3 de agosto 2005 - 00:00

Asumió presidente iraní. Dijo defender el fin de las armas de destrucción masiva

El ultraconservador Mahmud Ahmadineyad abogó hoy por un mundo libre de armas de destrucción masiva durante la ceremonia que le convirtió en el séptimo presidente de Irán desde el triunfo en 1979 de la revolución islámica.

Ahamadineyad prestó juramento de fidelidad a la Constitución y a los principios revolucionarios establecidos por el ayatolá Rujolá Jameini durante un sencillo acto celebrado en una de las mezquitas de Teherán.

Allí, el líder supremo de la Revolución iraní, gran ayatolá Ali Jamenei, cuyo poder es omnímodo, le entregó el acta que ratifica su victoria en las elecciones del pasado junio y que presentará el sábado ante el Parlamento para su investidura definitiva.

“elicito al pueblo iraní por su voto. Yo confirmo sus deseos y nombro presidente de la República a Mahmud Ahmadineyad", dijo el líder supremo tras una breve alocución del mandatario saliente, Mohamed Jatami.

Como se esperaba, Ahmadineyad optó después por un discurso beligerante en el que no hizo concesiones a la comunidad internacional, pese al momento crítico por el que atraviesan las relaciones de Irán con EEUU y Europa debido a sus ambiciones nucleares.

El líder ultraconservador aseveró que "las armas de destrucción masiva de todo el mundo amenazan la humanidad" y subrayó que "las políticas de doble rasero son la principal causa de los conflictos en el mundo", en una velada crítica a la Casa Blanca.

"Irán está comprometido con el establecimiento de una paz justa y duradera en el mundo. Quiero trabajar en pos de la justicia internacional, porque el mundo tiene hambre de justicia", declaró Ahmadinayed durante un acto al que acudió el cuerpo diplomático acreditado en Teherán.

Irán disputa desde el pasado año un enconado pulso con la comunidad internacional a causa de su polémica actividad nuclear, que según EEUU oculta un programa para la adquisición de armamento no convencional.

En el conflicto actúa de mediador la Unión Europea, que el pasado noviembre logró que el entonces Gobierno moderado suspendiera de forma temporal sus actividades y se aviniera a negociar.

Pero desde que se alzara con el triunfo electoral, Ahmadineyad no se ha cansado de repetir que su país reiniciará en breve algunos de sus controvertidos programas.

Esta misma semana, el régimen de los ayatolá comunicó al Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) su deseo de retirar los precintos colocados a la central nuclear de Isfahan, en el centro del país.

La referida instalación está prepara para convertir el uranio en bruto en gas.

Sin embargo, hasta el momento la central de Isfahan no ha reanudado su actividad.

La UE, que ha prometido enviar esta misma semana una nueva propuesta de negociación, ha advertido a Irán de que la reanudación de sus actividades nucleares es una paso "no deseado" que podría suponer la ruptura definitiva del proceso negociador.

El portavoz del Ministerio iraní de Exteriores iraní, Hamid Reza Asefi, respondió hoy a esta amenaza y reiteró que su país "no abandonará su derecho a poseer tecnología nuclear para uso pacífico".

En cuanto a la política interna, Ahmadineyad prometió a su pueblo "un Gobierno de moderación".

El sábado, el nuevo presidente se presentará ante el parlamento para la segunda ceremonia de investidura, durante la que se espera que esboce las líneas maestras de su política interna, que con toda probabilidad se centrará en la "justicia social", como ya proclamó en la campaña electoral.

A partir de ese día, tendrá un plazo de dos semanas para presentar a la Cámara sus gabinete para su aprobación.

Ahmadineyad, de 49 años y ex alcalde de Teherán, consiguió una victoria abrumadora sobre rival, el ex presidente Hashemi Rafsanyani, en una segunda vuelta de las elecciones presidenciales, celebrada el pasado 24 de junio.

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