21 de junio 2005 - 00:00

Admite Bush que la Justicia intervenga sobre Guantánamo

Washington (AFP, ANSA, Reuters) - La creciente sucesión de críticas y escándalos suscitados en torno a la prisión norteamericana de Guantánamo (Cuba) llevó ayer a George W. Bush a reconocer la autoridad de los tribunales estadounidenses y a afirmar que «es necesario un camino hacia adelante» para solucionar el limbo jurídico que afrontan los ciudadanos extranjeros sospechados de terrorismo allí recluidos.

Por primera vez, Bush admitió abiertamente que los tribunales estadounidenses deben expedirse sobre el tema. Hasta ahora, el gobernante republicano había sostenido que los 540 presos allí alojados, en su mayoría árabes pero de 40 nacionalidades, deberían ser tratados extrajudicialmente en virtud del estado excepcional que vive el país desde el 11 de setiembre de 2001. Durante estos años, sólo cuatro detenidos fueron procesados y 167 han sido liberados.

El tema creció al punto de que el ex presidentedemócrata Bill Clinton reclamó que la cárcel que Estados Unidos destina a presuntos terroristas debe ser limpiada o cerrada.

En declaraciones tras la cumbre anual con la Unión Europea, celebrada en la Casa Blanca, Bush se mostró a la defensiva sobre un tema que le trajo grandes dolores de cabeza a su administración. «Es necesario un camino hacia adelante para los 500 presos que están allí», dijo el presidente, quien no aclaró las opciones posibles. «Si tienen preguntas sobre Guantánamo, les sugiero muy seriamente ir allá y comprobarlo personalmente», respondió Bush a un periodista europeo durante una conferencia de prensa.

No sólo los prisioneros no tienen acceso a abogados sino que algunos fueron maltratados, según informes confidenciales del FBI y la Cruz Roja. La organización humanitaria Amnistía Internacional había calificado, en un reciente informe, a la prisión de Guantánamode «gulag», acusación considerada « absurda» por Bush.

El mandatario republicano enfatizó que « muchos» de los detenidos son peligrosos. Explicó que en total pasaron por Guantánamo unos 800 prisioneros, que fueron detenidos en «campos de batalla», pero que no usaban uniforme. Su administración se negó a reconocerlos como prisioneros de guerra y a darles la protección de la Convención de Ginebra, pero los trató según los parámetros de ese tratado, se defendió Bush.

• Sospechosos

Los detenidos de Guantánamo fueron capturados en su mayoría en Afganistán y son sospechosos de pertenecer a la red terrorista Al-Qaeda o ex militantes del régimen talibán.

Recientemente, el jefe de la mayoría en el Senado,
Bill Frist, y el senador John McCain, ambos republicanos, dijeron que la prolongada detención de sospechosos en Guantánamo perjudica la «imagen de Estados Unidos». Por su parte, Clinton llamó a terminar «con las historias de personas que sufren abusos» en Guantánamo y dijo que ese centro de detención estadounidense en Cuba «debe ser cerrado o limpiado», en una entrevista con «Financial Times».

No obstante, el Pentágono insiste en que no tiene intención de cerrar la prisión
. La semana pasada, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo que Estados Unidos necesitará ese centro de detención mientras dure la guerra contra el terrorismo.

Fuentes del Pentágono revelaron la semana pasada que la empresa Halliburton, de la que el vicepresidente Dick Cheney fuera un importante ejecutivo, recibió un contrato de 30 millones de dólares para la construcción de una nueva instalación para albergar a 220 reclusos y una valla de seguridad en Guantánamo.

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