El líder de la federalista Liga Norte, Umberto Bossi, siguió desde una tribuna del Parlamento italiano la aprobación de una reforma constitucional que recoge varias de sus reivindicaciones históricas.
Roma (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - El Senado italiano aprobó ayer una reforma a la Constitución, considerada crucial por el primer ministro Silvio Berlusconi, que refuerza el poder de las regiones y del jefe de gobierno. La oposición sumó críticas al nuevo texto, y el jefe de la oposición de centroizquierda, Romano Prodi, denunció que el nuevo marco jurídico «prepara el terreno para una dictadura».
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La reforma, celebrada por los regionalistas de la Liga Norte, fue aprobada en el Senado por 170 votos a favor, 132 en contra y tres abstenciones. La Cámara de Diputados la había aprobado el 20 de octubre pasado.
Al no haber alcanzado los dos tercios de la votación parlamentaria, la nueva Constitución deberá ser aprobada definitivamente mediante un referendo popular y, si pasa esa instancia, entraría en vigencia después de las elecciones de abril de 2006.
El texto revisa cerca de 139 artículos de la Constitución y modifica profundamente la estructura del Estado, en el mayor cambio de la Carta Magna desde 1948. De aprobarse, el presidente del Consejo de Ministros (cargo actual de Berlusconi) se convertirá automáticamente en primer ministro. Tendrá poderes para nombrar y destituir a los ministros sin tener que someter dichas decisiones a la intermediación del presidente de la república, como sucede hasta ahora. También podría disolver el Parlamento, lo que acabaría con una práctica política muy común en Italia que es que los partidos cambien de bando en media Legislatura, propiciando otro gobierno, como le ocurrió al propio Berlusconi en 1994.
La propuesta es conocida por su nombre en inglés, «devolution», en alusión a los procesos autonómicos de Gales y Escocia.
En cuanto a las principales disposiciones en materia de federalismo, se aumenta el poder de las 20 regiones con plena autonomía en los sectores de salud, educación y control de la policía administrativa local. El Senado pasa a ser un cuerpo federal en lugar de nacional y reduce sus miembros de 315 a 252.
• Debilidad
«La coalición de gobierno para ganar las simpatías y los votos de un partido ha dado vida a una reforma que debilita la unidad del país, algo inaceptable», denunció el senador y ex jefe de gobierno Lamberto Dini.
En cambio, el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, quien había amenazado con retirar su apoyo al gobierno de Berlusconi si la reforma no era aprobada, asistió a la votación pese a estar gravemente afectado por las consecuencias de un derrame cerebral sufrido en marzo de 2004. «Es la reforma que el país esperaba», dijo Bossi, quien enarbola la bandera antiinmigración. Los críticos de la nueva ley argumentan que va a privar de fondos al empobrecido Sur, que aumentará el poder del premier y que creará nuevas y costosas burocracias en cada región sin saber de dónde vendrá el financiamiento. Al fomentar las autonomías, el rico Norte transferirá menos recursos al sur del país y habrá diferentes estándares de calidad de servicios.
La oposición ratificó que propondrá rechazar la Constitución en un referendo, que será de carácter vinculante, para anular la reforma.
Para Prodi, la reforma «prepara el terreno para la dictadura del primer ministro» en Italia. «Esta reforma divide al país, reduce las posibilidades de gobernar y más que una devolución es una disolución», comentó por su parte el ex juez anticorrupción Antonio Di Pietro, líder del movimiento Italia de los Valores.
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