Acosado, cayó el poderoso líder del Senado de Brasil
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Renan Calheiros hizo ayer una vehemente defensa de su
honra. Pero las acusaciones de corrupción que enfrenta pudieron
más y, abandonado por sus aliados políticos, debió
pedir licencia como presidente del Senado brasileño.
Si bien no presentó pruebas, Torres recibió respaldo hasta de líderes del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), una formación que tiene en Calheiros un influyente caudillo, que posee las primeras minorías en ambas cámaras y es la de más peso en la coalición tejida por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Las últimas denuncias coincidieron con un nuevo escándalo que molestó profundamente a muchos parlamentarios. El pasado martes, llegó a los quioscos de Brasilia la última edición de la revista «Playboy», que en su portada muestra sin ropa alguna y en atrevida pose a la ex amante de Calheiros, la periodista Mónica Veloso.
Veloso fue el puntapié de los escándalos en torno a Calheiros, cuando en mayo pasado la revista «Veja» denunció que éste había tenido una relación con la periodista y que tenía una hija con ella.
Más allá de la traición matrimonial, «Veja» aseguró que la pensión de la niña y la vivienda de la amante eran pagadas por una empresa constructora que participa en licitaciones de obras públicas, lo que motivó un primer proceso contra Calheiros en el Consejo de Etica del Senado. El legislador negó las acusaciones en un emocionado discurso ante el Congreso, en el que pidió disculpas a su esposa y su familia por la «traición» y lamentó verse obligado a «confesar en público un pecado que sólo debía comentar en un confesionario».
Calheiros fue absuelto por la mayoría oficialista en Plenario, pero responde aún a otros cuatro procesos por corrupción, fraudes fiscales, abuso de poder y la sospecha de que adquirió medios de comunicación en su estado natal de Alagoas a través de testaferros, así como por el supuesto espionaje a otros parlamentarios.
En medios políticos ayer se afirmaba que el gobierno de Lula fue uno de los que presionaron por la separación de Calheiros, preocupado por la virtual paralización que sufría el Senado debido a su frágil situación (ver aparte).




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