Bagdad (ANSA, AFP, ASN) - Miles de familias intentan abandonar Bagdad en autos, camiones y hasta en viejos carros tirados por mulas para escapar de las bombas angloestadounidenses que castigan sin tregua a la capital iraquí y a raíz de la llegada de la infantería. La mayoría se dirige hacia el Norte, en dirección a Diala, frontera con Irán.
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Familias iraquíes enteras habían elegido refugiarse en los diversos hoteles de la capital, que hasta ayer eran considerados lugares seguros debido a que en ellos se aloja la prensa internacional. Sin embargo, el bombardeo estadounidense que ayer mató a tres periodistas extranjeros demostró que ningún lugar es inmune al fuego de la coalición.
El ruido ensordecedor de los aviones y bombas y los golpes de artillería resquebrajan vidrios y sacuden las calles, mientras los niños lloran y el nerviosismo se apodera de los pasillos del Hotel Sheraton, ubicado al lado del Palestine, que ayer fue blanco de un tanque norteamericano. En los 33 hospitales de la capital iraquí los médicos y enfermeros están sobrepasados por el ingreso incesante de heridos, cuya cifra es actualmente un enigma.
Ayer se hablaba de cien admisiones por hora, refirió la Cruz Roja Internacional, pero «hoy se cuentan más».
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