Mauricio Dayub y un “Equilibrista” que se sostiene con más éxito

Hará temporada este mes en Punta del Este y en febrero la repondrá en CABA. También dirigirá nueva versión de "El amateur", con Gustavo Luppi.

Dayub. Una temporada de verano con múltiples obras.

Dayub. Una temporada de verano con múltiples obras.

“Siempre quise que la obra fuera un templo en cuanto a ensayos y puesta, y un shopping en la boletería, cuanto más público venga, sea independiente o comercial, siempre será mejor”, dice Maurcio Dayub, quien hace temporada en Punta del Este con “El equilibrista” durante enero, de jueves a domingos en el Enjoy Restor & Casino, y regresa a Buenos Aires en febrero con funciones en El Nacional los miércoles. También repone “El amateur”, en versión renovada, con Gustavo Luppi, que podrá verse los jueves en El Chacarerean. Dialogamos con él.

Periodista: En su quinta temporada de “El equilibrista” llegó a Punta del Este.

Mauricio Dayub: Estoy intentando hacer temporada, no voy a ser pionero como Moldavsky que dio el puntapié inicial el año pasado, luego vino Susana en invierno y ahora apuntamos a que Punta del Este se vuelva otra plaza teatral de verano. En música están Jaime Ross, Diego Torres, Soledad, pero la novedad es sumar una cartelera de teatro de miércoles a domingo en enero y no una función salteada como hacen los recitales. La apuesta es ir hacia lo que es Mar del Plata o Carlos Paz. Haremos 23 funciones corridas en enero.

P.: A qué atribuye el éxito de “El equilibrista”?

M.D.: Creo que moviliza, mezcla risa con llanto. Además los espectadores vienen a verla de nuevo con sus padres o sus hijos, y eso ha duplicado la cantidad de público. Hemos pasado las 600 funciones, algo inédito para un espectáculo nacido en el independiente. El año pasado fueron el Maipo y el Nacional durante todo el año, vine a Montevideo al Galpón, de 800 localidades; Córdoba hice dos funciones de mil espectadores y vuelvo en marzo; Rosario fueron 12 funciones de 800 butacas. Además de eso hicimos Madrid, Israel, Montevideo, y en abril Miami. El mejor momento del año, Rottemberg lo vendió como el espectáculo en dos sucursales, Palermo de viernes a domingos y en el Centro. Llenaba los dos. La gente venía al Chacarerean por la cercanía y la intimidad de la sala, no se perdía público sino que se duplicaba. Seguía representando al independiente por la elaboración y al comercial por la tracción de espectadores. Si se lo hubiera mostrado a Rottemberg antes de estrenarlo me hubiera dicho que no lo veía para el comercial, tuvo que hacer su recorrido para afianzarse y llegar.

P.: ¿Cuál es el tema central de la obra?

M.D.: La familia, lo que nos lega la sangre, lo que somos. Yo creí que hacía un espectáculo para darme un gusto personal, no creía que lo que me estaba pasando le pasaba a otros, era un tema guardado y sentía que en la sociedad no valemos por lo que somos de verdad sino por el auto, el barrio y las cosas caras.

P.: ¿Qué vigencia tiene “El amateur”, que repuso después de 25 años?

M.D.: Ya está pedido en otras plazas para este año, la reestrené con Gustavo Luppi en 2022 y tuvo aceptación. Es una nueva versión teniendo en cuenta lo que ha cambiado en la percepción del público luego de tanto tiempo. La esencia está intacta pero el cambio es a nivel visual, con una puesta más bella que la anterior, con escenografía totalmente nueva, con un nuevo trabajo musical junto con el autor de la original, Jaime Ross. De nuevo, quienes la recuerdan quieren hoy mostrársela a sus hijos.

P.: Y aquí, ¿cuál cree que es el principal atractivo?

M.D.: El espectador no sabe si los personajes encarnados por actores podrán llegar con semejante esfuerzo físico. Ahora tenemos otra edad, no es lo mismo el deseo de cumplir un sueño a los 30 que a los 50. En este momento de la Argentina la posibilidad de cumplir un sueño parece algo más cercano luego del Mundial, pero venimos de muchos años de creer que no podíamos ser los mejores en un país tan vapuleado. Cuando lo estrené era la posibilidad concreta y real de mostrar al público que uno puede subirse al sueño del otro y que el del otro puede ser propio.

P.: ¿Qué puede decir de la sala que lleva adelante, el Chaca-rerean?

M.D.: Con mis socios, los mismos hace 20 años, decimos que el teatro es rentable si podemos mantenerlo abierto y no porque deje dinero. Si pudimos pasar la pandemia, la gripe A y tantas crisis creo que podremos seguir. Lo abrí luego de la crisis de 2001 porque parecía que nos quedábamos sin país, en ese caso, que me encuentre haciendo lo que más me gusta.

P.: ¿Cómo recuerda esos tiempos?

M.D.: Me pasó lo que le pasa a la mayoría de los actores, me sentía un producto que no se vendía, volvía a mi casa así y al día siguiente volvía a salir. Tuve la suerte y la posibilidad de confiar en que lo mío algún día se iba a dar. Eso me hizo no cambiar de camino, no modificar mi deseo de luchar por lo que creía. El teatro no es otra cosa que el reflejo de un momento del corazón de los que lo hacen. Cuando uno hace teatro intenta subir al escenario lo que siente y si el público lo comparte lo ayuda a financiarlo. Hice siempre lo mismo, al principio no le interesaba a nadie, pasé 20 años de autor, actor, productor, director y me encontraron maduro. Me aceptaron por las mismas razones que en el pasado me habían rechazado. En los últimos tiempos se ha valorizado tan poco la esencia que muchos pueden perderse cuando se parecen a lo que se compra o funciona. Yo fui por otro lado y mal no me fue.

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