Se sabe que el acuerdo con el FMI permitirá a Lula Da Silva atravesar sin mayores apremios el año próximo, ya que los u$s 14.000 millones involucrados en el «paquete preventivo» anunciado el miércoles deberían poner a Brasil a salvo de una eventual tormenta financiera. Sin embargo, analistas pusieron ayer la mira en un aspecto políticamente más importante del acuerdo, el que reduce de 13.000 millones de dólares a 6.500 millones los vencimientos de 2005 con el organismo, difiriendo el pago de la diferencia hasta 2007. Afirman que esto permitirá al gobierno atravesar con más comodidad todo 2005 y 2006 -hasta los comicios de octubre-, un período crucial para las posibilidades de Lula de disputar con éxito la pelea por su reelección.
Brasilia (AFP, ANSA, EFE, Reuters) - El acuerdo anunciado el miércoles entre Brasil y el FMI, por u$s 14.000 millones y que será firmado en diciembre, permitirá al gobierno de ese país afrontar una eventual turbulencia financiera el año próximo y aliviar los vencimientos de deuda con el organismo en 2005 y 2006, dos años clave para la reelección de Luiz Inácio Lula Da Silva.
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El presidente se negó a comentar ayer desde Africa, donde se encuentra de gira, la aparente contradicción entre sus declaraciones del miércoles, en las que afirmaba que nada se anunciaría hasta que él no regresara a Brasil, y los hechos, dado que el acuerdo fue anunciado horas después en Brasilia en una conferencia de prensa conjunta entre el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, y la número dos del Fondo, Anne Krueger.
Más allá de la muy buena recepción que el mercado dio al paquete (la Bolsa subió ayer 1,67%, con lo que alcanzó su segundo nivel más alto desde el 27 de marzo de 2000), las reacciones del ala izquierda del gobernante Partido de los Trabajadores y de los sindicatos fueron -tal como se esperaba- negativas. Diputados del PT comenzaron a impulsar un petitorio contra el acuerdo, que ya recibió 23 firmas de parlamentarios, 15 de ellos del partido del mandatario. En tanto, la principal central sindical de Brasil, fundada por Lula en los '80, la Central Unica de los Trabajadores (CUT), también criticó el entendimiento con el Fondo.
Sin embargo, el gobierno respira aliviado por los beneficios concretos que recibe. Además de ponerlo a salvo de posibles crisis financieras (con 8.000 millones de dólares no usados del acuerdo actualmente vigente y 6.000 millones más), este pacto «preventivo» le alivia notoriamente el panorama de vencimientos con el propio Fondo.
• Impacto electoral
Según el calendario anterior, Brasil debía pagar al organismo u$s 13.000 millones en 2005, 8.000 millones en 2006 (dos años fundamentales por lo electoral) y 2.500 millones en 2007. El nuevo acuerdo prevé que los vencimientos de 2005 se reducirían a u$s 6.550 millones, los de 2006 se mantendrán sin incrementos y los de 2007, ya con el próximo gobierno en funciones, llegarían a 8.000 millones.
Sin embargo, observadores especularon ayer insistentemente con el impacto electoral de esta refinanciación de deudas. Los próximos comicios presidenciales serán en octubre de 2006 y lo que ocurra entre 2005 y ese momento será vital para una eventual reelección de Lula. Consultado por la prensa, Palocci negó que una intención de este tipo haya estimulado el interés oficial en acordar con el FMI.
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