18 de octubre 2006 - 00:00

Afganistán: secuestradores de fotógrafo italiano pidieron retiro de tropas

Los secuestradores del fotógrafo italiano de prensa raptado el jueves pasado en Afganistán exigieron este miércoles el retiro "de todos los soldados italianos" del país, en una nueva reivindicación difundida en un sitio de Internet.

El martes los secuestradores de Gabriele Torsello habían pedido el regreso a Kabul de un afgano convertido al cristianismo y asilado en Italia a cambio de la liberación del fotógrafo.

En ese primer ultimátum, los captores exigieron que antes del domingo "Abdul Rahman, afgano convertido al cristianismo, quien fue enviado en marzo a Italia por persecuciones en su país, donde fue condenado a muerte por un tribunal, regrese a Afganistán".

Pero ahora, "si el regreso del apóstata es imposible, entonces queremos el retiro de todos los soldados italianos de Afganistán", dice el nuevo mensaje de los secuestradores.

La página de informaciones por Internet explica que, tal como ocurrió el martes, los secuestradores comunicaron su exigencia mediante un llamado telefónico al encargado de la seguridad del hospital de Lashkar Gah (sur de Afganistán), de la organización humanitaria italiana Emergency.

Abdul Rahman, de 41 años, liberado tras ser encarcelado y amenazado de muerte por haber renegado del Islam, se encuentra desde marzo en Italia, país que le concedió el asilo político.

El fotógrafo italiano, que trabajaba como independiente en Afganistán, fue secuestrado la semana pasada al parecer por rebeldes talibanes.

Un portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi, indicó el domingo pasado a una agencia de noticias que no tiene informaciones sobre el secuestro.

La organización humanitaria Emergency, que construye hospitales en zona de guerra para la recuperación de las víctimas civiles, anunció el martes que "apoya todo esfuerzo para una solución positiva del caso, pero que no será sujeto a ninguna negociación" para la liberación de Torsello.

El gobierno italiano no se ha pronunciado oficialmente y según un portavoz del ministerio de Defensa italiano, "no habrá reacción alguna por ahora, la situación es muy delicada".

La situación del fotógrafo hace revivir la tensión surgida entre Italia y Afganistán en marzo pasado, cuando el caso de Rahman acaparó la atención mundial.

Rahman fue puesto en libertad tras haber permanecido en prisión durante un mes por haber abjurado del islam, un acto castigable con la pena de muerte según la ley islámica (sharia), actualmente en vigor en Afganistán.

Hace 16 años que ese hombre se había convertido al cristianismo cuando trabajaba para una organización no gubernamental cristiana en Pakistán. Luego vivió nueve años en Alemania y regresó en 2002 a su país, donde su propia familia lo denunció a la policía por haber abjurado del Islam.

Tras su detención, la Corte Suprema afgana, uno de los bastiones del Islam conservador, afirmó que el apóstata sería ejecutado si no volvía a abrazar el Islam.

Bajo el peso de fuertes presiones políticas, los tribunales afganos decidieron suspender su juicio por vicio de forma y dudas acerca de sus "capacidades mentales".

Abdul Rahman llegó luego a Roma a un lugar secreto, donde solicitó formalmente el asilo político a Italia.

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