Tienen más de 90 años de edad y no formaron parte del alto mando militar de Adolf Hitler. Tenían tareas secundarias en el régimen, eran guardias de seguridad, secretarias o empleados administrativos. Pero enfrentan a la Justicia, más de 75 años después del final de la II Guerra Mundial, por sus tareas en los campos de exterminio del Tercer Reich.
75 años después: una secretaria y un guardia, juzgados en Alemania por colaborar con el nazismo
Los tribunales deben ahora decidir si ambos son procesados debido a que su participación ayudó a cometer esas atrocidades.
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En los últimos días, fueron acusados una secretaria en el campo de concentración de Stutthof, cerca de Gdansk, en la Polonia ocupada y un guardia en el campo de concentración de Sachsenhausen, muy próximo a Berlín. Ella tiene 95 años, él 100.
Los tribunales deben ahora decidir si ambos son procesados debido a que su participación ayudó a cometer esas atrocidades.
Es una novedad. Desde el fin de la Segunda Guerra, la justicia alemana persigió a los autores materiales de asesinatos del nazismo, o a quienes habían dado las órdenes, como los jerarcas altos o medios. Pero nunca procesados aquellos con menor rango.
El diario La Vanguardia informó que Irmgard F. fue secretaria del comandante de Stutthof de junio de 1943 a abril de 1945. La Fiscalía la acusa de “haber ayudado a los responsables del campo en el asesinato sistemático de prisioneros judíos, partisanos polacos y prisioneros de guerra rusos”.
Se estima que en Stutthof fueron asesinadas 65.000 personas.
Este caso es especialmente relevante porque hubo escasas acusaciones o procesamientos de mujeres en los juicios de los crímenes, en parte porque en la estructura de los campos de concentración había poco personal femenino.
Hace un año, Irmgard F. recibió a un reportero de la cadena pública NDR, y dijo que no estaba al tanto de los asesinatos masivos en Stutthof hasta después de la guerra.
Sin embargo, en 1954 había sido llamada como testigo en juicios, y testificó que el comandante del campo, Paul Werner Hoppe, le dictaba cartas a diario. Dijo también que por su escritorio pasaba toda la correspondencia con el departamento de las SS que supervisaba los campos.
Un detalle: ella tenía entonces menos de 21 años, por lo que su posible procesamiento ahora está en manos de un tribunal de menores.
Mientras que el centenario guardia de seguridad está acusado por los asesinatos de 3.518 personas en Sachsenhausen. Los fiscales atribuyen al hombre –cuyo nombre no fue desvelado– una contribución “material e intencionada” en muertes en ese campo, donde fue guardia entre 1942 y 1945.
En Sachsenhausen sufrieron trabajo forzado, hambre y maltrato unos 200.000 cautivos, la mayoría judíos, prisioneros políticos y soldados soviéticos. Se estima que la mitad de los prisioneros murieron de hambre y enfermedad, o fueron directamente asesinados.
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