10 de septiembre 2007 - 00:00

A seis años del 11-S, Al-Qaeda luce más fuerte

Islamabad - Seis años despuésde los ataques del 11 de setiembre, Al-Qaeda, la red terrorista encabezada por Osama bin Laden, ha instalado nuevos cuarteles para el extremismo islámico global en las zonas tribales de Pakistán, señalan analistas y fuentes militantes.

Las montañas de la región fronteriza, habitadas por las conservadoras tribus pashtun, fueron a fines de 2001 el primer puerto de refugio para los combatientes de Al-Qaeda que huían del Afganistán gobernado por los talibanes ante la invasión encabezada por Estados Unidos.

Un rejuvenecido Bin Laden, el autor intelectual de los ataques del 11/9, apareció en un video el fin de semana para demostrar que no sólo está vivo, sino también que desafía y se burla de un «débil» Estados Unidos.

Según fuentes militantes, si bien se desconoce el paradero de Bin Laden, su hijo y posible sucesor, Hamza, ha llegado recientemente a la zona tribal. Pakistán se ha visto, en los últimos años, vinculado en forma reiterada con el terrorismo internacional, desde el proyecto reciente de atacar ciertos aeropuertos, descubierto en Alemania, hasta los ataques suicidas del 7 de julio de 2005 en Londres, que costaron la vida a 52 personas.

La capacidad de Islamabad para combatir a Al-Qaeda y a otros extremistas en su suelo es cuestionada por el creciente caos político en este país gobernado con mano dura por el general Pervez Musharraf, aliado clave de Estados Unidos.

«Las áreas tribales se han convertido en cuarteles globales del movimiento terrorista que conduce Al-Qaeda», señaló un experto en la materia, Rohan Gunaratna, autor del libro «Al-Qaeda desde el interior».

  • Deuda

    «Son un lugar importante de entrenamiento, planificación y preparación de ataques contra blancos occidentales», agrega Gunaratna, jefe de investigación sobre terrorismo en el Instituto de Defensa y Estudios Estratégicos, en Singapur. El problema tiene que ver en parte con la historia del área, que ha desafiado por siglos a quienes han querido conquistarla.

    Según Gunaratna, Occidente tiene una «deuda» con Musharraf, que tomó el poder en un golpe de Estado en 1999, por haber enviado a más de 80.000 soldados a esa región prohibida.

    Algunos aliados occidentales de Musharraf, en particular los que tienen tropas en Afganistán, han indicado, sin embargo, que su paciencia se acaba.

    A principios de este año, Washington amenazó en forma velada con una acción militar unilateral si Musharraf no lograba enfrentar a Al-Qaeda.

    El candidato presidencial demócrata Barack Obama ha dicho abiertamente que él está dispuesto a ordenar el bombardeo de las zonas tribales. Musharraf, por su lado, lucha por sobrevivir políticamente, al tiempo que enfrenta una ola de ataques suicidas provocados por el sangriento ataque, por sus tropas, en Islamabad en julio, de la Mezquita Roja, supuestamente vinculada a Al-Qaeda.

    El presidente paquistaní declaró hace poco que Al-Qaeda estaba presente en la ciudad de Mir Ali, en la zona de Waziristan del Norte, pero señaló que no era posible bombardear un lugar donde viven 20.000 personas.

    «Estamos ganando esta guerra», declaró un militante islamista que antes del 11/9 estuvo en uno de los campamentos de Bin Laden y que tiene contactos en los grupos fieles al jefe de Al-Qaeda.

    Llamando «jeque» a Bin Laden, su nombre de guerra, dijo que «el propio hijo del jeque, el joven Hamza, ahora está aquí y está entre amigos».

    «Nadie tiene la menor idea de dónde se encuentra Bin Laden. Hace dos años y medio estaba en (la provincia oriental de Afganistán de) Kunar, pero ahora no sabemos dónde está», agregó.  

  • Prioridad

    Estados Unidos afirma que la captura de Bin Laden -cuya cabeza ha sido a puesta a precio: 50 millones de dólares- sigue siendo una prioridad.

    Aparte de sus esporádicas apariciones en video, no hay señales de Bin Laden desde que las fuerzas de la coalición y de la alianza del norte de Afganistán atacaron sus supuestos cuarteles en las montañas de Tora Bora, en la frontera afgana-paquistaní, a fines de 2001.

    En el más reciente video se ve a un Bin Laden con la barba recortada y al parecer teñida de negro, lo que, según los expertos, es «señal de guerra», según la rigurosa escuela islámica salafista a la que pertenece.

    Un alto responsable paquistaní implicado en la lucha contra Al-Qaeda indica que no hay «ninguna evidencia de que Bin Laden esté presente en nuestra tierra», reiterando la frase hecha de Islamabad sobre el tema. En cambio, elementos de inteligencia sugieren que el lugarteniente egipcio de Bin Laden, Ayman al-Zawahiri, y «algunos comandantes importantes vienen a la región con frecuencia», indicó el reponsable, pidiendo el anonimato.
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