13 de julio 2015 - 19:06

Así es el túnel por donde escapó "Chapo" Guzmán

El líder del cártel de Sinaloa es intensamente buscado luego de que se escapara de una cárcel de máxima seguridad en México. Varios países, entre ellos EEUU, se lanzaron a la caza del capo narco.

Cultivos de maíz y caminos llenos de lodo tendieron un manto ideal para elegir la casa desde la cual se construyó el túnel de 1,5 kilómetros que permitió la fuga del capo Joaquín Guzmán Loera de la prisión de máxima seguridad Altiplano I, en el central Estado de México.

Desde esta vivienda a medio construir se puede trazar una línea recta hasta el penal del que el líder del cártel de Sinaloa se evadió anoche a través del túnel, que contaba con tubería para ventilación, alumbrado y una motocicleta adaptada sobre raíles que al parecer fue usada para sacar la tierra.

El pasaje, en que se encontraron instrumentos de construcción, tanques de oxígeno y recipientes con combustible, "desemboca en un inmueble que se encuentra en obra negra al suroeste del centro federal (la prisión) en la colonia Santa Juanita", dijo a la prensa en comisionado nacional de seguridad, Monte Alejandro Rubido.

Como pudo constatar Efe en dicho inmueble, sus paredes de ladrillo y un depósito de agua en el techo permitieron disfrazar la intensa actividad que debió suponer cavar un túnel. Los campos cercanos volvieron invisible el traslado de tierra extraída. Agentes de la fiscalía revisan la casa y mantienen un cerco a varias decenas de metros, con vehículos del Ejército y de la Policía Estatal. Ninguno de los pobladores se ha acercado a esta zona, a la que se llega tras recorrer brechas de lodo.

Desde el punto más alto de una loma, el penal ocupa el panorama. En sus alrededores se ha desplegado una extensa vigilancia con decenas de coches patrulla de la Policía y vehículos militares. Asimismo, en las carreteras cercanas hay retenes en los que la Policía revisan vehículos al azar, y en la zona no hay señales de telefonía celular.

En el límite exterior de la prisión, la tierra ha sido removida. Zanjas de dos metros de profundidad y cientos de metros de longitud rodean los muros de concreto, con tubos del sistema de agua Cutzamala que se forman en filas para ser sepultados.

Unos 50 miembros del personal sanitario del penal esperan a las afueras la orden de entrada, que fue frenada por las autoridades para investigar las últimas horas de "El Chapo" Guzmán en prisión.  
México mantenía su intensa búsqueda de Joaquín "El Chapo" Guzmán, el poderoso narcotraficante que se volvió a esfumar el sábado de un penal de máxima seguridad, mientras investiga si gozó de la complicidad del director o trabajadores de la prisión.

Sin rastro del capo a más de 30 horas de su espectacular huida por un sofisticado túnel debajo de una ducha, sobrevuelan muchos interrogantes sobre qué permitió que "El Chapo" se escapara del penal El Altiplano, ubicado a 90 km de la capital, apenas 17 meses después de su aclamada captura.

Desde Francia, donde se encuentra en visita de Estado, el presidente Enrique Peña Nieto ordenó la persecución masiva de Guzmán, que está siendo buscado por cientos de elementos de la Policía Federal, el Ejército y la Marina Armada, y mostró su confianza en que pronto sea reaprehendido.

Pese al impacto de la fuga, Peña Nieto decidió mantenerse en Francia y envió de vuelta a México al secretario (ministro) de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, para que encabece las investigaciones.

Estados Unidos se ofreció a ayudar a recapturar "rápidamente" a Guzmán, considerado hasta su entrada en prisión como el narcotraficante más poderoso del mundo por el imperio criminal que erigió en varios continentes con su cártel de Sinaloa (noroeste).

La segunda fuga de "El Chapo" de una prisión de máxima seguridad mexicana puede agigantar las leyendas que le rodean. La primera vez que se evadió fue en 2001 escondido en un carrito de lavandería.

Después de fortalecer su negocio y sostener sangrientas batallas contra sus enemigos durante los 13 años que vivió en la clandestinidad, "El Chapo" fue detenido en febrero de 2014 y el gobierno de Peña Nieto presentó la captura como su mayor triunfo en la lucha contra el narcotráfico.

Sin embargo, si ahora "logra llegar a Sinaloa y esconderse en sus montañas, va a ser muy difícil su captura porque ahí tiene la protección de sus habitantes", dijo a la AFP Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA).

Desde el domingo, la fiscalía general toma declaración a 30 empleados de El Altiplano, entre ellos su director, Valentín Cárdenas, para establecer si jugaron algún papel en la fuga de "El Chapo".

Muchos mexicanos no se explican todavía cómo nadie se dio cuenta de las obras necesarias para la evasión del narcotraficante.

Sin que se percataran las cámaras de la prisión, Guzmán huyó por un orificio cavado debajo de la ducha de su celda, que daba a un túnel de 1,5 km que tenía alumbrado, ventilación y hasta una motocicleta adaptada sobre rieles.

Este tipo de fuga "no se puede hacer sino a través de la corrupción o de la amenaza a custodios. No sólo se trata de ofrecer dinero, sino de amenazar a sus familias", cree Javier Oliva, experto en seguridad de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Con miedo de que la fuga de hace 14 años pudiera repetirse, desde Estados Unidos se había solicitado la extradición del capo, que es perseguido en ese país por diversos crímenes y es considerado el enemigo público número 1 en la ciudad de Chicago.

El gobierno mexicano rechazó la petición estadounidense alegando que antes debía pagar por sus crímenes en el país y que esta vez no había riesgo de fuga, mientras Peña Nieto dijo hace un año que sería "verdaderamente imperdonable" que Guzmán se les volviera a escapar.

Esta segunda huida "deja al gobierno de México muy mal, porque había una especie de nacionalismo judicial, donde se había dicho que no iba a haber extradición de 'El Chapo' a Estados Unidos porque en México había las capacidades para resguardarlo encarcelado", afirma el experto en seguridad Raúl Benítez Manaut.

Con su popularidad a la baja desde la desaparición y presunta masacre de los 43 estudiantes de Ayotzinapa en septiembre, la huida de Guzmán supone un duro golpe para el gobierno de Peña Nieto, que había hecho de la eficacia y coordinación interna sus banderas para enfrentar al crimen organizado.

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