Austria dio un giro a la derecha con el triunfo conservador en comicios legislativos
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Sebastian Kurz.
El FPÖ, que defiende un acercamiento al grupo Visegrado -Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia-, que mantiene desacuerdos con Bruselas en diversas cuestiones, podría modificar la postura eurófila de Austria.
En una Austria próspera pero preocupada por la crisis migratoria, Kurz ha sabido movilizar al electorado conservador con una imagen de modernidad, un discurso muy firme sobre la inmigración y promesas de recortes fiscales.
En otoño de 2015, el actual ministro de Relaciones Exteriores fue uno de los primeros responsables europeos en criticar la política de acogida de la canciller alemana Angela Merkel, y se jacta de haber logrado el cierre de la llamada ruta de los Balcanes.
Desde entonces ha ido endureciendo su tono, reclamando incluso una reducción de las ayudas sociales para los extranjeros, una medida que llevó al FPÖ a acusarlo de "plagiar" su programa.
Si Kurz logra formar una coalición, se convertirá en el dirigente más joven de Europa, por delante del primer ministro irlandés Leo Varadkar (38 años) y el presidente francés Emmanuel Macron (39 años).
Kurz, apodado el "Wunderwuzzi" (niño prodigio), causó sensación al tomar en mayo las riendas de un alicaído partido conservador y al provocar las elecciones anticipadas.
Convertido desde el principio en el favorito de los comicios, el joven político no cometió ningún error durante su campaña.
En las presidenciales del año pasado, los socialdemócratas y el ÖVP habían caído en la primera vuelta, un hecho inédito, y el candidato de extrema derecha, Norbert Hofer, había perdido por poco ante el ecologista liberal Alexander Van der Bellen en la segunda vuelta.
El líder del FPÖ, Heinz-Christian Strache, que obtuvo este domingo un resultado histórico similar al que logró su mentor Jörg Haider en 1999, ya ha indicado que exigirá varios ministerios para su partido si integra una coalición de gobierno, entre ellos los del Interior y Relaciones Exteriores.
"La sociedad está ahora más a la derecha, la cuestión de los refugiados ha cambiado muchas cosas", dijo este domingo Elisabeth Untermayer, una electora del SPÖ de 68 años, que había manifestado contra el gobierno entre conservadores y ultraderechistas, el llamado ejecutivo "azul y negro", en el año 2000.
"El FPÖ como socio de gobierno no causaría una buena impresión en Europa y Kurz lo sabe", comentaba este domingo el diario conservador Standard. "Pero la única pregunta es saber si habrá forma de no contar con él tras las elecciones", añadía.



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