenitores, siempre prevalece la voluntad común. Pueden organizar las vacaciones de manera distinta a lo pactado originalmente, siempre que ambos estén de acuerdo y que ello no afecte el interés superior de los niños.

A falta de acuerdo, debe cumplirse estrictamente lo firmado y homologado. Los niños necesitan compartir tiempo con ambos padres. Las vacaciones no son un premio ni un castigo, sino un tiempo valioso para fortalecer vínculos, salvo que existan causas graves debidamente acreditadas.

Lo que dice la ciencia sobre el vínculo con ambos padres

Desde la ciencia del desarrollo infantil, el Center on the Developing Child de Harvard University ha demostrado que las relaciones estables, sensibles y responsivas entre los niños y los adultos significativos son un pilar del bienestar emocional y del desarrollo a lo largo de la vida.

En la misma línea, la American Psychological Association sostiene que, tras la separación de los padres, el mantenimiento de vínculos significativos con ambos progenitores, cuando no existen situaciones de riesgo, se asocia a mejores niveles de ajuste emocional y relacional en los niños. Bajo este enfoque, las vacaciones no deberían convertirse en un escenario de disputa adulta, sino en una oportunidad de cuidado, presencia y vínculo.

Viajar al exterior con menores: qué documentación se necesita

Estas recomendaciones no solo aplican a padres separados, sino también a familias en las que, por distintos motivos, los progenitores no viajan juntos con sus hijos. Para que un menor pueda salir del país es indispensable contar con la autorización de viaje del progenitor, además de la documentación válida.

La autorización puede otorgarse para un viaje determinado, hasta una fecha determinada o hasta la mayoría de edad, y debe realizarse ante autoridad competente.

Estas autorizaciones pueden ser revocadas, pero debe ser excepcional. Una revocación injustificada impide el viaje y puede derivar en conflictos judiciales y emocionales que afectan directamente a los hijos.

Si un progenitor se niega a otorgar la autorización, el otro puede solicitarla judicialmente, pero este trámite requiere tiempo y planificación, lo que vuelve clave el diálogo previo.

En los últimos años, la Dirección Nacional de Migraciones incorporó modalidades digitales para agilizar trámites. Sin embargo, la tecnología no resuelve el problema de fondo: la falta de acuerdo entre los adultos.

Los conflictos que se repiten cada verano

En la práctica profesional, estos conflictos se repiten cada verano con distintos matices, pero con un denominador común: la falta de información y de diálogo entre los adultos.

Padres que se enteran a último momento de viajes al exterior sin autorización; negativas a cumplir el régimen de vacaciones por planes personales; extravíos de documentación pocos días antes de viajar; o revocaciones de permisos a horas del embarque.

En algunos casos, la falta de documentación o de autorización puede resolverse ante autoridad habilitada, incluso en el aeropuerto. Distinto es el escenario en el que no hay acuerdo, y el conflicto termina judicializándose.

En todos estos escenarios, el impacto no es solo legal: es emocional, y recae directamente sobre los niños.

La mirada personal: el primer viaje largo del hijo

Desde la experiencia profesional —y también personal— este tema impacta especialmente en las madres de hijos pequeños. El primer viaje largo del niño con el otro progenitor suele vivirse con angustia, miedo o sensación de pérdida de control.

En esos casos, muchas veces resulta saludable resignificar ese momento: pensarlo como una instancia de crecimiento para el niño y de fortalecimiento del vínculo con el otro progenitor, y también como un espacio de descanso y recomposición personal para la madre.

Un punto clave que suele marcar la diferencia

Muchas situaciones vinculadas a las vacaciones pueden prevenirse. Decisiones que parecen menores —un permiso firmado tarde, una comunicación mal gestionada, una negativa no fundamentada—pueden escalar rápidamente en conflictos difíciles de revertir.

En esos escenarios, una consulta legal especializada y preventiva suele marcar la diferencia entre unas vacaciones posibles y un conflicto. Anticiparse no es exagerar: es cuidar.

Consejos prácticos para viajar con hijos tras una separación

Mantener informado al otro progenitor sobre datos relevantes del viaje. Permitir y alentar la comunicación del niño con el otro progenitor.

No olvidar medicación habitual, agenda de vacunación y seguro médico.

Contar con los datos del pediatra en Argentina.

Cuando el niño es pequeño, permitir que lleve su objeto de apego.

Cuando hay más de un hijo, recomiendo otorgar una autorización por cada menor.

También, pueden otorgarse para que viajen solos, utilizando los servicios de menores no acompañados de las aerolíneas.

Menores y conflicto parental

Evitar confrontaciones entre los progenitores es esencial. Las disputas adultas, especialmente en períodos sensibles como las vacaciones, afectan directamente a los niños. Porque al final del día, ningún juez, ningún permiso y ninguna disputa importan tanto como el bienestar emocional de los hijos.

Abogada especializada en Derecho de Familia y Sucesiones

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