Dos mujeres suicidas, de menos de 20 años, se hicieron estallar en un mercado de Maiduguri, norte de Nigeria, causando la muerte de 45 personas y decenas de heridos.
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"La primera atacante suicida se encontraba cerca de un rickshaw (vehículo de dos ruedas y tración humana) cargado de mercadería", dijo una fuente de la seguridad de la ciudad. La primera explosión se registró en torno a las 11 de la mañana (hora local), provocó un estruendo que se escuchó en toda la ciudad y una densa columna de humo negro.
La segunda atacante suicida se hizo explotar unos diez minutos más tarde, con la técnica homicida clásica en los atentados del extremismo islamista, cuando los socorristas llegaron al lugar para maximizar la cifra de víctimas. Se trata de una joven de "19 años, que había escondido debajo de la hijab, como si tuviera un bebé cargado en la espalda", revelaron fuentes de seguridad.
Las escenas en el un repleto Mercado Monday, en el corazón de la ciudad, eran dantescas. "Algunas víctimas estaban completamente decapitadas", contó Dogara Shehu, un médico. El atentado no fue aún reivindicado, pero todo parece conducir a Boko Haram. Maiduguri es la capital del Estado de Borno, considerado uno de los bastiones del grupo integrista, y escenario desde hace meses de una ola de ataques y atentados.
No es la primera vez que la impiedad sangrienta de Boko Haram, cuyos ataques causaron casi 1.600 muertos en 2013, mancha de sangre de civiles al Mercado Monday. En julio pasado una explosión atribuida a Boko Haram causó 15 muertos.
Las mujeres suicidas entraron en acción en junio pasado en Kano, la ciudad más grande del norte de Nigeria, o en el Estado de Bauchi, en el noreste.
El lunes otro mercado del nordeste del país, en Damask, fue blando de un ataque de los integristas musulmanes que abrieron fuego contra una multitud, luego de haber escondido las armas en cajas de cartón, causando varios muertos.
Los terroristas también destruyeron el hospital de la ciudad y el palacio de gobierno, izando su bandera en la ciudad. Además, el sábado pasado, cerca del lago Chad, unos 50 pescadores fueron degollados, lanzados al agua con manos y pies atados o heridos mortalmente con ráfagas de Kalashnikov. Las acciones feroces de los yihasdistas impulsan el éxodo de miles de habitantes.
Es el caso de los no musulmanes de Mandera, la ciudad en la frontera entre Kenia y Somalia, escenario de la tragedia de 28 pasajeros de autobús masacrados por el grupo Shabaab somalí porque "no conocían el Corán".
Cientos de personas encontraron reparo en una base militar, aterrorizados ante un posible ataque de los milicianos integristas.
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