Un atentado con explosivos que dejó ayer dos muertos en Bogotá, aumentó la percepción de que la guerra se ha trasladado a las ciudades grandes de Colombia, mien-tras que en Medellín y Cali la fuerza pública continuó sus operaciones para desalojar de sectores populares a los milicianos de grupos armados ilegales.
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La capital colombiana se vio estremecida en la última jornada por la explosión de 50 kilos de anfo (similar a la dinamita), colocados en un taxi en un estacionamiento cercano al Comando de la Policía y a menos de un kilómetro de la sede presidencial, dejando dos muertos y 36 heridos.
Poco después, el gobierno anunció que recompensará con cien millones de pesos (35.823 dólares) a los que den informes que permitan hallar a los responsables del ataque.
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