Ardió Asunción tras fallo por drama en supermercado
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La tragedia del
supermercado
Ycuá Bolaños
dejó casi 400
muertos en
2004. Indignados
por la débil
condena a los
dueños del
local, cientos de
familiares de las
víctimas llevaron
su furia a las
calles de
Asunción. El
desborde fue
tan grave que el
gobierno pensó
en ordenar la
intervención de
las FF.AA.
A los gritos de «asesinos, asesinos», unas 300 personas de organizaciones que agrupan a las víctimas y familiares del incendio amenazaron con « hacer justicia por mano propia» y acusaron a los miembros del tribunal de haber sido sobornados por los acusados.
«Vamos a quemar el supermercado Ycuá Bolaños y vamosa perseguir a estos jueces.Venganza, no nos queda otra», dijo uno de los sobrevivientes del siniestro, Blas Cristaldo.
Posteriormente, los manifestantes se trasladaron hasta otra zona de la capital, donde opera la principal sucursal de la sociedad comercial del Ycuá Bolaños, que fue saqueada.
Antes de forzar las puertas y portones del local comercial, la turba se enfrentó a agentes antidisturbios y de la Policía Nacional que utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y chorros de agua para dispersarlos.
Los manifestantes, provistos de piedras, palos y pedazos de concreto arrancados de las aceras,hicieron retroceder a un cordón de agentes que trató de impedir con gases, chorros de agua y balas de goma de que llegasen al establecimiento.
En la refriega fue dañado un vehículo policial e incendiado un automóvil particular.
Mientras los agentes de choque replegaban a los manifestantes con gases y balas de goma, otros agentes, según se pudo ver en televisión, trataban de dispersarlos con piedras.
El presidente Nicanor Duarte Frutos negó anoche versiones de que declararía el «estado de excepción» en el país y descartó «por ahora» la intervención de las Fuerzas Armadas para restablecer el orden. Ante la gravedad de la situación, dijo que el fallo debe reverse y hasta sugirió que podría realizarse un nuevo juicio.
Los manifestantes dirigieron sus iras también contra el mandatario, cuya renuncia exigieron, y contra la Corte Suprema.
El ministro del Interior, Rogelio Benítez, anunció que tomarán las medidas necesarias «para restablecer la seguridad y el orden» y denunció la presencia de infiltrados.




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