Abren ya procesos por fraude en el escándalo del gigante WorldCom
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Grubman recortó su recomendación para las acciones de WorldCom a «por debajo del comportamiento del mercado» el lunes, un día antes de que la empresa, la segunda compañía telefónica de larga distancia de Estados Unidos, revelara sus problemas contables.
Por otra parte, la Comisión del Mercado de Valores de EE.UU. (SEC, según sus siglas en inglés) presentó una demanda civil contra WorldCom.
«Lo que ha ocurrido en WorldCom -y todavía no sabes todo lo que ha podido pasar- es un escándalo», declaró el presidente de la SEC, Bob Pitt, quien estimó que está claro que lo sucedido no es una equivocación sino un intento deliberado de fraude.
La SEC ordenó también a los directivos de WorldCom que presenten declaración jurada detallada de las circunstancias que rodearon el escándalo y que presenten nuevas cuentas antes de que el mercado bursátil de Nueva York abra el próximo lunes.
Esta orden solamente ha sido ejecutada por la autoridad reguladora del mercado de valores estadounidense tres veces en su historia y es una muestra de la gravedad de la situación.
Por otra parte, el Departamento de Justicia, con capacidad para presentar cargos criminales, afirmó que está estudiando la situación para decidir cuál es el mejor curso de acción.
Además, la SEC investigará a los responsables y directores de la compañía, que en los últimos 15 meses vendieron acciones por 31,6 millones de dólares. Por caso, Sidgmore vendió acciones por 441.054 dólares desde enero de 2001, se explicó.
Dado que los bancos que trabajaban con World Com se negarán a extender un nuevo crédito por 5.000 millones de dólares a la empresa, se espera que ésta se declare pronto en bancarrota. De concretarse esto, se trataría de la mayor quiebra de la historia de Estados Unidos, ya que involucraría 103.800 millones de dólares de capital, muy por encima del caso de Enron, de 63,4 mil millones de dólares.
El secretario del Tesoro, Paul O'Neill, volvió a referirse ayer en duros términos al caso, al que calificó de «escalofriante». El funcionario expresó la necesidad de «enjuiciar a esta gente con todo el peso de la ley y en algunos casos de reforzar la ley».
El presidente George Bush, por su parte, repitió su invitación a los hombres de negocios a ser «transparentes y honestos» en sus comportamientos.
Tales reacciones se explican en el hecho de que el «expediente» WorldCom preocupa a la Casa Blanca -ya sacudida por la quiebra de Enron- ya que la firma había creado, gracias a generosas contribuciones electorales, un poderoso lobby y sutiles canales de acceso a miembros de ambos partidos, inclusive a representantes en el Congreso.




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