La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dio inicio el jueves al proceso para elegir al sucesor de António Guterres con el primer debate público entre los seis aspirantes a la Secretaría General. El encuentro, realizado en la Asamblea General, se desarrolló en un contexto marcado por la pérdida de confianza en el multilateralismo, los conflictos internacionales sin resolver y un Consejo de Seguridad condicionado por los vetos de sus miembros permanentes.
Arrancó el proceso para suceder a Antonio Guterres en la ONU: 6 candidatos, un argentino en carrera y la primera votación clave el 30 de julio
El proceso para elegir al próximo secretario general comenzó con un debate abierto entre los candidatos, que plantearon reformas para una ONU en crisis. El 30 de julio se dará la primera elección clave en el proceso.
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Archivo. La ONU comenzó el proceso para elegir al sucesor de Antonio Guterres.
De la primera jornada participaron los seis aspirantes al puesto de Guterres; la expresidenta de Chile Michelle Bachelet; el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el argentino Rafael Grossi; la exministra de Relaciones Exteriores de Ecuador María Fernanda Espinosa; la secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Rebeca Grynspan; la embajadora de Guyana ante la ONU, Carolyn Rodrigues-Birkett; y el expresidente de Senegal Macky Sall.
El mandato de Guterres concluirá el 31 de diciembre de 2026 y, durante los próximos meses, los candidatos buscarán reunir el respaldo necesario para convertirse en el próximo secretario general.
Cómo es el proceso de elección
La designación del secretario general comienza en el Consejo de Seguridad, que recomienda un candidato a la Asamblea General. Sin embargo, la decisión depende del aval de los cinco miembros permanentes —Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido—, que cuentan con poder de veto.
Tras los debates públicos, los aspirantes deberán enfrentar los denominados straw polls, votaciones informales y confidenciales que permiten medir el nivel de apoyo y detectar posibles vetos. De acuerdo con fuentes diplomáticas, el proceso podría resolverse a comienzos de octubre.
El mecanismo fue reformado en 2015 con el objetivo de hacerlo más transparente y abierto. Desde entonces, las candidaturas son difundidas oficialmente entre los Estados miembros y los postulantes deben presentar una declaración de visión y participar de diálogos públicos antes de que el Consejo de Seguridad avance con la selección. Una vez alcanzado un consenso, el Consejo recomienda un nombre a la Asamblea General, que finalmente designa al nuevo secretario general mediante una resolución.
Quiénes son los 6 candidatos para suceder a Antonio Guterres
Michelle Bachelet
La expresidenta chilena gobernó su país en dos períodos (2006-2010 y 2014-2018) y luego fue alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2018 y 2022.
Su candidatura fue impulsada inicialmente por Chile, México y Brasil. Actualmente mantiene el respaldo de México y Brasil tras el retiro del apoyo chileno. Basa su postulación en su experiencia política, su trayectoria en organismos multilaterales y su trabajo en materia de derechos humanos, igualdad de género y políticas sociales.
Rebeca Grynspan
La economista costarricense encabeza actualmente la UNCTAD y anteriormente ocupó cargos en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Secretaría General Iberoamericana.
Su candidatura fue presentada por Costa Rica y pone el foco en el desarrollo económico, la cooperación internacional y el financiamiento para enfrentar desafíos como la desigualdad y la crisis climática.
Rafael Grossi
El diplomático argentino dirige el OIEA y ganó protagonismo internacional por su intervención en crisis nucleares vinculadas con Irán y la guerra en Ucrania. Argentina presentó su candidatura destacando su extensa carrera en materia de control nuclear, no proliferación y negociaciones internacionales, un perfil especialmente asociado a los temas de seguridad global.
Macky Sall
Fue presidente de Senegal entre 2012 y 2024, además de desempeñarse previamente como primer ministro y presidente de la Asamblea Nacional.
Su candidatura fue impulsada por Burundi y posteriormente respaldada por Senegal, incorporando el reclamo histórico de África por una mayor representación en los principales cargos de la ONU.
María Fernanda Espinosa
La diplomática ecuatoriana presidió la Asamblea General entre 2018 y 2019, convirtiéndose en la primera latinoamericana y la cuarta mujer en ocupar ese cargo.
Su postulación fue presentada por Antigua y Barbuda y se apoya en su experiencia dentro del sistema de Naciones Unidas, además de su trayectoria como ministra de Relaciones Exteriores y de Ambiente de Ecuador.
Carolyn Rodrigues-Birkett
La representante permanente de Guyana ante la ONU fue anteriormente ministra de Relaciones Exteriores y ocupó distintas funciones vinculadas con asuntos indígenas, agricultura y desarrollo.
Su candidatura, impulsada por Guyana, incorpora la visión de los pequeños Estados y del Caribe, con especial énfasis en cambio climático, desarrollo sostenible y la situación de los países insulares.
Un diagnóstico común: una ONU debilitada, la reforma institucional y el futuro
Más allá de sus diferencias, los seis candidatos coincidieron en que Naciones Unidas atraviesa una profunda crisis de eficacia frente a los conflictos internacionales. En este sentido, el argentino Grossi sostuvo que “el mundo registra el mayor número de conflictos armados en los últimos cuarenta años” y que la organización está “ausente de la resolución de los conflictos más graves”.
El director del OIEA remarcó además que la imparcialidad no implica pasividad. “Es la capacidad de proponer soluciones concretas, escuchar sin condenar, estar presente para resolver un problema”, afirmó. Como ejemplo, mencionó el trabajo de los inspectores del organismo en la central nuclear de Zaporizhzhia, en Ucrania.
Grynspan planteó que el bloqueo del Consejo de Seguridad no debería paralizar al secretario general. Recordó su experiencia en las negociaciones del acuerdo del Mar Negro y sostuvo que “Precisamente es abrir las posibilidades para el acuerdo el trabajo del secretario general”.
Bachelet, por su parte, defendió un uso más activo de las herramientas previstas por la Carta de la ONU, como la mediación, los enviados especiales y los buenos oficios. “El secretario general no puede rendirse. Tiene que insistir y probar distintas estrategias”, afirmó. También, señaló que la Asamblea General puede desempeñar un papel relevante cuando el Consejo permanece bloqueado mediante el mecanismo de Unión pro Paz.
En otro momento del debate, los aspirantes coincidieron en la necesidad de modernizar Naciones Unidas, aunque con enfoques distintos.
Grynspan propuso una organización más cercana a las necesidades de los países y menos condicionada por la estructura administrativa de las sedes centrales. Bachelet defendió una ONU “más delgada pero musculosa”, con menos burocracia y mayor capacidad de respuesta.
A su turno, Rodrigues-Birkett consideró que cualquier reforma de la organización debe ir acompañada por cambios en las instituciones financieras internacionales para ampliar el acceso al financiamiento concesional de los países en desarrollo.
La inteligencia artificial también se coló en la primera jornada de debate. Ninguno de los candidatos apoyó un esquema de regulación estrictamente vertical. Grossi advirtió contra “el optimismo ingenuo y los miedos injustificados” y propuso construir una plataforma colaborativa que establezca reglas de conducta sin frenar la innovación. Espinosa, en tanto, planteó que “la dignidad humana sea el código fuente de todas las nuevas tecnologías”.
Sobre el cierre y el futuro del organismo multilateral, la expresidente de Chile concluyó que el objetivo debe ser recuperar la confianza en la ONU acercándola a los problemas concretos de las personas y garantizando que represente tanto a los países más poderosos como a los de menor peso. Grynspan, por su parte, afirmó que busca una organización capaz de volver a ocupar un rol central en la resolución de conflictos y de traducir esa recuperación de confianza en resultados concretos.
Cómo sigue la elección
El próximo 30 de julio, los 15 integrantes del Consejo de Seguridad realizarán la primera votación informal, secreta y no vinculante para medir el respaldo de cada candidatura.
Posteriormente habrá nuevas rondas hasta que uno de los postulantes consiga al menos nueve votos sin recibir el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes. El candidato recomendado será elevado a la Asamblea General para su designación formal y asumirá la Secretaría General el 1 de enero de 2027.
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