30 de enero 2004 - 00:00

Atentado suicida dejó 11 muertos

La escena del atentado kamikaze perpetrado ayer en Jerusalén era desoladora. Un policía Palestino perteneciente a un grupo que responde a Yasser Arafat se inmoló dentro de un autobús.
La escena del atentado kamikaze perpetrado ayer en Jerusalén era desoladora. Un policía Palestino perteneciente a un grupo que responde a Yasser Arafat se inmoló dentro de un autobús.
Jerusalén (ANSA, AFP, Reuters, EFE) - Por lo menos 10 israelíes murieron y otras 50 personas resultaron heridas ayer en el centro de Jerusalén, a pocos metros de la residencia del premier Ariel Sharon, en un ataque suicida palestino lanzado mientras se realizaba el intercambio de prisioneros entre Israel y el movimiento islámico libanés Hizbollah.

El ataque fue lanzado por AliYussef Jaara, de 24 años, un agente de la policía palestina, quien en una carta hallada horas después del ataque escribió que había decidido inmolarse «para vengar a los muertos de Al Zaitun», el barrio de Gaza donde el miércoles murieron diez palestinos bajo fuego israelí.

«Después de mi misión seguirán otras, todavía más graves», expresa la carta que Jaara les dejó a sus parientes, que viven en un campo de refugiados en la periferia de Betlemme, Cisjordania.

El ataque, que en total dejó 11 muertos, fue condenado inmediatamente por el premier palestino, Ahmed Qrea (Abu Ala), quien también recordó el violento ataque del miércoles en Gaza, cuando el ejército israelí intentó desmantelar cultivos con topadoras y blindados.

El jefe de la policía de Jerusalén, Micky Levi, aseguró que tras la explosión del autobús hubo un profundo silencio y que los cadáveres estaban «horrendamente mutilados».

Los primeros informes de fuentes israelíes aseguraban que el atentado lo había lanzado una mujer, pero luego se afirmó que el autor fue Jaara, agente de la policía palestina y miembro de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, un grupo perteneciente a Al Fatah, el movimiento mayoritario palestino que responde a Yasser Arafat.

El kamikaze subió a un autobús de la línea 19 que iba por las calles de Gaza y poco después hizo detonar un explosivo que llevaba adherido a su cuerpo.

En el ataque murieron varios empleados del Hospital Hadassah que regresaban a sus casas al término de una noche de guardia, y un periodista canadiense de 41 años, padre de siete hijos.

La explosión causó heridas a unas 50 personas, muchas de las cuales fueron trasladadas de urgencia al hospital Hadassah de Jerusalén para ser operadas.

La explosión fue «violentísima», dijo Levy, al tiempo que informó que algunos cuerpos quedaron encajados debajo del esqueleto del vehículo, por lo que fue necesario cortar chapas para recuperarlos. «Encontramos restos humanos a decenas de metros de distancia», confirmó Dror Shuster, uno de los primeros socorristas que llegó al lugar.

Cuando ocurrió la explosión, el premier Sharon -que anoche llamó de urgencia a su gabinete de seguridad para evaluar una represalia-se encontraba en su residencia del desierto de Neguev, desde donde seguía el desarrollo del intercambio de prisioneros entre Israel y Hizbollah.

La comunidad internacional reaccionó con indignación ante el ataque. El presidente estadounidense,
George W. Bush, y el secretario de Estado, Colin Powell, condenaron el atentado y lanzaron un nuevo llamado a la conducción palestina «para poner fin al terrorismo». El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, aseguró por su parte que el proceso de paz en Medio Oriente «no está muerto» y formuló un nuevo llamado a los dirigentes de la región para retomar el camino del diálogo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar