7 de junio 2021 - 00:00

AMLO se jugaba su agenda reformista en las legislativas

Ciudad de México - Los mexicanos celebraron ayer elecciones legislativas y locales, un proceso clave para el presidente Andrés Manuel López Obrador, que busca afianzar su proyecto de izquierda.

Los colegios electorales cerraron a las 18.00 hora local en la mayor parte de México, tras 10 horas de votación para renovar la Cámara de Diputados, unos 20.000 cargos regionales y 15 de 32 gobernaciones. Al tener el país tres zonas horarias, en los estados del noroeste las votaciones continuaban por dos horas más.

Se trató de una prueba crucial para López Obrador, tras los efectos devastadores de la pandemia de covid-19. El mandatario de 67 años se jugaba la mayoría calificada en la Cámara de Diputados (dos tercios de los diputados).

Los mexicanos eligieron “entre dos visiones contrapuestas de México y su futuro”, comentó Pamela Starr, profesora de la Universidad del Sur de California, Estados Unidos.

Aunque México es uno de los países más golpeados por el coronavirus, la perspectiva de un voto de castigo pareció debilitarse ante el retroceso de la epidemia, según encuestas.

López Obrador, conocido por su acrónimo AMLO, mantiene una popularidad superior al 60% y podría conservar una cómoda mayoría para impulsar reformas en su cruzada antineoliberal, aunque perdería algunos escaños, de acuerdo con los sondeos.

Presentándose como el abanderado contra una corrupción crónica, el gobernante fue elegido en 2018 para un período de seis años y cimienta su aprobación en amplios programas sociales.

La alianza oficialista, encabezada por el partido Morena de AMLO, tiene mayoría calificada en la Cámara de Diputados, que se elige cada tres años.

La mayoría calificada en ambas cámaras es necesaria para aprobar reformas constitucionales. Hasta ahora, la alianza gobernante sólo tiene que buscar acuerdos con la oposición en el Senado, que controla sin disponer de dos tercios de los escaños. Pero si se confirman las previsiones, también tendrá que hacerlo en la Cámara de Diputados.

Un retroceso allí podría debilitar el proyecto del presidente, que impulsa reformas para devolver al Estado el protagonismo en el sector energético, a contracorriente de leyes que ampliaron la participación privada en 2014. Desde 1997, las parlamentarias han reducido o arrebatado las mayorías a los partidos gobernantes.

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