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Macri se define, con nuevos números en la mano

Santiago Nieto y Jaime Durán Barba peinan datos sobre la situación. Se ratifica la estrategia de la reelección. Tribus divididas y la batalla por los seis puntos para el primer tramo de la campaña.

La tormenta está fuerte y apura las definiciones. En Cambiemos (para ser más precisos, en el macrismo) eso implica tener datos disponibles. Y Mauricio Macri los tendrá listos desde este fin de semana. En medio de una crisis como la que se vive, donde la política es el ancla esencial para calmarla, el dato se transforma en clave. El mercado mira con amargura por estos días cómo es imposible restablecer la calma si no se consigue antes confianza política. Los operadores más serios y con temple de acero reclaman argumentos a la política para convencer a los inversores de no pasar posiciones de pesos a dólar. Todos piden datos políticos; de la economía no necesitan más información,

El PRO contrató hace dos semanas lo que algunos consideran la serie de focus group más grande que se haya encargado desde que existe la alianza de Gobierno. El estudio se hizo con amplitud y en las 24 provincias. Ese trabajo estará listo hoy y ahora resta solo analizar la información. Para hacerlo aterriza en Buenos Aires Santiago Nieto, la columna del equipo de Jaime Duran Barba en esa materia. El dictamen final de Nieto llegará a manos de Macri y a partir de allí comenzará la toma de decisiones sobre cómo y con quienes se enfrentará la elección presidencial. Simple, pero inevitable.

Esos focus group giraron casi con exclusividad sobre los problemas y las virtudes de la candidatura de Macri. No hay discursos alternativos a ese dentro de la Casa Rosada; aunque sí aparecen en otras tribus del oficialismo.

De allí saldrá el diagnóstico sobre las fortalezas y debilidades de Macri para la reelección y para afrontar lo que hoy se conoce como la batalla de los seis puntos, la primera de un largo recorrido a octubre.

Esos seis puntos son la diferencia a favor de Cristina de Kirchner que muestran las últimas mediciones que llegaron a la Rosada. “Hay que recuperar los 6 puntos en una primera estrategia y después trabajar para sacar lo mismo que en la primera vuelta de 2015”, ratificaba ayer un hombre del Gobierno. Eso implica que para Cambiemos hoy Macri no puede arriesgarse a ir a la elección sin la certeza que tiene, al menos, 34 % de los votos.

En esa elección Daniel Scioli había superado apenas el 37 % y el balotaje fue demoledor para el Frente para Victoria. Pero esta Argentina no es esa y la derivación del voto indeciso puede saltar esta vez hacia abismos peligrosos.

De ahí el carácter de “determinante” que le daban esta semana en el oficialismo a esa interpretación de los focus encargados por todo el país.

Mientras tanto, algunas tramas se fueron tejiendo sobre el comienzo de la campaña. El armado que se analiza hasta ahora va a ser fuerte en imágenes y argumentos que ponen a los ciudadanos en el centro de la escena y, por supuesto, su elección sobre el futuro y el pasado. Sobre esa artística se hablará mucho. ¿Hay más que eso en el universo oficial? Bastante.

Marcos Peña reforzó su rol de atención a todos los dirigentes que pueden llegar a ese piso de la Rosada en busca de explicaciones sobre el futuro. A cada uno que concurre en pánico al ver la situación del dólar (ayer se sumó el obvio dato de pobreza en 32 %), le pide que no se deje influenciar por el “circulo rojo”. Al final de esas charlas siempre aparece una frase conocida: “Solo somos nosotros y Cristina. No hay nada más”

En Economía, donde la tormenta se siente mas que en ningún lado, los ánimos obviamente no son los mejores. A nuestros problemas se sumó esta semana el rally de Brasil y Turquía que pareció un maleficio pergeñado por el peor enemigo. ¿Es determinante eso? No, pero la mañana de ayer cuando la lira turca apareció devaluándose hasta 5 % (cerró el dólar allí con una suba de 4,64 %) muchos cerraron los ojos para esperar el golpe del mercado. Finalmente no sucedió y el billete verde terminó bajando en Argentina 0,5% a $44,69, casi 30 centavos menos que el día anterior. No es para hacer una fiesta, pero en estos tiempos hay tan poco para festejar que es algo. Volviendo a los programas locales, la esperanza de Nicolás Dujovne es que el campo cumpla con su promesa y comience a liquidar dólares y que el desembolso del FMI también traiga algo de paz. Ahí hay otra novedad: siempre estuvo pautado que el directorio del organismo tratara el OK final al desembolso el próximo 5 de abril. Ahora bien, los u$s11.800 millones llegarán el 9 del mismo mes y no el 15 como se ventiló esta semana. Esos seis días (de nuevo el número seis en escena) pueden hacer la diferencia en medio de tanto mal augurio.

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