Air France y Airbus, a juicio por la tragedia del vuelo Río-París

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La caída del avión en 2009 dejó 228 muertos. Los restos del aparato y las cajas negras fueron encontradas dos años después, a casi 4.000 metros de profundidad.

El tribunal de Apelación de París ordenó este miércoles que las compañías Air France y Airbus sean enjuiciadas por "homicidio involuntario" debido a su responsabilidad indirecta en el accidente del vuelo Río-París en el que murieron 228 personas en 2009.

Esta decisión, que reclamaba la fiscalía general y los familiares de las víctimas, invalida el sobreseimiento pronunciado en 2019 a favor de la aerolínea franco-holandesa y el fabricante de aviones europeo al cierre de las investigaciones. Los abogados de Airbus anunciaron inmediatamente que presentarán un recurso ante el Tribunal Supremo.

El 1 de junio de 2009, un Airbus A330 que cubría la ruta Río de Janeiro-París se estrelló en el Océano Atlántico. Todos los pasajeros y miembros de la tripulación -- 228 personas de 34 nacionalidades diferentes -- murieron en el accidente, el peor en la historia de la aerolínea francesa.

Los restos del aparato y las cajas negras fueron encontradas dos años después, a casi 4.000 metros de profundidad.

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En 2019, después de una década de batallas entre expertos y la inculpación de la aerolínea y del fabricante europeo por "homicidio involuntario", la fiscalía de París solicitó un juicio únicamente contra Air France, al estimar que la aerolínea "cometió negligencia e imprudencia" en la formación de sus pilotos.

Pero los jueces de instrucción no siguieron su recomendación y pronunciaron un sobreseimiento general. Para ellos, el accidente se debió "a una combinación de elementos que nunca antes se habían producido y que, por lo tanto, ponían de manifiesto peligros nunca antes percibidos".

Las investigaciones "no condujeron a la caracterización de un fallo culpable por parte de Airbus o Air France en relación con (...) los errores de pilotaje (...) en el origen del accidente", estimaron.

Indignados, los familiares de las víctimas y los sindicatos de pilotos apelaron, así como la fiscalía.

"No pedimos venganza, sino justicia para la dignidad de las familias y de las víctimas", explicó a la AFP Danièle Lamy, presidenta de la asociación Entraide et Solidarité AF447, que teme que "una cierta forma de impunidad conduzca a la repetición de una catástrofe semejante".

"¿Cómo es posible que una compañía aérea nacional apreciada, cómo es posible que un avión de la más alta tecnología (...) de un famoso fabricante de aviones, cómo es posible que estas dos entidades hayan permitido que se produzca tal desastre?", preguntó Lamy ante una audiencia en marzo ante la corte de apelaciones de París.

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En apoyo de las partes civiles, la fiscalía general fue más allá de las exigencias de la fiscalía de París, de la que es superior, al solicitar que no sólo Air France sino también Airbus fueran a juicio.

Sin minimizar la "causa directa imputable a la tripulación", la fiscalía general considera que hay que buscar las causas indirectas del accidente en errores cometidos por las dos compañías: los responsables de Air France "no brindaron la formación e información necesaria a las tripulaciones", mientras que Airbus "subestimó la gravedad de los fallos de las sondas de velocidad Pitot" y no hizo lo suficiente para corregir este peligroso defecto.

En los meses previos al siniestro se habían registrado varios incidentes del mismo tipo.

Según los informes de peritos, la congelación en vuelo de las sondas de velocidad Pitot provocaron una perturbación en las mediciones de velocidad del Airbus A330, lo que desorientó a los pilotos hasta que perdieron el control del avión en menos de 4 minutos.

La catástrofe ha sido objeto de un largo debate por parte de expertos del mundo de la aeronáutica, a los que las partes civiles acusan de corporativismo.

Según un primer informe de 2012, los expertos atribuyeron el accidente a una combinación de problemas técnicos, errores de la tripulación y falta de información a los pilotos sobre cómo comportarse en caso de problemas de medición de la velocidad.

Un contraperitaje en 2014, solicitado por Airbus, había sido más favorable al fabricante antes de ser anulado tras un recurso de las partes civiles.

El tercer y último informe, a finales de 2017, también tendía a exculpar a Airbus, haciendo hincapié en las "acciones inapropiadas en pilotaje manual" de la tripulación.

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