6 de mayo 2020 - 00:01

Alerta: la Justicia de Alemania pone en jaque la política de expansión monetaria del BCE

El Tribunal Constitucional le dio tiempo hasta agosto a la entidad que conduce Christine Lagarde para que explique las ventajas de sus compras de bonos de países de la eurozona. Sospecha que se excede en sus funciones. Saltó el riesgo de los países vulnerables del bloque.

INTERVENCIÓN. Los magistrados del Tribunal Constitucional de Alemania lanzaron un desafío inédito a las instituciones de la Unión Europea y pusieron en riesgo las medidas para evitar un colapso de la eurozona.  

INTERVENCIÓN. Los magistrados del Tribunal Constitucional de Alemania lanzaron un desafío inédito a las instituciones de la Unión Europea y pusieron en riesgo las medidas para evitar un colapso de la eurozona.

 

Karlsruhe - El Tribunal Constitucional de Alemania le exigió ayer al Banco Central Europeo (BCE) que justifique en un plazo de tres meses la conformidad de sus masivas compras de deuda, poniendo en entredicho sus medidas para sostener la economía de la eurozona en plena pandemia de Covid-19.

Este fallo impactante, todo un desafío para las instituciones europeas, pone en el punto de mira el programa anticrisis que el BCE lleva adelante desde 2015 y coincide ahora con su refuerzo para hacer frente a las consecuencias de la crisis sanitaria.

Así, hasta que el consejo de gobernadores del BCE demuestre la “proporcionalidad” de su programa, el Bundesbank, el banco central alemán, el más poderoso de la eurozona, no podrá participar en la compra de deuda de la institución europea para sostener la economía.

La institución de Fráncfort tendrá que demostrar para agosto, de forma “comprensible y detallada”, que los beneficios para la economía del programa de compra de deuda soberana son superiores a los inconvenientes que puede producir.

El BCE, conducido por la ex-FMI Christine Lagarde, lleva años abogando por esta “expansión cuantitativa” (“QE”) como solución contra la crisis. Se trata de un instrumento muy criticado en Alemania, donde los detractores ven en él un financiamiento ilegal del tren de vida de países menos estrictos en materia fiscal. De hecho, por ejemplo, el diferencial entre el rendimiento de los bonos del Estado italiano -considerados los más riesgosos de la zona del euro- y el de las obligaciones soberanas alemanes -las más seguras- saltó de 233 puntos básicos a 252 al conocerse el fallo.

Para los magistrados alemanes, el BCE se aventura en un terreno de “política económica” fuera de su estricta competencia monetaria que consiste en garantizar un bajo nivel de inflación.

El tribunal, que respondió a una demanda de varios euroescépticos -entre ellos el economista Bernd Lücke, fundador del partido de extrema derecha AfD, y Patrick Adenauer, nieto del excanciller alemán- reconoce que “no pudo establecer ninguna violación” por parte del BCE de la prohibición que tiene de financiar directamente a los Estados europeos. Sin embargo, en una decisión de una agresividad poco común, los jueces de Karlsruhe (suroeste de Alemania) consideran “dudoso” que el BCE tenga competencia para comprar deuda pública de manera masiva, como hizo desde marzo de 2015 a diciembre de 2018 en el marco del “QE”, inyectando más 2,6 billones de euros (unos 2,8 billones de dólares), y que reactivó el pasado noviembre.

Los jueces rechazan en particular plegarse a la opinión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que en 2018 aprobó la conformidad del programa de BCE pero que, según ellos, “ignoró totalmente” sus consecuencias económicas, lo que a su juicio es “incomprensible”.

La inyección masiva de liquidez a la economía, especialmente polémica en Alemania, afecta, según el tribunal, “a prácticamente todos los ciudadanos” en su condición de “accionistas, propietarios, ahorristas o titulares de pólizas de seguros”, provocando “pérdidas considerables en los ahorros privados”, según el alto tribunal.

En esta guerra de jueces, la Comisión Europea (brazo ejecutivo de la UE) reiteró la “primacía del derecho comunitario y el hecho de que los fallos del Tribunal de Justicia Europea sean vinculantes para todas las jurisdicciones nacionales”. Uno de los miembros más eminentes del BCE, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, a menudo crítico por el apoyo del BCE a la eurozona, trató en esta ocasión de calmar los ánimos y prometió apoyar a la institución europea en sus esfuerzos para responder a las críticas del máximo tribunal alemán.

Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Olaf Scholz, dio a entender que no se dejará intimidar por el Tribunal Constitucional, al prometer que hará todo “lo necesario para Europa” y elogiar la solidaridad en la eurozona.

En un momento en que los guardianes del euro despliegan medios sin precedentes para hacer frente a la hecatombe económica que está causando el coronavirus, la Justicia alemana “coloca al BCE bajo una amenaza constante”, resumió Henrik Enderlein, del instituto Hertie School.

En marzo se ampliaron las compras de deuda por más de 1 billón de euros solo para 2020 a través de una ampliación del QE -política amenazada por este recurso- pero también gracias a un nuevo programa de urgencia contra la pandemia (PEPP) dotado de 750.000 millones de euros. “Una interpretación optimista sería que el Tribunal ladre pero no muerda”, dijo el analista Carsten Brzeski. Bastaría entonces que el BCE presente un argumentario detallado para solucionar el problema, opinó. Sin embargo, para Frederik Ducrozet, de Pictet Wealth Management, este “ultimátum” suscita dudas sobre la capacidad del BCE para actuar a largo plazo.

El BCE “analiza esta decisión y la comentará cuando corresponda”, reaccionó la entidad, que nunca había vivido una exigencia judicial de este tipo en sus veinte años de existencia. Otros recursos se esperan en Alemania sobre las medidas más recientes de apoyo del BCE.

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