Al Sader ofrece tregua en Irak
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En su comunicado, Maliki volvió a reiterar que las fuerzas de seguridad iraquíes no tenían como blanco a la milicia del jefe radical. "Las operaciones de seguridad en Basora no van dirigidas contra ningún grupo político o religioso, principalmente el movimiento sadrista", reiteró.
El movimiento de Sadr y las autoridades iraquíes iniciaron negociaciones ayer para solucionar la violenta crisis, según reconoció un responsable sadrista.
El portavoz del movimiento sadrista en Nayaf (sur), Salah al-Obeidi, declaró que "las negociaciones entre el movimiento sadrista y la delegación del gobierno (iraquí) empezaron ayer por la noche (sábado por la noche)".
"Están en buen camino para solucionar la crisis", añadió, sin precisar si las negociaciones seguían hoy.
El portavoz gubernamental, Ali Debbagh, anunció por su parte que "la vida en todo el país se restablecerá como antes" del inicio de los enfrentamientos.
El anuncio de Sadr llevó la calma al país, a pesar de que las dos principales ciudades de Irak, Bagdad y Basora (a 550 km al sur de la capital) continuaban paralizadas por un toque de queda.
Esta medida, que prohíbe la circulación de vehículos y peatones, debía levantarse en principio hoy a las 05H00 (02H00 GMT), pero el mando militar de la capital lo prolongó ayer por la noche por un período indefinido.
Las calles de las dos principales ciudades iraquíes continúan hoy vacías de tráfico, y sólo algunos ciudadanos se atreven a salir para ir a comprar.
En Bagdad, los combates se localizaron en el distrito de Sadr City. Milicianos sadristas confirmaron que se están retirando de las calles.
"Desde que hemos conocido la orden de Moqtada, hemos comenzado a retirarnos de las calles", aseguró Abu Mustafá, quien sin embargo denunció que aunque "obedecemos las órdenes de nuestro mando, los estadounidenses continúan disparándonos".
El movimiento sadrista, una poderosa milicia que agrupa a unos 60.000 combatientes, se opone ferozmente a la ocupación estadounidense y acusa a Maliki de estar a sueldo de Washington.
Por otro lado, seis policías y cinco milicianos enrolados en las fuerzas regulares iraquíes murieron hoy en dos ataques diferentes perpetrados en la provincia de Salahedin, al norte de Bagdad, anunciaron varios responsables de los servicios de seguridad.




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