Anunció Bush masivo refuerzo del ejército
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El nuevo jefe del Pentágono, Robert Gates, viajó ayer a Irak para evaluar con los comandantes
que dirigen la guerra la conveniencia de incrementar el número de efectivos estadounidenses
en ese país.
El presidente dijo también que es «proclive a creer» que es necesario que haya un aumento permanente en la cantidad total de las tropas de EE.UU., debido a lo que ve como una «larga lucha contra los radicales y los extremistas», según reveló en una entrevista al diario «The Washington Post».
En ella reconoció por primeravez que «no estamos ganando, no estamos perdiendo» en Irak. En la actualidad, el ejército cuenta con 507.000 soldados activos, mientras los marines tienen 180.000.
Por otro lado, Bush se mostró convencido en la conferencia de prensa de que los insurgentes «consideran que es cuestión de tiempo hasta que ganen». Tras subrayar que «la victoria es alcanzable aunque eso no se está produciendo con toda la rapidez que nos gustaría», apuntó que Irak se debería «convertir en nuestro aliado en la guerra contra los extremistas» y que el objetivo último es que ese país se valga por sí mismo.
«Los enemigos de la libertad han llevado a cabo una estrategia deliberada para fomentar la violencia sectaria entre sunnitas y chiitas, y a lo largo de este año, han tenido éxito», admitió el mandatario. Según Bush, esa ventaja de los extremistas «minó nuestros esfuerzos para ayudar a los iraquíes a reconstruir su país, frenó la reconciliación e impidió al gobierno de unidad iraquí y a la coalición establecer la seguridad y la estabilidad en el país». «Un fracaso en Irak condenaría a nuestra generación de jóvenes estadounidenses a una amenaza permanente desde el extranjero. Por ello ganaremos en Irak», subrayó.
Estas palabras se produjeron el mismo día en que el nuevo secretario de Defensa, Robert Gates, viajó a Bagdad, donde admitió que trató la posibilidad de un aumento de tropas con altos mandos militares norteamericanos. «La idea es salir, escuchar a los oficiales en el terreno, hablar con los iraquíes y ver lo que puedo aprender», declaró el funcionario minutos después de su llegada. Durante la jornada, al menos 30 personas murieron en diferentes enfrentamientos y atentados en distintas partes del país, al tiempo que fueron encontrados 76 cadáveres con signos de tortura.



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