Acuerdo nuclear entre Irán y EEUU, cerca de concretarse
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Las reuniones llevan más de dos semanas.
Según los trascendidos, el obstáculo principal es todavía el embargo sobre las armas convencionales y misiles balísticos que Teherán quiere revocado en forma inmediata.
Sobre esa línea están también Rusia y China, tradicionales proveedores de armas a Irán, mientras es contrario Estados Unidos, que tiene en cuenta las preocupaciones de sus aliados en la región de Medio Oriente, Israel en primera fila.
También el premier israelí, Benyamin Netanyahu, expresó la enésima negativa al acuerdo, afirmando que "estamos comprometidos a impedir que Irán se dote de armas atómicas y este compromiso está más válido que nunca".
Mientras su ministro de Energía, Yuval Steinitz, afirmó que lo que se perfila "es un mal acuerdo, lleno de pretextos".
Con el pasar de las horas la Casa Blanca hizo saber que "las negociaciones de Viena continúan" pero, dijo el vocero Josh Earnest, "existen todavía obstáculos al acuerdo".
La aprobación parecía haber llegado cuando en la mañana del lunes algunas fuentes afirmaron que sobre la cuestión del embargo a las armas había un compromiso, o sea una revocación progresiva.
En particular, citando lo dicho por una fuente iraní a la agencia rusa Ria Novosti, la agencia iraní Fars escribió que "Irán y las seis potencias mundiales acuerdan revocar parcialmente el embargo a las armas", mientras "el acuerdo establece que los iraníes podrán continuar proveyendo armas de defensa a sus aliados en la región para combatir contra el terrorismo y el extremismo".
Evidentemente se trata de un compromiso que está todavía en vía de elaboración. Pero es cierto que las delegaciones iraní y de los países del grupo '5+1' (Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña, Francia y Alemania) están haciendo todo lo posible para concluir positivamente la negociación, después de casi dos años de labores.
Debería haber concluido antes del 30 de junio, pero la fecha fue aplazada al 7 de julio, luego al 10 y ahora a la medianoche del 13 de julio.
El verdadero apuro era cerrar antes del 7 de julio, de modo que el Congreso norteamericano tuviera sólo 30 y no 60 días para evaluar el texto acordado, y eventualmente rechazarlo.
Un rechazo es una eventualidad no tan remota, considerando las reservas fuertes que anticiparon no sólo los republicanos sino también varios legisladores demócratas.
Con más tiempo a disposición, en tanto, en Viena cada coma de las 100 páginas del texto es revisada, así como cada uno de los diversos agregados.


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