Jerusalén - Mientras un kamikaze palestino perpetraba ayer un nuevo atentado en esta ciudad, provocando heridas a dos agentes secretos israelíes, el gobierno de Ariel Sharon recibió con satisfacción las acusaciones lanzadas por Estados Unidos contra Irak e Irán, a la vez que acusó a este último país de haber entregado «decenas de miles de misiles» al grupo integrista libanés Hizbollah, «suficientes para encender una guerra regional».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Aunque el discurso en el que George W. Bush denunció ante el Congreso las actividades de apoyo al terrorismo y de adquisición de armas de destrucción masiva de Irán, Irak y Corea del Norte causaron agrado en Israel, también generaron preocupación, ya que en Jerusalén se teme que durante los últimos meses se haya producido un acercamiento entre el régimen iraní y el líder palestino, Yasser Arafat.
Un alto funcionario israelí explicó a un grupo de periodistas que Arafat cree tener una opción que en Israel denominan Plan Sansón y que es «una guerra atómica pero sin la bomba».
El funcionario estimó que, de ser puesto contra la pared, Arafat trataría de multiplicar las acciones terroristas dentro de Israel, secuestrar aviones y amenazar la estabilidad de toda la región para asustar al mundo árabe y tratar de que Europa fuerce a Israel a una solución.
Según EE.UU. e Israel, es en ese marco de acercamiento con Irán que se inscribe el intento palestino de contrabandear armas por medio del buque Karin A, que fue decomisado por la Marina israelí a principios de enero.
Sobre su pupitre de la Kneset -el Parlamento israelí- el canciller Shimon Peres denunció ayer que «Irán había entregado a Hizbollah decenas de miles de cohetes con alcance de entre 20 y 70 kilómetros, suficientes para encender una guerra regional». Egipto, Jordania y el resto de los regímenes moderados de Medio Oriente temen la posibilidad de un deterioro de la situación, lo que sería un poderoso factor de desestabilización para sí mismos.
En tanto, un nuevo ataque suicida palestino en Israel fue presentado por los grupos radicales palestinos como un triunfo de su contraespionaje.
• Colaboracionista
El incidente, atribuido a la Yihad (Guerra Santa), se produjo cerca de la localidad árabe-israelí de Taibe, en el centro del país. El atacante suicida trabajaba como colaboracionista para los servicios israelíes y buscó con su agresión reivindicar su nombre.
Los dos miembros de los servicios secretos (Shin Bet) se habían reunido con el colaboracionista palestino en el control de carreteras de la ciudad cisjordana autónoma de Tulkarem. Luego, los tres se dirigieron en un automóvil a la ciudad de Taibe y estacionaron a un lado de la carretera, cuando el palestino accionó la carga explosiva que llevaba encima.
Dejá tu comentario