5 de junio 2003 - 00:00

Acuerdan Bush, Sharon y Abbas, pero no calman a extremistas

El Cairo, Jerusalén; y Aqaba, Jordania (ANSA, DPA, Reuters, AFP) - Se cumplió ayer la trascendente cumbre de Aqaba, Jordania, en la que George W. Bush, Mahmud Abbas y Ariel Sharon dieron impulso a la «hoja de ruta» para Medio Oriente, un proceso que podría derivar en la creación de un Estado palestino. Sin embargo, extremistas tanto israelíes como palestinos se apresuraron a declarar la guerra a este intento de paz.

El primer ministro israelí se comprometió a comenzar de inmediato el levantamiento de asentamientos considerados ilegales en los territorios ocupados por su país «porque en Israel rige el estado de derecho», mientras que su par palestino, Mahmud Abbas, llamó a sus compatriotas a «terminar la Intifada armada». Los asentamientos ilegales son los instalados en los territorios autónomos luego de que asumiera Sharon en 2001 sin su consentimiento, tolerados hasta ahora. Las señales del dirigente palestino y del israelí llevaron a Bush a considerar que «la paz es posible».

Pero los colonos israelíes y los islamistas integristas palestinos declararon la guerra al plan de paz elaborado por EE.UU., Rusia, la UE y la ONU que prevé la creación de un Estado palestino independiente de aquí a 2005, y el desmantelamiento «inmediato» de todas las «colonias ilegales» instaladas desde que llegó al poder Sharon, en marzo de 2001.

Los colonos judíos afirmaron ya que se opondrán a todo desmantelamiento de esas colonias, según afirmó el vocero del Consejo de implantaciones de Judea-Samaria (Cisjordania) y de la Franja de Gaza, Yeoshua Mor Yossef. «Rechazamos totalmente la adopción por el gobierno de la 'hoja de ruta' estadounidense», declaró el vocero. Esa asociación consideró a la cumbre de Aqaba como «la rendición de Israel de cara al terrorismo palestino».

• Advertencia

El presidente israelí, Moshe Katzav, advirtió contra cualquier tentativa de oponerse por la violencia a las decisiones soberanas tomadas por el gobierno y calificó de «peligrosa» una reciente declaración del ministro de Transportes, Avigdor Lieberman (extrema derecha), según la cual el desmantelamiento de las colonias podría llevar a «una guerra civil».

«El éxito (del plan) dependerá de la capacidad de transformar la retórica en práctica. Se ha dado el primer paso de la 'hoja de ruta', y es importante para el clima de la futura cooperación», afirmó en cambio Ofir Pines, secretario general del opositor partido laborista.

Los movimientos radicales palestinos Hamas y Yihad islá-mica anunciaron su total oposición al plan de paz. Hamas, que anunció que no entregará las armas, rechazó la exhortación que hizo Mahmud Abbas a los palestinos a terminar «la Intifada armada», preconizando una lucha no violenta contra la ocupación israelí. La Yihad islámica afirmó a su vez que tiene la intención de proseguir «la resistencia a la ocupación (israelí) mientras ésta dure aquí». A su vez, el Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP, marxista) indicó que, al igual que lo manifestaron Hamas y Yihad islámica, no va abandonar la lucha armada.

• Prudencia

Más cauto, Antoine Basbous, director del Observatorio de los Países Arabes, advirtió que «hay que ser prudentes» con el optimismo del presidente estadounidense, George Bush, ante los resultados de la cumbre, ya que «todavía estamos en la fase de las intenciones y nada de todo lo que se dijo se materializó».

Por su parte, el presidente egipcio,
Hosni Mubarak, referente de los países árabes, leyó una declaración en la que le advirtió a Israel que debe «cumplir con sus propias responsabilidades para restablecer la vida normal palestina».

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