Al menos 20 muertos por protestas en Egipto. El presidente Mubarak pidió la renuncia de todo su Gabinete
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Prometió "nuevas medidas para frenar el desempleo, subir el nivel de vida, desarrollar los servicios y ayudar a los pobres".
Con anterioridad, Estados Unidos había reclamado a su aliado que frenara a sus fuerzas del orden y pusiera en marcha reformas políticas "inmediatas".
El viernes, ante la magnitud de las manifestaciones, Mubarak pidió al Ejército, espina dorsal de su régimen, que hiciera respetar la seguridad junto con la policía, que pareció desbordada por la movilización popular sin precedentes.
En El Cairo, los manifestantes incendiaron dos comisarías y la sede del partido gubernamental y se enfrentaron a pedradas a las fuerzas de seguridad, que usaron gases lacrimógenos, cañones de agua y balas de goma para tratar de dispersarlos.
El toque de queda regía hasta nueva orden en El Cairo, Alejandría (norte) y Suez (este) entre las 18 y 7.
Por la noche, los soldados hacían la señal de la victoria a miles de manifestantes que hicieron caso omiso del toque de queda en la capital y algunos policías daban la mano a manifestantes.
El opositor y Premio Nobel de la Paz Mohamed ElBaradei, que se dijo dispuesto a dirigir un gobierno de transición, participó en las manifestaciones en El Cairo.
La jornada recibió también el apoyo de los Hermanos Musulmanes, principal fuerza de la oposición, que hasta ahora respaldaba sin gran entusiasmo las marchas convocadas por núcleos de jóvenes con aspiraciones democráticas.
Las señales de inquietud se multiplicaban en el extranjero ante este movimiento que se inspira en la "revolución de los jazmines" que este mes provocó la caída del presidente tunecino Ben Alí, en el poder desde hacía 23 años, y generó una onda de contestación en todo el mundo árabe.
El presidente norteamericano Barack Obama habló media hora este viernes con Mubarak, anunció la Casa Blanca.
La diplomática jefe de la Unión Europea, Catherine Ashton, reclamó la liberación "inmediata e incondicional" de los manifestantes detenidos.
Londres exigió "reformas" y Berlín pidió a Mubarak que autorizara las "manifestaciones pacíficas". París instó a "la prudencia" y "el diálogo", Roma reclamó "el cese inmediato de todo tipo de violencia".
Un responsable norteamericano advirtió de que estados Unidos podría revisar su ayuda, sobre todo militar, a su aliado en función de la respuesta a las autoridades en las manifestaciones.
Internet y la telefonía celular, que tienen un papel esencial en la organización de las protestas, estaban cortados este viernes en todo el país.
Por su magnitud, la medida no tiene precedentes, según los expertos.




