Armas en Irak: experto denuncia presiones de EEUU
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Según publicó hoy el matutino The New York Times, el experto Christian Westermann denunció concretamente que recibió indicaciones para adaptar sus conclusiones a la línea adoptada por el gobierno del presidente George W. Bush en torno a las supuestas armas del derrocado presidente iraquí Saddam Hussein.
Las revelaciones tuvieron lugar a puertas cerradas cuando un grupo de especialistas en inteligencia compareció ante la comisión parlamentaria que investiga, en secreto, el tema de las presuntas armas de destrucción masiva en Irak y que fueron el principal argumento que utilizó Estados Unidos para lanzar la guerra en ese país.
Según trascendió, durante la reunión, cuando los parlamentarios le preguntaron a los especialistas si habían recibido presiones políticas todos lo negaron, excepto Westermann, quien -según publicó The New York Times- dirigió sus acusaciones hacia John Bolton, quien secunda al secretario de Estado Colin Powell.
Westermann apuntó directamente a Bolton al asegurar que el subsecretario fue el encargado de ejercer presión sobre el área de inteligencia del Departamento de Estado para que adecue sus conclusiones a las de la Casa Blanca y el Pentágono, no sólo las referidas a Irak sino también sobre las presuntas armas prohibidas que posee Cuba.
Según The New York Times, Westermann habría rechazado los intentos de Bolton de influir en su trabajo.
La denuncia del experto trascendió en un momento en el que la polémica en torno las supuestas armas prohibidas de Saddam está instalada con fuerza, ya que hasta ahora las fuerzas de la coalición aglo-estadounidense no pudieron encontrar en Irak pruebas contundentes que confirmen su existencia.
A pesar de que aún no se hallaron las pruebas, según los últimos sondeos de opinión, el 56 por ciento de los norteamericanos está convencido de que la guerra está justificada aún cuando no aparezcan las armas prohibidas.
Según justificó hoy la Casa Blanca, las supuestas armas de destrucción masiva en Irak no se encuentran por el temor a represalias de parte de Saddam Hussein y sus fieles seguidores a quienes aporten información conocida a las fuerzas de ocupación anglo-estadounidense.
El vocero presidencial, Ari Fleischer, dijo que "todavía existe miedo porque no se sabe si Saddam Hussein está vivo o muerto" o si puede regresar a Irak.
"Creo que el miedo es un factor. Pero el presidente sigue paciente y confiado de que las armas serán halladas. Estamos en el comienzo de la investigación", reiteró.
Las declaraciones de Fleischer a la prensa confirman además que Estados Unidos no tiene pruebas de que Saddam haya muerto en un ataque la semana pasada a un convoy en la frontera de Irak y Siria y, en consecuencia, piensa que sigue con vida.
Los dichos de Fleischer, sin embargo, se contradicen con los del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien el martes pasado, durante un informe en el Pentágono, había dicho que los líderes y científicos capturados del régimen están cooperando con la coalición.
Por otra parte, ante el incierto destino de una partida presupuestaria (equivalente a unos 200 millones de euros) destinada a afrontar eventuales ataques iraquíes no convencionales, un diputados del oficialista Likud de Israel, Yuval Steinitz, le pidió explicaciones a los dirigentes de los servicios secretos israelíes sobre los fondos y sobre la falta de pruebas de la existencia de tales armas en Irak.
"Los nuestros, como otros servicios de inteligencia del mundo, estaban convencidos de que Irak poseía armas químicas listas para ser utilizadas. El hecho de que hasta ahora no se hayan encontrado pruebas es muy sorprendente", precisó Steinitz.
Ayer, el Knesset (Parlamento) conformó una comisión para los asuntos externos y de defensa y una subcomisión que se encargará de pedirle explicaciones a los responsables del Mossad y de Aman, los servicios de inteligencias israelíes, sobre la falta de pruebas. También se les pedirá que hagan una "evaluación" de la situación antes y después de la guerra en Irak.
Días atrás, el Senado norteamericano anticipó que le pedirá al jefe de la CIA, George Tenet, si no fuese "exagerado" la información sobre el potencial de Saddam tras la guerra. Lo mismo hará el Reino Unido y Dinamarca.
El jefe de inspectores de armas de la ONU, Hans Blix, también se sumó a la polémica al preguntarse cuán seguros eran los datos que tenían Bush y el premier británico, Tony Blair, sobre la existencia de armas prohibidas en Irak.
"Unas cosa está clara, dijo Steinitz, quien en el Likud es considerado un "halcón" cercano al ex premier Benyamin Netanyahu, Irak no tenía armas químicas listas para ser utilizadas".



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