Evian (EFE) - El presidente francés, Jacques Chirac, aseguró que los países del G8, cuyos presidentes se reunieron durante el fin de semana en Evian, coincidieron en que tienen confianza en «la capacidad de recuperación» de sus respectivas economías. Asimismo, durante la cumbre, el presidente estadounidense George W. Bush, reafirmó el compromiso de su gobierno a favor de un dólar fuerte, según un vocero de la Casa Blanca.
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«El presidente reafirmó la posición de su administración a favor de un dólar fuerte. Es algo que no ha cambiado», indicó este vocero, aunque en otro momento se habían manifestado por lo contrario. El dólar estadounidense perdió 17% de su valor desde noviembre con respecto al euro.
Chirac subrayó que el elemento sustancial de la jornada de ayer fue la «apreciación de la situación económica» y la constatación de que los países del G8 pueden recuperar la senda del crecimiento.
«El crecimiento no es el que deseábamos ni el que queremos», confió Chirac en rueda de prensa al final de la segunda jornada de reuniones. Varios miembros del G8 aseguraron que confían en que la recuperación económica se notará especialmente durante la segunda mitad de este año.
«Hoy la situación parece más clara», afirmó al constatar que las incertidumbres generadas por la guerra en Irak se han disipado. Chirac insistió en que hubo unanimidad al considerar que «hay capacidad de recuperación de nuestras economías».
El presidente francés dijo que cada uno de los países del G8 -Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Rusia, Japón, Alemania y Reino Unido-«ha insistido en la necesidad de adaptarse de forma permanente», de reformar su economía para afianzar el crecimiento.
• Ayuda condicionada
En cuanto a la situación económica de Japón, Chirac declaró: «no tengo consejos que darle a (el primer ministro nipón, Junichiro) Koizumi». Asimismo, los países que integran el G8 elaboraron un programa que impone condiciones drásticas a los países pobres que soliciten ayuda para generalizar el acceso al agua potable y el saneamiento.
«Estamos determinados a ayudar prioritariamente a los países que demuestren su compromiso político a favor del agua y del saneamiento básico», precisó el documento adoptado por los ocho jefes de Estado y de Gobierno.
«En la atribución de nuestra ayuda pública al desarrollo, nos comprometemos a dedicar una elevada prioridad a las propuestas de calidad de los países en desarrollo que sean socios en el área del agua y del saneamiento», precisaron.
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