Nueva York (Reuters, EFE, AFP) - Tras un día de fuertes disturbios provocados por manifestantes contrarios a George W. Bush, que dejaron 1.000 detenidos, la Convención Republicana de Nueva York dirigió ayer su atención hacia los votantes más conservadores, con la esperada aparición del vicepresidente -y compañero de fórmula del mandatario para los comicios del 2 de noviembre-, Dick Cheney. Miles de personas formaron una línea simbólica de desempleados desde Wall Street hasta el Madison Square Garden, donde se desarrolla la reunión, para simbolizar la pérdida de empleos que se produjo durante la gestión de Bush.
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Más de 1.000 manifestantes fueron detenidos en el transcurso de una nueva jornada de desobediencia civil contra el acto republicano. Según fuentes policiales, las detenciones se produjeron en diferentes puntos de la ciudad e, incluso, un grupo de militantes logró irrumpir en plena convención.
Desde el pasado jueves, cuando comenzó el grueso de las protestas contra la Convención Nacional Republicana, el número de detenidos supera los 1.500. • Moderación
El jefe de la policía, Raymond Kelly, aseguró que los agentes han hecho prueba de una gran moderación frente a constantes actos de provocación de los manifestantes. Estos, por su parte, se quejaron de la rudeza policial y de las condiciones en las que se mantiene a los detenidos, que, por lo general, son llevados a instalaciones temporales en un muelle del río Hudson para no congestionar las comisarías. Cheney, una figura repudiada por los demócratas, pero muy respetada por los republicanos más conservadores, caracterizó anoche la elección de noviembre como un «momento definitorio» en la historia estadounidense y la lucha contra el terrorismo.
Cheney, principal orador en el tercer día de la convención, afirmó que defender a Estados Unidos contra el terrorismo es «el mayor desafío de nuestro tiempo». «En esta elección, decidiremos quién liderará nuestro país durante los cuatro próximos años. Pero hay más en juego que eso. Hay momentos en la historia en los que los líderes deben tomar decisiones fundamentales sobre cómo enfrentarun desafío exterior a largo plazo y cómo mantener a los estadounidenses seguros», siguió. Según quien es presentado como el político más influyente de la administración republicana, «en lo que respecta al rol de Estados Unidos en el mundo, las diferencias entre el senador (John) Kerry y el presidente Bush son las más agudas, y los riesgos para el país, los más altos», afirma.
Cheney, de 63 años, alabó a Bush, diciendo: «Nuestro presidente comprende el milagro de este gran país. Conoce la esperanza que lo guía y comparte el optimismo que ha sido durante tanto tiempo una parte tan importante de nuestro carácter nacional». «El se levanta cada día decidido a mantener segura nuestra gran nación para que las generaciones venideras conozcan la libertad y las oportunidades que nosotros hemos conocido y aún más», declaró.
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