Conmociona a Alemania un ataque xenófobo que dejó 11 muertos

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"El racismo es un veneno", dijo la canciller Angela Merkel. El atacante, un ultraderechista identificado Tobías Rathjen, abrió fuego en dos bares frecuentados por extranjeros en Hanau, cerca de Fráncfurt. En un manifiesto, propuso exterminar por completo a la mayoría de los países árabes, entre otros.

Alemania estaba conmocionada este jueves por un doble ataque contra bares que dejó nueve muertos en la ciudad de Hanau, cerca de Fráncfurt, un atentado con claras motivaciones "racistas", según las autoridades. El atacante, Tobías Rathjen, de 43 años, fue hallado sin vida en su departamento, junto al cuerpo de su madre, muerta por disparos.

"El racismo es un veneno, el odio es un veneno. Y este veneno existe en nuestra sociedad", lamentó la canciller Angela Merkel, evocando una serie de asesinatos y atentados de las últimas dos décadas ligados al terrorismo de extrema derecha y al fanatismo religioso.

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Los nueve muertos, todos de entre 21 y 44 años, tenían "ascendencia inmigrante", aunque algunos eran ciudadanos alemanes, dijeron las autoridades en una conferencia de prensa. Seis personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad.

Rathjen, quien proponía por Internet el "exterminio completo de muchas culturas y razas", inició su ataque a las 22 del miércoles en el centro de la localidad de Hanau, donde mató a varias personas al disparar contra un bar de pipas de agua y un café cercano, y luego se trasladó 2,5 kilómetros y abrió fuego otra vez, contra un auto y una tienda deportiva, provocando más víctimas, dijo el fiscal general alemán, Peter Frank.

Frank dijo que la evidencia hallada, incluyendo un video y un manifiesto de 24 páginas subidos por el sospechoso a Internet, "muestra una actitud profundamente racista". El manifiesto fue retirado inmediatamente de la red, informó el diario Bild.

"Hay mucho que indica que las acciones del agresor tuvieron motivaciones de extrema derecha, racistas. (Que actuó) por odio a personas de otros orígenes, otras religiones o de apariencia diferente", consideró Merkel en su exposición.

Relatos de testigos e imágenes de cámaras de seguridad que captaron el vehículo en fuga permitieron a la Policía llegar rápidamente a la casa del atacante, dijo Peter Beuth, ministro del Interior del estado de Hesse.

En su manifiesto, Rathjen dijo que se acercó varias veces a las autoridades para denunciar sus teorías conspirativas, pero Beuth afirmó que no parece que el atacante tuviera antecedentes penales ni que haya estado en el radar de los organismos de inteligencia internos de Alemania.

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El atacante confesó, además, que era célibe y atribuye ello a haber sido "vigilado" por servicios secretos no identificados. También defiende el genocidio.

"Hoy tenemos grupos étnicos, razas y culturas en medio de nosotros que son destructivas en todo sentido", escribió, y agregó que contemplaba primero una "limpieza gruesa" y luego una "limpieza fina" que podría reducir a la mitad la población mundial.

"Los siguientes pueblos deben ser exterminados por completo: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Siria, Jordania, Líbano, todo la península Arábiga, Turquía, Irak, Irán, Kazajastán, Turkmenistán, Uzbekistán, India, Pakistán, Afganistán, Bangladesh, Vietnam, Laos, Camboya y Filipinas", enumeró.

Las personas de origen turco son la primera minoría en Alemania, y la embajada de ese país dijo que cinco de los muertos en el ataque eran ciudadanos turcos.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó el "espantoso ataque" y pidió que se esclarezca.

La matanza llega en medio de crecientes temores a la violencia de extrema derecha en una nación aún atormentada por su pasado nazi, y de esfuerzos cada vez más importantes por reprimirla, como la detención de la semana pasada de unas diez personas sospechosas de planear ataques contra políticos e integrantes de minorías.

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