Washington (EFE) - El fracaso de EE.UU. en encontrar las armas de destrucción masiva que, supuestamente, poseía el líder iraquí Saddam Hussein ha creado nerviosismo en el gobierno que a la defensiva, insiste en que hallará esos arsenales.
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De camino hacia Cracovia (Polonia), el secretario de Estado, Colin Powell, aseveró que EE.UU. «explotará toda la información con la que contamos» para dar con las armas de destrucción masiva, argumento con el cual Washington justificó su guerra contra Irak. Estados Unidos ampliará la operación de búsqueda de armamento de destrucción masiva en Irak, que hasta ahora no ha dado resultados, y formará un equipo de 1.400 expertos dedicados a esta labor.
Los expertos australianos, estadounidenses y británicos, que compondrán el llamado Grupo de Inspección en Irak, tendrán su base en Bagdad y estarán dirigidos por el general del Ejército de Tierra estadounidense Keith Dayton, según informó el Pentágono. La presencia de armas no convencionales en Irak fue el principal argumento esgrimido por EE.UU. para invadir el país árabe, aunque los efectivos aliados no han conseguido hasta ahora encontrar pruebas concluyentes de la existencia de esos arsenales.
•Remolques
En abril pasado, los militares estadounidenses encontraron dos remolques de camiones que aparentemente estaban equipados para funcionar como laboratorios móviles, y los servicios de espionaje de EE.UU. han indicado que podrían haberse usado para la producción de armas químicas o biológicas.
Sin embargo, los expertos no han hallado trazas de agentes químicos o biológicos en los remolques. En ese sentido, el Pentágono y la Casa Blanca presionaron al secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, para que incluya información de inteligencia en su informe sobre las supuestas armas de destrucción masiva en Irak que brindó ante las Naciones Unidas para justificar la guerra, afirmó el semanario «News and World Report».
El artículo sostiene que fue un colaborador del vicepresidente Richard Cheney, Lewis Libby, quien preparó el primer borrador del discurso que Powell iba a pronunciar ante el Consejo de Seguridad a finales de enero. «No voy a leer esto. Esto es una mierda», vociferó Powell agitando los papeles por el aire cuando recibió la copia del borrador conteniendo información de dudosa veracidad, afirma el artículo.
•Presión
Según la revista, los colaboradores de Cheney querían que el discurso incluyera datos sobre una supuesta compra por parte de Irak de programas de computación que le permitirían planear un ataque contra Estados Unidos, una afirmación que no era apoyada por la Central de Inteligencia (CIA).
La Casa Blanca también presionó a Powell para que acuse al sospechoso líder de los ataques del 11 de setiembre de 2001, Mohammed Atta, de haberse reunido en Praga con personal de inteligencia iraquí antes de los atentados, pese a que tanto la CIA como la inteligencia europea rechazaron confirmar tal encuentro, según el texto.
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