27 de diciembre 2004 - 00:00

12.000 muertos en Asia por violento sismo

Afectó con dureza a India, Indonesia, Malasia, Tailandia, Maldivas, Sri Lanka y Bangladesh, y provocó una grave devastación. Todo comenzó con un terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter frente a la costa de Sumatra (Indonesia). Esto desencadenó un "tsunami", ola gigante que alcanzó a 10 metros y arrasó con todo lo que encontró a paso (ver foto). Fueron particularmente afectadas zonas turísticas que atraen en esta época de fiestas a decenas de miles de turistas de Europa, por lo que el episodio también generó allí gran angustia. Anoche se comenzaba a informar también sobre víctimas estadounidenses, japonesas y hasta chilenas. Durante la jornada se temió que el maremoto terminara afectando seriamente la costa este de Africa y la oeste de Sudamérica, lo que afortunadamente no ocurrió. La catástrofe, que también tendrá un inmenso impacto económico en países muy dependientes del turismo, movilizó una amplia solidaridad internacional.

12.000 muertos en Asia por violento sismo
Colombo, Sri Lanka ( Reuters, AFP, ANSA) - El terremoto más intenso de los últimos 40 años devastó ayer amplias zonas del sur de Asia y provocó una ola gigantesca, o tsunami, que alcanzó a siete países -Sri Lanka, India, Indonesia, Tailandia, Malasia, Maldivas y Bangladesh-y causó la muerte de al menos 12.000 personas, según un balance provisorio.

El tsunami, que llegó a 10 metros de altura, fue provocado por un terremoto submarino de 8,9 grados de magnitud en la escala de Richter (que va de 1 a 10) que se originó en las costas de la isla indonesia de Sumatra. Se trata del sismo más fuerte desde 1964, cuando se registró uno de 9,2 grados en Alaska, y el quinto más intenso desde 1990.

El desastre comenzó silenciosamente a las 7.59 hora local, cuando el terremoto hizo temblar todos los sismógrafos de la Tierra, provocando un tsunami que se desplazaba a 500 kilómetros por hora. Esa incontrolable pared de agua se descargó sobre las playas arrasando con las poblaciones costeras de India y Sri Lanka y los hoteles turísticos de las paradisíacas islas de Indonesia, Maldivas, Malasia y Tailandia.

Un segundo temblor, de magnitud 5,7 en la escala de Richter, se registró luego al este de la isla Andamane, en el Océano Indico.

• Maremotos

David Booth, sismólogo del instituto de Edimburgo (Escocia), explicó que los maremotos que sucedieron al sismo se desplazan a una velocidad de 500 kilómetros por hora, lo que provocó alarma en la costa Este de Africa, donde se comenzó a evacuar poblaciones costeras vulnerables, y en el oeste de América latina.

En medio de esa preocupación, las autoridades chilenas salieron a descartar cualquier efecto sobre las costas locales del Pacífico. El director de la Oficina Nacional de Emergencia de Chile, Alberto Maturana, señaló que «las noticias que hemos recibido son tranquilizadoras», ya que, por la velocidad a la que viajan los tsunamis por el océano, «ya tendrían que haberse producido manifestaciones en nuestras costas, lo que no ocurrió».

El desastre natural movilizó la inmediata solidaridad de todo el mundo, desde EE.UU. hasta Europa. El papa
Juan Pablo II manifestó su dolor y pidió a la comunidad internacional que se movilice para llevar ayuda a las poblaciones afectadas. «La fiesta de Navidad fue entristecida por las noticias que llegan del sudeste de Asia», dijo.

«Fue algo terrible», dijo
Jayaram Jayalalithaa, ministro del estado de Tamil Nadu, después de visitar zonas dañadas en la India, donde unas 3.000 personas perdieron la vida. «Pude ver cadáveres por todas partes y la devastación es de proporciones colosales».

• Angustia

Los servicios de emergencia acudieron a toda la región, de gran atracción para el turismo occidental que vuela a dicha zona durante la Navidad en busca de sol y playas paradisíacas. Así, la jornada de ayer fue de gran angustia en muchos países europeos y en Japón, con familiares y amigos de turistas que habían viajado a la zona intentando obtener noticias por todos los medios.

En Sri Lanka, donde se produjeron alrededor de 3.500 muertes, muchos cadáveres flotaban en el agua y gran cantidad de autos era arrastrada hacia el mar, mientras miles de personas huían de sus hogares. Hermosas playas han sido convertidas en campos de escombros y destrucción. Alrededor de 750.000 personas han tenido que abandonar sus hogares.

Las regiones más devastadas parecían ser las zonas turísticas en el Sur y el Este, donde los hoteles quedaron inundados o fueron arrasados.

En Indonesia, donde murieron al menos 4.500 personas, las aguas tumultuosas arrasaron con todo lo que encontraron a su paso y arrastraron a muchas víctimas hacia el mar, incluidos niños que la potente corriente marina arrancó de los brazos de sus padres.

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