Brasilia (ANSA) - Buenos Aires será el principal puesto del gobierno brasileño de Luiz Inácio Lula Da Silva en el exterior, con grado de relevancia aún mayor que la representación en Washington, aseguró ayer el diario «O Estado de Sao Paulo», que informó además que el embajador José Botafogo Gonçalves, un diplomático de carrera considerado el mayor especialista brasileño en cuestiones del Mercosur, permanecerá en la Argentina.
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La Argentina, los Estados Unidos, el resto de los países de América latina y Francia, en ese orden, serán las prioridades de la política exterior del electo presidente de Brasil. Así lo revela el informe de «O Estado», basado en un reportaje al profesor Marco Aurelio García, el principal asesor en política exterior de Lula, que asumirá el gobierno en 15 días.
Según el diario, Lula decidió mantener en la Argentina a Botafogo Gonçalves y en Washington también habría continuidad: seguiría el embajador Rubens Barbosa, con quien Lula quedó muy satisfecho luego de su reciente visita al presidente George W. Bush.
Mientras tanto, el cantante y compositor Gilberto Gil, uno de los símbolos de la música popular brasileña, aceptó ser ministro de Cultura del nuevo gobierno. Gil, cuyo posible nombramiento había recibido fuertes críticas de dirigentes del Partido de los Trabajadores que aspiraban a quedarse con ese puesto, declaró que seguirá con su carrera artística debido a que su sueldo oficial no le alcanzaría para vivir.
No será la primera experiencia política de Gil, quien fue concejal y secretario de Cultura de Salvador cuando pertenecía al centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).
Por otra parte, Lula ya está teniendo problemas con sus futuros ministros antes de asumir. Según revelaciones de prensa, los futuros ministros de Desarrollo y Agricultura, Luiz Fernando Furlan y Roberto Rodrigues, arrastran diversos problemas. De acuerdo con «O Estado» y con «Folha de Sao Pablo», el futuro ministro de Agricultura, el empresario rural Roberto Rodrigues, tiene todos sus bienes bloqueados desde 1997 por una decisión judicial (ver aparte). Por otro lado, «Folha» reveló que la empresa Sadia, de Furlan, futuro ministro de Desarrollo, debe unos 160 millones de dólares al estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). El BNDES es la principal agencia de financiamiento de Brasil, es estatal y depende del Ministerio de Desarrollo, que a partir del 1 de enero estará a cargo de Furlan.
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