Roma (Reuters, EFE, ANSA, DPA) - La decisión de un tribunal de condenar al ex primer ministro Giulio Andreotti a 24 años de prisión -bajo cargos de complicidad en el asesinato de un periodista en 1979- revocó una sentencia absolutoria de 1999 y estremeció a la clase política, donde el primer ministro, Silvio Berlusconi, encabezó los llamamientos para que se realice una revisión completa del sistema judicial de Italia.
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«Esta es una Justicia que ha enloquecido», dijo Berlusconi, quien mantiene su propia batalla personal con los magistrados y se enfrenta a cargos de corrupción relacionados con su imperio mediático. A raíz de la decisión sobre Andreotti, Berlusconi instó a los políticos de todos los partidos que se sumen a él para reformar el sistema judicial. Según las reacciones de todos los sectores políticos, el primer ministro podría encontrar amplio apoyo a sus llamamientos.
El jefe del Estado, Carlo Azeglio Ciampi, manifestó su «turbación» por una condena sin precedentes. También los presidentes de ambas cámaras del Parlamento pronunciaron su apoyo a Andreotti. Por una sola vez, políticos de la oposición estuvieron de acuerdo con el primer ministro y dieron su apoyo a Andreotti. Los medios más importantes de Italia se unieron al coro y acusaron a los jueces de haber dañado la imagen internacional de Italia. Los italianos de la calle también se mostraron sorprendidos ante el veredicto. Sólo los familiares del periodista asesinado se alegraron públicamente por la condena al ex primer ministro.
• Desconcierto
Incluso el Vaticano reaccionó desconcertado. «Me viene a la mente la comparación con Jesucristo», dijo el cardenal Fiorenzo Angelini, un estrecho amigo del condenado. Andreotti entraba y salía del Vaticano desde su juventud.
Andreotti, de 83 años, siempre negó las acusaciones de la mafia de que había ordenado el asesinato del periodista sensacionalista Mino Pecorelli, y dijo que demandaría el inesperado veredicto ante el más alto tribunal de Italia. Es que el que fuera siete veces primer ministro y es actual senador vitalicio, ya había sido absuelto de los cargos en un primer juicio hace tres años. La última fase de apelación sólo puede decidir sobre la legalidad de los procesos y no sobre la validez de la evidencia, aunque podría pedir al tribunal de Perugia que revise su decisión. Cualquiera que sea la decisión final, Andreotti no tendrá que ir a prisión porque tiene más de 75 años de edad. Lo peor que podría esperar sería un arresto domiciliario pero, mientras se agotan todas las vías judiciales, disfrutará de total libertad.
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