Auguran aval a hombre de Bush para la Corte

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Washington (AFP, EFE, Reuters) - El camino a la Corte Suprema de EE.UU. que debe recorrer John Roberts, elegido por el presidente George W. Bush como candidato, se prenunciaba ayer como difícil, dadas las críticas lanzadas de inmediato por los grupos liberales, que estigmatizan sus credenciales conservadoras y desconfían de sus posiciones. Sin embargo, analistas dijeron que es «altamente probable» que, más allá de las previsibles polémicas, finalmente obtenga el necesario aval del Senado.

Al pasar de largo a profesionales con personalidades más controvertidas, seguidores conservadores más apasionados y con más experiencia en la judicatura, Bush parece haber querido evitar una feroz batalla de confirmación.

Aunque los demócratas no han dado muestras de querer recurrir al filibusterismo -un subterfugio parlamentario que consiste en prolongar el debate para impedir que una medida llegue a someterse a votación-, ambos bandos reconocen que la confirmación de Roberts no será un camino de rosas.

«Esperamos que la izquierda lance un ataque total»,
aseguró Sean Rushton, director de la organización conservadora Comité por la Justicia en un comunicado, y afirmó que están dispuestos a pasar a la ofensiva en caso de tergiversación o de caracterización errónea del candidato.

• Cautela

Los debates preliminares en la Cámara alta, antes del proceso formal de audiencias que deben comenzar en setiembre, se iniciaron ayer, de hecho, con cautela. Bush, que se reunió por la mañana nuevamente con Roberts, instó a los senadores a aprobar rápidamente el pliego de su elegido, un miembro de una corte federal de apelaciones, considerado como un republicano moderado.

Bush dijo que Roberts, de 50 años, «tiene las cualidades que nuestro país espera de un juez: experiencia, sabiduría, imparcialidad y cortesía. Tiene respeto por las libertades para todos», sostuvo.

El jefe de la bancada de senadores demócratas,
Harry Reid, afirmó en tanto que «la carrera de jurista de John Roberts es impresionante» y que «su talento es respetado».

«El presidente ha elegido un perfil conveniente, pero esto no significa que sea el fin de nuestras investigaciones», advirtió, sin embargo, Reid. «Son cualidades importantes, pero no lo califican automáticamente para servir en la más alta jurisdicción del país», acotó.

«El Senado tiene que revisar las decisiones aprobadas por el juez Roberts para determinar si ha demostrado un compromiso con los valores clave de Estados Unidos: la libertad, la igualdady la equidad», argumentó. «Como un juez prudente, no debemos precipitar nuestro juicio», sostuvo el combativo senador demócrata
Charles Schummer, que se había opuesto a la nominación de Roberts a la Corte de Apelaciones de Washington.

Sin embargo, esa prudencia en la bancada demócrata ya irritó a los sectores ubicados más en la izquierda liberal, que prometieron presionar duramente a los legisladores para complicar la nominación.

• Desconexión

«Hay un desconexión: los electores demócratas están muy organizados, muy movilizados y dispuestos a dar la batalla, mientras que los legisladores demócratas en el Senado están divididos y confundidos», lamentó Jonathan Turley, profesor de Derecho de la Universidad de Georgetown, especializado en derechos civiles.

La organización de izquierda MoveOn,org, entre otras, reprochó a Bush haber elegido a «un ideólogo de la derecha dura». La organización feminista NOW prometió por su parte « combatir la confirmación de la nominación con una campaña nacional».

Los grupos de presión progresistas y conservadores se preparan desde hace meses para esta batalla por el control ideológico de la Corte Suprema, institución en la que los jueces son designados en forma vitalicia y están en pie de guerra tras la dimisión de
Sandra Day O'Connor, una conservadora moderada que hacía de figura centrista de la Corte. Lo que los liberales temen es que una confirmación de Roberts incline la balanza definitivamente hacia la derecha.

Los grupos llamados progresistas empezaron a analizar con lupa un texto presentado por Roberts ante el supremo cuando trabajaba como asesor para el gobierno de
George Bush padre. En el documento, Roberts cuestionó la aprobación de «Roe vs. Wade», el dictamen que legalizó el aborto en EE.UU. en 1973.

El magistrado siempre puede argumentar que esa opinión reflejaba el parecer de Bush padre y no el suyo propio. De hecho, durante las audiencias de confirmación para su puesto en el tribunal de apelaciones del Distrito de Columbia (Washington), aseguró que respetaría la legislación vigente más allá de sus convicciones personales.

Pero el hecho de que el juez vaya a cubrir la vacante que dejó O'Connor, quien defendió, entre otras cosas, los derechos reproductivos femeninos, hace que las espadas estén muy altas.

La participación de su mujer, la abogada
Jane Sullivan Roberts, en el grupo Feministas a Favor de la Vida, una organización que quiere prohibir el aborto, también ha disparado críticas.

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